La gira de egresados que terminó en tragedia

Los años pasan, exactamente se cumplieron 13 años el pasado miércoles 25 de noviembre, y los recuerdos siguen frescos, tanto que todavía las heridas no se cierran, seguirá pasando el tiempo y quizás en unos años algo de cura se encuentre, pero la cicatriz no creo que se vaya a borrar del aquel fatídico domingo 25 de noviembre de 2007 cuando dos egresados de la Escuela Normal de Abra Pampa perdían la vida en el lago Titicaca de Bolivia.

Era uno de los momentos que toda "promo" anhela: el viaje de egresados, allí entre sus compañeros disfrutaban Fabián Miguel Cayo de 19 años que pertenecía al quinto tercera y Zulema Francisca Balderrama de 18 años del quinto primera, ambos de la Escuela Normal de Abra Pampa. Nadie imaginaba que en las primeras horas de la tarde de ese domingo el momento de felicidad se convertiría en una tragedia cuando aparentemente el bote en el que recorrían el imponente lago impactó con un viejo riel de ferrocarril y producto del sobrepeso que llevaba, sumado al viento de ese momento, terminaría naufragando.

Los hechos de cómo se sucedió el momento trágico no se conocen con certeza, pues al menos a los padres de la dos víctimas hasta la fecha no se los detallaron, en el momento, desde Escuela Normal se dejó voluntad de apoyo y ayuda para con los damnificados, pero eso nunca sucedió, no hubo apoyo psicológico, apoyo como profesores para trámites de rigor, tanto que para hacer partida de defunción, los padres de las dos víctimas tuvieron que viajar por sus propios medios hasta Bolivia, porque para la Argentina: Fabían y Zulema seguían vivos.

Los docentes a cargo de la comitiva del viaje de egresados eran: Aldo Gutiérrez, Juan Carlos Aparicio y Javier Brájeda: En la actualidad ante la negatividad para con la prensa (al menos de los dos primeros citados), se desconoce la situación entre establecimiento educativo y la empresa prestataria del servicio de turismo. No se sabe si existía un seguro de vida, una firma de contrato. Esto impidió que los familiares de las víctimas pudieran abrir cuestiones legales hacia los responsables de quienes prestaban ese servicio turístico en Bolivia.

En Argentina la idea pasaba por una denuncia al Estado, a la que accedieron abogados, pero desde hace años no se conoce la situación, es más, el contacto con los padres de Fabián y Zulema se cortó. Ese es el reclamo actualmente, que hasta la fecha no recibieron absolutamente nada.

Dialogamos con Rufina Cayo, madre de Fabián. En ella el dolor persiste claramente por la pérdida de un hijo que proyectaba un futuro de un profesional, inclusive que prometía un cambio de vida de su madre, que prometía un estudio superior lejos de Abra Pampa, pero que a su regreso ayudaría a su pueblo.

Hace 3 años en diálogo con nuestro medio, Modesto Balderrama, padre de Zulema, recordaba a su hija como una señorita destacada en sus estudios, siempre mostrándose unida con sus compañeros, su afición por la lectura y los sueños por proseguir con sus estudios. En la actualidad comparte los pensamientos de doña Rufina Cayo por no tener resultados de sus pedidos. Esa tragedia cambió la vida de dos familias que siguen sintiendo en su interior un dolor que no se va, como si una espina que lastima todo el tiempo.

 

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