Honras a la Virgen del Valle en El Triángulo

Con gran fervor y con la austeridad que obliga esta situación de pandemia, devotos de la Virgen del Valle de barrio El Triángulo, celebraron el primer centenario de la devoción en la "Morenita".

En la oportunidad, se anunciaron actividades que comenzarán en los próximos días, en el marco de estos primeros 100 años y que se extenderán hasta diciembre del año que viene.

Casi como escondida en un singular rincón de la ciudad y enmarcada por una antigua vía del ferrocarril y un canal de riego, se levanta la pequeña capilla del denominado barrio El Triángulo, que atesora la imagen de la Virgen del Valle, cuya devoción se remonta al año 1920. Cientos de fieles llegaron cada año a rendirle culto, y tanto el predio como la antigua capillita lucía sus mejores galas para la esperada celebración, en la que, además, del ferviente sentir mariano, los niños tomaban su Primera Comunión, en un marco festivo y multitudinario. Pero en este año tan particular por la situación sanitaria, se proyectarán otro tipo de actividades que extenderán hasta diciembre del año que viene.

La homilía

En el predio ornamentado con gran esmero, se ofició la misa solemne presidida por el padre Daniel Baca, y contó con la presencia de imágenes de comunidades vecinas, entre ellas, la gruta Virgen del Valle de barrio Soledad, y de las localidades de Arrayanal y La Esperanza.

En su homilía, el sacerdote hizo referencia al inicio del año jubilar, enmarcado en los protocolos por la emergencia sanitaria.

"Si bien habíamos planificado toda una serie de acciones para celebrar este jubileo, incluyendo una peregrinación hasta Catamarca, no fue posible realizar debido a esta situación sanitaria, Dios quiera que a medida que transcurra este año que se avecina, podamos hacer muchos otros eventos espirituales, misioneros y materiales preparando y celebrando este gran acontecimiento, ya que es el testimonio de la vida de fe de un pueblo. Nuestros abuelos, y nuestros padres nos han legado el tesoro de la fe, el tesoro de nuestra madre la Virgen", dijo.

En referencia al texto bíblico elegido para la misa, el padre Baca manifestó la tan real comparación de lo vivido en la actualidad y la experiencia de dolor de la Virgen.

"La lectura de la palabra nos pone hoy delante de la cruz y en estos tiempos de la pandemia estamos junto a la cruz del señor, junto a la cruz de nuestros hermanos. Pero, debemos recordar que el misterio de la virgen es el misterio de la vida, en María siempre hay vida".

"En la anunciación, celebramos la vida del hijo de Dios que se encarna en el corazón y en el vientre de nuestra madre que le dice sí a la vida‘, aludió, poniendo en escena el petitorio en contra del aborto".

"Y hoy estamos en situación de cruz, y María está al lado de sus hijos, especialmente, de los que han padecido la enfermedad, en las familias que han perdido un ser querido y todos nosotros que, de una u otra manera, esta pandemia nos afectó y nos está afectando en muchos sentidos. María está allí, al lado de sus hijos y en ellos, a los niños por nacer", acotó.

Como en toda celebración tan especial, una gran torta de cumpleaños y la tradicional canción, coronaron la jornada, culminando con una caravana por toda la ciudad de la que participaron todo tipo de vehículos, acompañando este feliz anuncio de los 100 años.

Destellos de historia

Rescatar los relatos de pioneros de las comunidades y sus vivencias, fue la premisa que sostuvo en todo momento el equipo de la revista cultural Grito Verde y merced a esta investigación testimonial, se cuenta, en voz del fallecido Eduardo Rosendo Arnedo que, por tradición heredada, la patrona del sector de El Triángulo es la Virgen del Valle.

La pequeña imagen que se halla en la capilla, se remonta al año 1920, cuando María Mercedes Navamuel y sus hijos construyeron su vivienda a ambos lados donde actualmente se levanta la misma.

Siendo muy devota de la Virgen morena, recibió por donación una pequeña imagen. Improvisó una capilla en su hogar para venerarla junto a la del Niño Jesús y otras imágenes de santos.

Acompañada por los devotos, esta imagen realizó seis peregrinaciones a pie a Catamarca, donde fueron adquiriendo diversos elementos propios para las celebraciones.

También peregrinó de igual manera al santuario de la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya. Con el paso del tiempo, se hizo imprescindible contar con un lugar apropiado y fue así que los hijos de María Mercedes, Nicolás, de oficio albañil y Máximo edificaron una capilla.

El material fue adquirido de las donaciones recibidas para tal fin. Luego y tras gestiones realizadas ante la empresa azucarera La Esperanza SA, el predio fue cedido a la curia para dar continuidad a tan cara devoción.

Compromiso de familias

Al morir María Mercedes, sus hijos y una nuera, Aurelia Robles, se ocuparon del cuidado de la capilla.

Cuando Nicolás y Máximo fallecieron, Aurelia se trasladó al barrio Patricios Nuevo y entregó las llaves de la capilla a monseñor Sixto Villoldo, quien se las confió a la Legión de María.

Luego la familia Villagrán se encargó del cuidado y a partir de 1989 su hijo Eduardo Rosendo Arnedo tomó a su cargo.

Posteriormente otras familias fueron asumiendo el compromiso de difundir esta devoción, desde la catequesis familiar, que fue dando bendecidos frutos.

 

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