Productos y artesanías de la provincia en un solo predio

Las familias jujeñas concurrieron ayer en gran número a la Ciudad Cultural de Alto Padilla para apreciar y adquirir la producción de las cuatro regiones de la provincia.

 

Transporte. Además de quienes concurran en vehículos, todas las líneas de colectivo urbano hoy llegan hasta el predio de 9 a 22.

 

Se trata de la "2º Expo Alimentaria Jujuy" organizada por el Gobierno de la Provincia que se extenderá hasta hoy, con unos 500 stands.

La distribución respeta las normas de bioseguridad por la pandemia y distingue dos sectores bien marcados. Al aire libre se ubican los gazebos de los artesanos que exhiben trabajos muy originales.

Así están a la venta piezas realizadas con madera, semillas, elementos reciclados, costuras, tejidos, cerámicas, serigrafías y juguetes.

Es el sitio propicio para adquirir los regalos de fin de año destinados a todos los integrantes de la familia.

Mientras que en el área cubierta se instalaron los puestos de productos frescos, ideales para el menú de Nochebuena y Año Nuevo.

La variedad de frutas y verduras es ideal para aprovisionarse y preparar las infaltables ensaladas. En tanto que para el plato principal también se venden cortes de carne de cordero y de llama.

Las entradas pueden incluir encurtidos, quesos y quesillos, frutas secas, legumbres y más.

Sin contar las panificaciones con distintas delicias navideñas.

Fuera de la Expo se localizan los food trucks con especialidades gastronómicas para concluir la visita.

Detrás de los trabajos

Las obras de José Sebastián de Vega, del emprendimiento Eco Arte "Los Tucanes" de Alto Comedero, admiran en uno de los canteros y en el acceso al sector techado. "Todo es reciclado: cubiertas de motos, de bicicletas, de autos. Lo más grande tiene estructura de hierro, está forrado con goma y se pinta", comentó.

El gorila es imponente y después se pueden apreciar animales autóctonos como el jaguareté, puma, llama, vicuña, taruca, un cóndor andino, un águila harpía, pava del monte, carancho y una corzuela.

"Yo fui herrero, trabajaba en una escuela, trabajé de bibliotecario en la Facultad de Ciencias Agrarias y después se me ocurrió hacer una maceta, me salió el arte que tenía escondido y empecé a hacer esto, dejé los hierros", relató.

Otra historia es la de Nélida Virginia Colqui que vive en San Pablo de Reyes. Recoge su materia prima de la zona, la limpia y hace secar para que se conserve en la obra.

Los resultados que se vieron ayer fueron artesanías rústicas. Entre las de estación, primorosos centros de mesa, pinos con cortezas de árboles, coronas navideñas con flores de chala y gnomos hechos con piñas. "Gracias a Dios vendí", dijo.

También trabaja con madera y en cemento hace réplicas de hojas.

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