Recordaron a las víctimas del incendio de La Esperanza

Con una misa que se ofició ayer, en horas de la mañana, en el templo esperanceño, recordaron a los ocho trabajadores que perdieron la vida en el voraz incendio que se desató hace un año, en un sector de la fábrica de Ingenio La Esperanza. La misa, que fue presidida por el padre Marcelo Valdivia, fue solicitada por las autoridades de la empresa azucarera para acompañar a los familiares de los trabajadores fallecidos, en una jornada llena de dolor y de un vacío inmenso.

En su homilía el padre Marcelo destacó el valor de los ocho trabajadores que, con dignidad, supieron honrar la vida, pensando en el bienestar de sus familias y para que en el hogar no falte el pan de cada día. "Hace un año hemos perdido a ocho hombres muy queridos por cada uno de nosotros. Hemos vivido una situación trágica, difícil, no querida por nadie, ni por Dios, porque Dios no quiere la muerte del hombre. Somos seres humanos, seres limitados, frágiles, pero tenemos un gran poder que nos hace eternos, es la fe en Jesús. Desde lo más profundo de nuestro corazón queremos acompañar a las familias, vamos a estar siempre con ustedes", dijo en su prédica el sacerdote.

Luego se hizo entrega de un cirio bendecido a cada familia, como signo de la luz que alumbrará siempre su camino y se bendijo una placa que será colocada en la empresa fabril con el nombre de cada uno de los trabajadores fallecidos.

Sin lugar a dudas que lo singular de la jornada fue el contacto pleno que el contador Luis Budeguer tuvo con cada uno de los familiares, oportunidad que fue propicia para renovar el compromiso de acompañamiento por parte de la empresa.

Fue imposible no volver la mirada hacia aquella tarde del mes de noviembre, cuando una fuerte explosión fue el detonante para generar un dolor indescriptible ante la pérdida de vidas humanas.

En diálogo con El Tribuno de Jujuy, Budeguer señaló: "Yo estuve ese día aquí en la empresa, nunca viví algo semejante, sentí mucho dolor; dentro de los trabajadores fallecidos, perdí a un amigo. Lamentablemente, no tuve la oportunidad de compartir mucho con los trabajadores, porque desde julio hasta este hecho, pasaron cuatro meses, no los conocía a todos. A mí y a toda la familia nos gusta conocer a los trabajadores, si bien son muchos, de a poco los vamos conociendo, estableciendo un vínculo, una relación, por eso duele más".

Apuntó que la empresa no sólo está compuesta por la familia de sangre, sino por cada uno de los trabajadores, que forman la gran familia de Ingenio La Esperanza, y es importante para ellos que esa relación se fortalezca día a día. "Nos dolió mucho perder a ocho trabajadores, es un dolor que permanecerá en el tiempo, estamos junto a las familias acompañándolas, brindándoles cierta seguridad en algunas situaciones. No podemos reemplazar al ser querido, pero podemos brindar apoyo laboral o de otra índole, para que esos hijos que han quedado sin su padre tengan un futuro, si lo desean, en esta empresa", subrayó.

Agregó que a la empresa le tocó empezar un camino pagando un enorme derecho de piso, con una situación que marcó su vida, con un antes y un después.

Expresó que si bien fue un golpe durísimo, se levantaron con más fuerzas que antes, "no lo hicimos por nosotros sino por las personas que dependen de nosotros y estoy hablando de los trabajadores de Ingenio La Esperanza y a todos los trabajadores del Grupo Budeguer. Unas 1.800 familias dependen de manera directa, y las decisiones que tomemos inciden en esas familias", finalizó.

 

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