“La película es de ciencia ficción pero  la realidad se acercó mucho”

El cineasta argentino Alejandro Chomski integra la Selección Oficial Fuera de Competencia del 35° Festival de Cine de Mar del Plata con su filme titulado “El país de las últimas cosas” basado en la novela de ciencia de Paul Auster de 1987, con quien comparte la autoría del guión.

Ubicado en una ciudad devastada que una vez fue una metrópolis próspera, “El país de las últimas cosas”, que fue un éxito tras su publicación cuenta la historia de Anna Blume, una joven que viaja para encontrar a su hermano desaparecido, en ese territorio donde solo se trata de sobrevivir. En el transcurso de la búsqueda, Anna conocerá y se enamorará de Sam, un periodista extranjero que busca salvar la mayor cantidad de información de la cultura del desolado y caótico lugar, y esa búsqueda incansable de los dos probará que aún en los peores momentos, el amor es posible.

La película, rodada en República Dominicana y con una factura técnica muy pulida, está protagonizado por Jazmín Diz y Christopher Von Uckermann además de contar con una participación especial de la portuguesa María De Medeiros y sorprende porque se conecta con nuestra actualidad aciaga con personajes desperados que deambulan en un mundo en blanco y negro como suspendidos en la desventura.

¿Qué significa para Ud. ser parte del Festival de Mar del Plata?

Es muy importante porque es nuestro festival “unicornio” (como se dice ahora de las empresas) es el más representativo de nuestro país, el principal, es un festival de Clase A y a medida que pasan los años se ha ido consolidando y apuntalando, ha traído muchos invitados internacionales muy importantes y gente del mercado que compra películas y es muy bueno que se mantenga funcionando. Vale destacar el esfuerzo de los directores, programadores y autoridades para preservarlo y es muy estimulante para todos los que vamos a participar con nuestras películas. Y fue un gran acierto federalizar el festival con las proyecciones online para todas las provincias hay muchísima gente que no podía llegar por las distancias y ahora las películas llegara a las casas y es bueno porque nuestro cine se verá en el país.

¿Cómo nace el proyecto de “El país de las últimas cosas”? ¿Hace cuánto que está trabajando en esto?

Es un proyecto que nace en 2001 y que surge de la situación que vivimos durante es tiempo en el país, por muchos años intentamos hacer la película, pero no se pudo hasta que paradójicamente se hizo justo antes de la pandemia y se terminó durante la misma por lo que vuelve a cobrar actualidad el tema planteado en la película.

¿Lo sorprendió la conexión que terminó teniendo esta historia de ciencia ficción con la actualidad?

El azar jugo sus cartas y nos puso en esta posición. Sí, la película originalmente es un cuento de ciencia ficción y la realidad se acercó mucho. Después de filmar tuvimos que buscar maneras de seguir manteniendo esa abstracción para que no parezca una película neorrealista o una película más conectada con un género del documental que habla directamente de la realidad, queríamos seguir manteniendo la forma elíptica que tiene el cuento, qué es algo abstracto y de ciencia ficción.

¿Qué recuerda especialmente del proceso de realización?

Lo que más recuerdo son las condiciones de filmación en República Dominicana que fueron excelentes y a los técnicos, productores y la calidad humana de la gente con la que nos encontramos. Fuimos muchos de aquí a filmar allá como la actriz principal, el DF, el asistente de dirección y nos encontramos con un equipo de profesionales muy bueno y con mucho entusiasmo por hacer la película y eso fue como el embrión para que todo salga como queríamos porque es una película que sin entusiasmo no tenía ninguna manera de existir de la forma en que existe hoy.

¿Qué complejidades tuvo la adaptación del libro?

La adaptación fue hecha sobre un mundo distópico, del futuro y después de filmarse, ese mundo con la pandemia se acercó completamente al que habíamos hecho para la película  y no teníamos manera de desprendernos de esa desgracia que había sucedido a la humanidad, y fue difícil porque se vio afectada la película, en el sentido que estábamos queriendo contar una cosa y por la pandemia parecía que estábamos contando otra. Pero gracias al trabajo de sonido es que pudimos construir algo disruptivo, un sonido que mantiene la ciencia ficción y lo abstracto del proyecto porque estás en un país que no es un país concreto, no es la Argentina, ni Venezuela, ni en  República Dominicana, es un símbolo de un país. Nosotros adaptamos el cuento y después la realidad se adaptó a la película y nosotros tuvimos que readaptar la película para desprendernos de esta realidad para poder mantener la adaptación original de la película.

¿Tuvieron contacto con el autor del libro?

Tuvimos contacto con el autor (Paul Auster) desde el principio, laburamos con él el guión en todas sus versiones y él además participó activamente de los cortes del montaje, él estuvo viendo todo y haciendo comentarios para mejorar la película. Hasta el último día estuvo presente en las conversaciones sobre el filme y agradezco mucho esa ayuda que nos dio porque pudo desprenderse de su rol de escritor y pasar a opinar como un observador, nunca impuso sus reglas -que podría haberlo hecho por haber escrito el libro original-, sino que se puso del lado de los que querían que la película quede lo mejor posible.

¿Este es el primer contacto de la película con el público

Si y después seguirá el recorrido que siguen todas las películas, intentan llegar a festivales internacionales para después estrenar en salas de cines del mundo incluido nuestro país. Así el próximo semestre podría estar llegando a festivales y en el segundo semestre del 2021 si todo sale bien y tenemos vacuna para terminar con esta de desgracia de la pandemia, se podría estrenar en salas cinematográficas.

¿Qué importancia le da a los festivales de cine?

Son fundamentales para ser un tipo de películas, las que no son mainstream, las que no vienen acompañadas de un diseño de producción completamente taquillero, con actores muy famosos y temáticas más ligeras. Por ejemplo “El país de las últimas cosas” es un filme duro en cuanto a lo que expone. Además, los festivales sirven para promover las películas y para que se interesen por ellas los distribuidores y exhibirlas en otros países. De no ser por los festivales nos llegan a verse de ninguna manera.

¿Cuál es su actualidad profesional?

En estos momentos en simultáneo con el lanzamiento de la película estoy con la publicación de mi libro que se llama “El libro del desvarío humano”, con anécdotas, con cuentos autobiográficos, de historia mías con el cine, de metidas de pata, de situaciones graciosas por las que atravesé en todo este periplo de querer hacer películas y algunas no son de cine sino de mi vida personal. Es un libro que está sacando la editorial Caleta Olivia los primeros días de diciembre.  Así que estoy contento con combinar estas dos situaciones que se presentan y aprovecharlas para que se conozca mi trabajo.

¿Conoce Jujuy?

No, pero en mi agenda es lo número uno. Tengo amigos en Tilcara que me invitaron y ya tenía programado un viaje, pero no se dio porque nos topamos con la pandemia. Me gustaría ir y ojalá pueda ir con la película.

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