"Si llegué hasta aquí, es gracias a la gente que me ayudó"

Para el jujeño Mirko Beccalli, de 29 años de edad, residir y estudiar en el extranjero, además de ser una experiencia enriquecedora, es una vivencia que le cambió la forma de ver la vida y lo motivó a seguir proyectando. Siendo ingeniero industrial y a punto de recibirse de máster en Filosofía y Economía de la Universidad de Bayreuth (Alemania), reflexionó que nunca hubiera alcanzado estos logros sin la ayuda de las personas que contribuyeron para que sea posible.

En comunicación con El Tribuno de Jujuy, contó su experiencia de vivir hace casi tres años en la ciudad de Bayreuth, la capital de la Alta Franconia, una de las regiones del estado federado de Baviera y uno de los rincones más bucólicos de Berlín. A su vez, no dejó de mencionar el cariño y añoranza por la provincia, especialmente la capital jujeña, ciudad donde nació. En el futuro, aspira a volver a la provincia, compartir sus saberes y ayudar a otros estudiantes para que tengan las mismas posibilidades que él experiment

Este talentoso jujeño era un adolescente cuando empezó a sumergirse en viajes de estudio que lo llevarían a conocer otras culturas y nutrirse de saberes. Cuando cursó cuarto año de la secundaria, durante tres meses estuvo de intercambio en Bélgica y a su regreso sintió la necesidad de abrir nuevos horizontes. Luego, ingresó a la Facultad de Ingeniería de la Unju, obtuvo una beca del Gobierno nacional, que lo llevó a continuar estudiando en Francia. "La experiencia en ese país y con la gente que había conocido de diferentes partes del mundo fue muy enriquecedora. Me había encantado y quería hacerlo de nuevo", recordó. Tal es así que, tras obtener su primer título y motivado por ampliar sus conocimientos, probó postularse en diferentes casas de estudios, entre ellas Bayreuth, una universidad pública alemana.

Obviamente que migrar a otro país supone grandes cambios y formas de vida en las que uno debe adaptarse y para Mirko lo más difícil fue atravesar el desarraigo de su cultura y su gente. "En Jujuy, nosotros estamos acostumbrados a compartir con la familia, abrazarnos, darnos besos y aquí es muy diferente, la gente mantiene mucha distancia, incluso más ahora en este contexto de pandemia", expresó.

Y es que, pese a ello, sus raíces siempre estuvieron presentes y sostuvo que donde él esté, se siente un embajador de nuestra cultura. De alguna forma intenta mostrar a su entorno social la forma de vida del jujeño. "Creo que es importante que la gente que tiene una idea, tal vez distorsionada de la que es América Latina, pueda saber la experiencia de alguien que realmente viene de allá", dijo Mirko y agregó que a donde quiera que vaya lleva su termo y mate, también le gusta cocinar las típicas comidas de la provincia y compartirlas con sus amigos.

Un viaje que los unió

Suele suceder que la mayoría de los estudiantes que migran sólo espera, entre tantas cosas, aprender un nuevo idioma, ampliar sus saberes y conocer otro país, pero lejos está de imaginarse que encontrará el amor. Y eso exactamente le sucedió a Mirko durante su viaje de estudio a Francia, a comienzos del 2016. "De casualidad nos conocimos con Linda Engelhard en Rumania, luego ella volvió para Alemania y yo para Argentina. Después me visitó tres veces en el país y cuando salió la aceptación de estudios en Alemania nos reencontramos", relató.

Reflexionar en pandemia

Sobre cómo afronta la pandemia, mencionó que, a diferencia de muchas personas, en su caso, no le cambió completamente su forma de vida, debido a que la actividad en la que se desempeña es esencial. "La pandemia a uno lo aísla en cierto sentido y también te hace reflexionar. Te das cuenta de la falta que te hace la gente cuando estás solo, sin embargo, a mí no me afectó tan fuerte como a otros que realmente se tuvieron que quedar en su casa", dijo. Y si hay algo que tiene muy en claro Mirko es que esta situación nos enseña que "nadie se puede salvar solo" y que la única forma de superar los obstáculos es "trabajando juntos como sociedad".

Logros que agradece

En un tramo de la entrevista, el jujeño reflexionó que cuando se detiene a pensar en todo lo que creció profesionalmente es fruto del apoyo y ayuda que le brindaron familiares, amigos, colegas y su pareja. Entiende que, si pensaría que todo se debe al esfuerzo individual, no hubiera concretado varios de sus objetivos. Por último y no menos importante, indicó que aquellas personas que están leyendo esta enriquecedora historia -que aún no termina- piensen que lo mejor no es irse para siempre del país de origen, sino regresar en algún momento. "Yo quiero vivir esta experiencia, aprender todo lo que deba aprender y luego volver a la provincia. Si yo estoy aquí es gracias a la gente que me ayudó para que así sea", cerró Mirko Beccalli.

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