“Los festivales son un lugar de resistencia”

Comenzó el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y participando de la Competencia Internacional se encuentra la película argentina “Nosotros nunca moriremos” del director Eduardo Crespo que estará a disposición del público hoy, mañana y pasado mañana, en el sitio web del encuentro cinematográfico (https://www.mardelplatafilmfest.com)  con entrada libre y gratuita para su visionado desde cualquier dispositivo.

La película retrata el periplo de un joven quien acompañando de su madre arriba a un pueblo de provincia para enterrar a su hermano mayor. El filme con un tono melancólico y triste exhibe los primeros momentos del duelo y cómo el adolescente transita hacia una nueva etapa de madurez afrontando la pena en forma introspectiva y callada. Los personajes peregrinan realizando trámites y adentrándose en la cotidianeidad del joven muerto y lo hacen como flotando en la quietud rural de un paraje que parece conjugarse con el dolor que sienten. Los actores Romina Escobar y Rodrigo Santana ofrecen interpretaciones sentidas y sutiles completando una propuesta cinematográfica interesante en la que participa además como productor y guionista Santiago Loza.

¿Qué significa para Ud. ser parte del Festival de Mar del Plata?

 La verdad que es un festival al que siempre he ido como espectador y después allí se presentó mi primera película que se llama “Tan cerca como pueda” (2012), así que volver al festival y ahora con esta película en la Competencia Internacional a todos los que formamos parte del proyecto, nos pone muy contentos. Es un honor total estar en esa sección qué es la más importante y presentando una película que tantas alegrías nos dio por estos tiempos. Terminamos de filmar este año y durante la cuarentena cerramos la película y ya en septiembre se vio por primera vez en el mundo en el festival de San Sebastián y ahora en Mar del Plata. Es una pena que el festival no sea presencial pero el lado positivo es que las películas llegarán a todo el país y de forma gratuita. Así que estamos muy ansiosos por lo que va a pasar.

¿Cómo surgió el proyecto?

La idea de la película surge  de una inquietud que tenía, de lo que me pasaba cuando volvía a mi pueblo (yo soy de Crespo, Entre Ríos y ahora vivo en Buenos Aires) y me pasaba que cuando volvía sentía que de a poco dejaba de pertenecer a ese lugar  y la película surge de esa sensación de duelo. Yo también venía de trabajar en una película anterior sobre el duelo y quedaron muchas puntas abiertas, así que a partir de eso trabajamos con Santiago Loza y Lionel Braverman que son los otros guionistas de la película y se arma esta historia de una madre y un hijo que vuelven al pueblo quizás a rearmar la vida del hijo mayor que murió.

 

¿Cómo fue la elección de los actores y el trabajo posterior?

Yo ya había trabajado con Romina Escobar en una película anterior de Santiago Loza (“Breve historia del planeta verde”) y me quedé con ganas de trabajar con ella porque es una actriz increíble y tiene un carisma especial y quería tener una aliada en el rodaje para trabajar con un montón de actores que no son profesionales y qué son de Crespo. Y a partir de ella conocí a Rodrigo (Santana) qué hace el personaje del hijo menor  y se me armó esta dupla viajera. Y después fuimos encontrando al resto del elenco por la zona, haciendo castings por un lado y por otro estando abiertos y atentos a todo lo que iba pasando mientras desarrollamos la película. Y tenía ganas que esta película sea una celebración de lo que venía haciendo porque (ya había hecho películas en el pueblo) esta sería como una especie de cierre, de culminación de todo eso.

La película transita temas como el duelo, el crecimiento, los modos misteriosos y contemplativos que tienen algunos pueblos chicos ¿cómo trabajó esas cuestiones?

Hace mucho que tenía ganas de hablar sobre cómo repercute la muerte en los pueblos chicos, eso me marcó mucho en mi infancia. Crecí en  un pueblo así, y allí se instala un clima especial, medio sombrío, cuando sucede la muerte de un joven y me interesó retratar eso, cómo se creaba esa pesadumbre en el ambiente, en las personas a pesar de no siempre estar vinculados o ser familiares del fallecido. Y hace un montón de tiempo que tenía ganas de contar esto en una ficción y me parecía que esta era la oportunidad. Y también quería contar cómo un niño se va dando cuenta de ciertas cuestiones del mundo adulto,  sin que le dieran tantas explicaciones, sin decir demasiado, me gustaba la idea de cómo el niño va entendiendo el mundo de los adultos a través del dolor de haber perdido a su hermano,  de tener una madre que está atravesando eso y a la que tiene que apoyar y acompañar, un niño creciendo, ese es el tema de la película también.

¿Qué opina de los festivales de cine?

Los festivales de cine son un espacio de encuentro del director con el público que es muy importante y son un lugar de resistencia de un tipo de cine, de un cine que no es  el más comercial, que no es el que llega a las salas o a las plataformas comerciales. Son un lugar de encuentro ,de reflexión, de festejo de las obras, de trabajos en los que está mucha gente implicada, son el lugar culmine dónde se puede ver la película en pantalla grande y debatir sobre los filmes y sobre otros temas en auge, es un lugar de encuentro y eso no debería perderse y deberían ser fomentados por el Estado, cosa que no está sucediendo, por qué cada vez se le da menos importancia a los festivales y son un lugar muy importante. Los festivales también son el motor para que el cine llegue a otros lugares y para que las películas se puedan ver en diferentes provincias y ciudades del país.

¿Cuál es su visión sobre el cine de las provincias?

Yo creo que hay un montón de realizadores que están surgiendo de las provincias y ahora hay una apertura a la educación con la habilitación de escuelas de cine en el interior. Ahora hay tantos realizadores en las provincias que filman en sus lugares,  que ya no se pueden ocultar, siempre los hubo pero en otro momento pasaba,  ahora están teniendo cierto reconocimiento y creo que ya es tiempo que eso sea trasladado a una política pública, para que eso se fomente y se acompañe. Una deuda pendiente es la federalización de la realización audiovisual, el fomento al cine siempre fue muy centralista, concentrado en las grandes producciones de Buenos Aires …Y otra deuda pendiente  está relacionada con  los temas vinculados al  género.

¿La idea de contar con una mujer como directora de fotografía (Inés Duacastella) fue una decisión o se dio así?

Tenía ganas de trabajar con Inés (Duacastella) venía investigando  su trabajo y tenía ganas de conformar un equipo nuevo, así que convoqué a varias mujeres, esta también Lorena Moriconi, la montajista que estuvo en mi película anterior, no fue una decisión sino que simplemente tenía ganas de trabajar con gente nueva. Pero también pertenezco al Colectivo de Cineastas, una asociación de realizadores donde debatimos mucho el tema del cupo de género en el cine así que también me interesaba pensar en eso. Yo tenía la libertad de elegir mi equipo de cero, y esta era mi oportunidad de llevar a la  acción la teoría. Hay que pensar en modificar las cosas y eso se hace  haciendo que las cosas sucedan, armando equipos con equidad de género y es importante empezar a pensar en eso para generar un cambio de verdad

¿Conoce Jujuy?

No, pero me encantaría, pase de chico pero no conozco. Me gustaría ir a presentar mi película  en el Festival del Cine de las Alturas.

 

 

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