El Pulso de la Semana
Con todo en contra, la política pisa el acelerador

Desde ayer, y a cualquier hora por internet en el sitio de tres doblevés.padrón.gob.ar, todo argentino interesado en la vida pública, puede ingresar a bucear en el padrón electoral provisorio para las elecciones del 2021, realizar consultas y si fuera necesario, hacer correcciones en sus datos registrales, y ya quedará listo para ser parte de campañas, para ir acomodándose a las internas partidarias previas a las Paso (en caso de que se realicen en agosto) y para ser parte como militantes o candidatos en las legislativas de octubre que a algunos les parecían tan lejanas, sin percatarse de la comezón que se va convirtiendo en desesperación, en el ánimo de los dirigentes de todos los niveles y hasta en el más pequeño de los lugares donde se votará para consagrar legisladores. Las urnas están ahí, a la vuelta de la esquina y es posible que con su típica obsesión la clase política, aún con todo en contra, comience a dedicarles su máxima atención, como si no hubiese otros temas urgentes para atender.

Con el país, se ensañan los temas de siempre: la inflación récord del año denunció una suba del 3,8%; el valor del dólar blue -que desde el Ministerio de Economía sugieren que no se tenga en cuenta, pero desde la Vicepresidencia se condenó como un empeño bimonetarista real y destructivo- retomó el ascenso y después de haber bajado de $195 a $149, trepó hasta $174. El Banco Central, para contener la suba de la moneda "que no existe", subió las tasas de interés 3 puntos, llevándola al 37% a treinta días y a una tasa efectiva anual del 44%. El ministro Martín Guzmán y el presidente del Bcra, Miguel Pesce (con quien mantiene graves diferencias), se sacaron una foto para tratar de contener las versiones de que el extitular del Banco Martín Redrado podría irrumpir en uno u otro cargo, luego de un significativo reencuentro con la poderosa vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que mantiene a su vez, notables diferencias con ambos. El temor cundió, luego del cambio en el Ministerio de Hábitat y Vivienda, del que resultó eyectada la albertista María Eugenia Bielsa, reemplazada por el ultracristinista (y ultrachavista) Jorge Ferraressi, intendente de Avellaneda.

Las noticias caían a borbotones desde las pantallas de TV, ante los "tres mosqueteros" enviados por el FMI para analizar la situación argentina (capacidad de pago, seriedad para enfrentar los problemas, coherencia política), trataban de comprender cómo seguir las negociaciones por aquellos 44 mil millones de dólares que debemos desde los últimos meses de la gestión de Cambiemos. Con Alberto Fernández recluido por su contacto directo con el Covid-19 del secretario Gustavo Béliz (en el reciente viaje a Bolivia y Jujuy para participar de los fastos democráticos del altiplano y la despedida de Evo Morales en La Quiaca), su equipo intentó tranquilizar a los negociadores informando que se bajarán drásticamente los subsidios, las inversiones en obra pública serán "revisadas", las ATP y el IFE desaparecerán del escenario mientras se descongelan precios tarifas y servicios. Y lo delicado: que dinamitarán el poder del salario del sector público, entrarán en picada los planes sociales, y lo más doloroso, se instalará un nuevo sistema de pagos a jubilados y pensionados, que constituye otro duro recorte. Todo configurando un gran ajuste, palabreja que desde los despachos oficiales pugnan que hacer desaparecer del lenguaje cotidiano, como si de esa forma desapareciera el problema.

Otras perlas de esta semana serán: un nuevo empujón para cambiar al Procurador General de la Nación, mediante un sistema que anule los dos tercios de votos de senadores que hoy requiere su designación; un fuerte intento de aprobar el "impuesto a los ricos"; el proyecto de ley para la interrupción legal del embarazo también entra en el paquete, con posibilidades de pasar airoso por diputados pero no en senadores. Mientras, aquellos tres jueces federales declarados interinos por la Corte ven cómo ya se apura en el Consejo de la Magistratura el concurso para arrancarlos definitivamente de Comodoro Py en tiempo récord.

