El reencuentro con las almas en Tilcara es casi una cita obligada

TILCARA (Corresponsal) Acaso porque las lluvias vinieron antes, este año no se sintió el llanto de las almitas que se despiden en la mañana, ya compartida la noche con sus familias, ya recibidas las ofrendas. Los días previos, pese a todo, las actividades tenían ese límite porque había que ir a hornear, y es que la Mamita podrá entender que no subamos al cerro, la Pacha comprenderá que la corpachada sea más íntima y menos alegre, pero a las almitas no se las puede dejar regresar al Más Allá con las manos vacías.

En torno al sitio donde descansan sus cuerpos, los familiares se reúnen para compartir y se trata de un momento hogareño, pese a que alguno pueda derramar alguna lágrima. Se sabe que están, esta sola vez al año, más allá del recuerdo cotidiano en el que habitan. Si es almita nueva, pese al protocolo alguien se arriesga a compartir un vinito, a echar mano de la cara y escasa hoja de coca. Conmueve el molinito colorido que gira sobre la tumba de un angelito, y una muchacha trama una casita de piedra para cobijar la llama de la vela que les alumbre el camino.

Cada tanto, como una brisa suave, el murmullo de los rezos de los deudos que, con las manos palma al cielo, piden por el familiar que se les adelantara. Luego las calles un poco más tristes que otros años, porque en este se salió poco a palomear, se levantaron menos ofrendas y acaso en alguna que otra casa, pese a todo, algo se jugó al dedal, se bautizaron wawas y casamientos, pero a las almitas se las esperó con aquello que les gusta para que desanden ese trecho lleno de misterios.

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Municipios

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...