Preocupa menor control de artritis en pandemia

El sábado 24 fue el Día Nacional del Paciente con Artritis Reumatoidea y en pandemia preocupa la baja de consultas de control y seguimiento por temor al contagio de Covid-

19. Sólo en un instituto especializado de Buenos Aires se redujo al 25% y Jujuy también lo refleja, ya que son muy pocos los que acceden a la atención virtual. En el grupo Amar que nuclea pacientes ofreciendo actividades virtuales para incentivarlos, el acceso en aislamiento fue mucho menor también.

El 24 fue el Día Nacional del Paciente con Artritis Reumatoidea y el pasado 12 de este mes se conmemoró el día mundial. Las enfermedades reumáticas son las que comprometen huesos, articulaciones, músculos y todo aquello que le brinda movilidad al cuerpo humano, y durante el aislamiento obligatorio por la pandemia muchos pacientes se ven afectados debido a la dificultad de acceder al seguimiento médico, la falta de movilidad y actividades para lograrlo.

El médico reumatólogo David Carrillo advirtió en este sentido que "la artritis reumatoidea y las enfermedades reumatológicas son enfermedades crónicas, y deben tener un control periódico para cambiar el tratamiento o repetir y seguir con la actividad". Sin embargo, reconoció que disminuyó la cantidad de consultas desde la pandemia porque muchos son del grupo de riesgo, tienen bajas defensas o son inmunodeprimidos por otras patologías. "Siguen yendo, pero van cuando el dolor ya es más fuerte, entonces tienen que ir, sino se guardan y lo hacen por vía telefónica", afirmó Carrillo.

En tanto, desde el Instituto de Rehabilitación Psicofísica de la Ciudad de Buenos Aires (Irep) y desde la ong "Artritis Alianza Federal", también expresaron su preocupación por la caída de las consultas producidas por la cuarentena a menos de un cuarto. Por ello recomiendan retomar los controles y no interrumpir los tratamientos para evitar complicaciones propias de la enfermedad.

Mientras, Carrillo explicó que en el caso de los pacientes del Instituto de Seguros de Jujuy (ISJ) que pueden acceder a la chequera Reumo NOA, permite consulta bimensual, recetas, radiografías, fisioterapia y parte psicológica que en algunos casos se sigue telefónicamente y con receta electrónica. Sin embargo, explicó que eso no ocurre con todas las obras sociales.

Sucede que Carrillo por ser mayor y del grupo de riesgo dejó de atender en forma presencial desde junio, y lo hace de manera virtual para sus pacientes en seguimiento y deriva a su hijo, de la misma especialidad, o a otro profesional cuando considera necesaria una revisación presencial de las articulaciones y el estado general por su enfermedad de base.

Entiende que muchos pacientes necesitan el contacto con su médico. "Necesitan que lo vea, que le diga, muchas veces con hablar al paciente lo mejora", explicó Carrillo asumiendo que requieren la tranquilidad de saber su estado.

Explicó además que este tipo de pacientes necesitan movimiento, caminar, y en muchos casos fisioterapia. "Articulación que no se mueve se anquilosa, el enfermo reumático necesita movimiento y rehabilitación, y eso en la pandemia se complica mucho", dijo porque al despertar suelen hacerlo con poca movilidad y recomendó ducharse por el calor y procurar caminar.

De hecho, recordó que hace más de 25 años formó junto a otras personas el grupo de Ayuda Mutua al Artrítico Reumatoideo (Amar) que hasta hoy promueve actividades para los pacientes.

En el grupo Amar bajó la participación de las integrantes

Desde el grupo de Ayuda Mutua al Artrítico Reumatoideo (Amar) su actual referente, Isabel Flores, explicó que pese a que transformaron los talleres a la modalidad virtual se redujo el acceso de las pacientes. Es que al ser mayores no tienen facilidad de acceso a la tecnología, y bajaron su actividad física, lo que comienzan a notar en su cuerpo.

En el grupo el año pasado tenían 65 personas, más del 50% del Pami y el resto del Instituto de Seguros de Jujuy, todas pacientes con enfermedades artríticas. Para ello contaban con cinco talleres: folclore, estimulación para la memoria, artesanías, gimnasia y yoga, con talleristas que aporta la obra social de los pasivos, Pami, y las propuestas son adecuadas para las pacientes artríticos. En el caso de folclore, por ejemplo, para quienes no podían hacer algún movimiento la profesora lo adaptaba. Debido a la pandemia, en marzo que retomaban la actividad luego de vacaciones, solo se llegó a inscribir parcialmente y no pudieron comenzar con las clases. Luego de dos meses se instó a los talleristas a comunicarse con las integrantes para dar continuidad a los talleres.

“A la gente adulta le cuesta comunicarse por la tecnología, son muy pocos los que saben utilizar el celular. La que trabaja muy bien es la de artesanías, hacen pinturas en tela, en madera, tejidos y la profesora les va explicando”, indicó Flores, referente del grupo Amar. Es que lograron retomar con videollamadas el taller de artesanías y con videos lo hicieron para folclore, gimnasia y yoga y envían tareas por mensajes para estimulación de la memoria. “Muchas tienen miedo de salir, en otros casos los hijos me las enjaularon, no les dejan que salgan, que no la visiten.

Otras no caminan porque no les dejan salir, algunas los primeros tiempos agarraron bien la gimnasia y ahora están más pasivas”, explicó Flores sobre el estado de las pacientes, que conoce al comunicarse con ellas. Otras tienen dificultad de conectarse al no contar con ayuda de los nietos que solían visitarlas; y algunas al tener manualidades como actividad les falta moverse y comienzan a sentirlo en su cuerpo, por lo que algunas reducen las salidas a las consultas médicas. En general extrañan el contacto y dinámica de las actividades conjuntas que solían realizar en el grupo y que no logran retomar desde la virtualidad.

Varios factores impiden el control

Especialistas del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (Irep) de la Ciudad de Buenos Aires informaron que el promedio de consultas en ese centro asistencial está en un nivel del 25% y que muchos pacientes con artritis reumatoidea suspendieron controles programados y algunos abandonaron los tratamientos. “La artritis reumatoidea es una enfermedad crónica e interrumpir las terapias puede traer importantes complicaciones, como por ejemplo, incrementar el riesgo de padecer infecciones, tanto bacterianas como virales”, explicó Gustavo Citera, médico jefe de la Sección Reumatología del Irep.

Si bien se comenzaron a hacer recetas online, “se nota un crecimiento en la atención, pero extremadamente tibio; de cada 4 consultas que se hacían en el promedio de 2019, hoy estamos en una o incluso menos”, dijo. También se discontinuó el tratamiento kinesiológico. “Es una conjunción de pacientes con temor al contagio, complicaciones en la movilidad, centros médicos que no estuvieron atendiendo y algunas obras sociales y prepagas que no reconocieron a la telemedicina como una consulta médica reembolsable”, dijo Eunice Parodi, paciente y presidenta de Artritis Alianza Federal que nuclea a 20 asociaciones en el país.

La artritis reumatoidea es una enfermedad autoinmune, crónica que suele afectar las manos y los pies, o cualquier articulación con pérdida de la función. Se caracteriza por inflamación en el revestimiento de las articulaciones, causando calor, rigidez, hinchazón y dolor. Los síntomas destacan rigidez matinal, tumefacción, dolor, limitación y aumento de la temperatura local en varias articulaciones. Surge entre los 25 y 50 años, en especial en mujeres.

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