En Jujuy, hubo, contra la corriente, buenas noticias: la mejor fue la prohibición de la pirotecnia explosiva por ordenanza del Concejo Deliberante de San Salvador de Jujuy. El avance que merece todos los aplausos respetará a las personas con problemas crónicos como el autismo, a los ancianos y enfermos, pero también a los animales domésticos y silvestres, víctimas del desinterés y la insensibilidad. La Legislatura volteó cuatro pedidos de juicios políticos en contra de los titulares de los ministerios Públicos de la Defensa Ivone Haquim, de la Acusación Sergio Lello Sánchez, la vocal del STJ Clara Langhe y el propio gobernador Morales. La cámara no encontró entidad en los planteos y los archivó. Para jueces y magistrados se acordó y homologó el aumento de salarios en un porcentaje "razonable" de los sueldos de los jueces de la CSJ. El mecanismo es alcanzar una base en cuotas de aquí a marzo y a partir de allí, respetar el porcentual automáticamente. Resta ahora terminar con el antiguo reclamo de los "enganches" para el personal de la Justicia, que ya tiene una sentencia favorable que duerme apelada. Obviamente, el efecto dominó que generará esto en el resto de los gremios estatales será indetenible y se meterá en las conversaciones paritarias que se están desarrollando hasta ahora sin éxito. Y hablando de Justicia, ya llama la atención el prolongado mantenimiento de la vacante en el piso 10 que se generó tras la salida del presidente del cuerpo, doctor Pablo Baca, que aún no fue cubierta, mientras la titularidad del cuerpo está cubierta por su vicepresidente Sergio Jenefes.

La política espera definiciones. Acerca de las Paso nacionales Gerardo Morales deberá esperar que aúne criterios Juntos por el Cambio, donde aún reina la confusión. A él le convendría que no hubiese primarias, igual que al Gobierno nacional, por ser oficialismo y tener su tropa férreamente alineada. Pero para las elecciones provinciales -que el GM aún piensa adelantar- a la oposición la ayudaría medir fuerzas para definir candidaturas. Tal vez, y sólo tal vez, la ayudaría. Por ahora, el Partido Justicialista parece haber salido del letargo. En una comida presidida por el titular partidario, Rubén Armando Rivarola, que reunió a importantes referentes como Ro dolfo Tecchi, Guillermo Raúl Jenefes, Walter Basilio Barrionuevo, Rubén Eduardo Rivarola, Karina Paniagua, diputados, concejales y referentes, se mostró listo para calentar motores. Quizás, y sólo quizás, sea un buen comienzo recordando el inicio de esta columna. Quizás, el PJ asuma la responsabilidad de su unidad y pueda encauzar las ambiciones de quienes -como siempre se dice en política- quieren almorzarse la cena: unos con la euforia de los recién llegados, otros con más rodaje pero con el temor de verse desplazados. Porque sólo la unidad les puede abrir la posibilidad de recuperar la Provincia en dos pasos: uno en el 2021 y el otro en el 2023, y empezar a olvidar la horrible experiencia del 2019, cuando quedaron en el umbral de San Martín 450, mirando como el GM ingresaba triunfante a ocupar otra vez el mítico sillón de José María Fascio. No será fácil: harán falta grandeza, desprendimientos, cortar la carrera de agravios y aumentar capacidad de digerir sapos y perdonar injurias. Pero, como es política, quizás y sólo quizás, aún con fuertes diferencias internas que siempre existieron, puedan recordarse que "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista". De otra manera, volverán a ser funcionales al oficialismo que, a su vez, está comenzando a preocuparse por encontrar nombres potables, consensuados (y elegibles), para el 2021 y para el 2023. Porque la Constitución -por ahora- bloquea prolongar la estadía de la fórmula actual en el Poder. A menos, claro, que aparezca un golpe de timón que nos recuerde que la política siempre será el arte de lo posible.