Sentida despedida a los dos sacerdotes fallecidos

En esta Navidad 2020 la Diócesis de Jujuy se vio conmovida por la partida de los sacerdotes Marcelo "Cacho" Gallino, titular de la parroquia San Mateo de Calilegua, y César Lovaglio quien por su salud estaba retirado hace unos años.

Fruto de su prolífica labor y el cariño que supieron cosechar durante su servicio ambas misas de exequias y posterior sepultura contaron con la participación de gran cantidad de feligreses y amigos.

El padre César Lovaglio había nacido el 9 de marzo de 1947 en Buenos Aires y llegó a Jujuy de la mano de monseñor Esteban Blanco.

Fue ordenado sacerdote por monseñor Miguel Medina el 26 de agosto de 1972.

Se desempeñó por muchos años en el Seminario Menor de Río Blanco, junto a monseñor Blanco, atendiendo a los jóvenes internos que se formaban en ese instituto.

Luego se desempeñó como párroco en varias comunidades: Santa Teresita, Espíritu Santo en Palpalá, Ciudad de Nieva, fue capellán del Ejército y del Buen Pastor.

Últimamente se desempeñó en el tribunal eclesiástico diocesano. Pero estaba retirado por problemas de salud. Por su agravamiento fue internado en una clínica capitalina y murió la tarde de Navidad.

La misa de cuerpo presente la ofició ayer en el templete del Santuario de Río Blanco el obispo Daniel Fernández. Estuvieron presentes presbíteros, fieles y amigos.

EN CALILEGUA / MONSEÑOR FERNÁNDEZ ELOGIÓ EL SERVICIO PRESTADO POR EL PADRE “CACHO” EN LA PARROQUIA SAN MATEO.

"Nunca estamos preparados para estas cosas. Ni para vivirlas ni interpretarlas bien", dijo monseñor Fernández en su homilía. "Sólo el tiempo y la gracia de Dios nos va haciendo descubrir este misterio tan grande que es la vida".

Con la voz quebrada confió que compartió momentos muy lindos con el padre César en estos últimos años. "Su corazón era tan grande como su cuerpo", testimonió.

Y señaló que cumplirán su deseo de ser sepultado al lado de su amigo y maestro monseñor Blanco, en el cementerio sacerdotal de Río Blanco. Añadió que el padre había dicho que ofrecía sus sufrimientos por los sacerdotes y la Iglesia.

"Nos queda su enseñanza. Gracias padre César, descansá en paz", concluyó entre lágrimas.

Amigo del Papa

El 24 de diciembre por la mañana, se celebró en la parroquia San Mateo de Calilegua la santa misa de sepultura del padre Marcelo "Cacho" Gallino, nacido en Buenos Aires y quien se desempeñó en el Ramal.

Estuvieron presentes en el sepelio sus pares de la Diócesis y sus hermanos, uno de ellos también sacerdote.

El obispo diocesano Daniel Fernández presidió la eucaristía y en su sentida homilía destacó el servicio que prestó en Jujuy.

Al finalizar la celebración transmitió el saludo del Santo Padre que conocía bien al padre "Cacho" y lo ayudó en la construcción de un salón-capilla en uno de los barrios de Calilegua, inaugurado hace unos días, ceremonia a la cual no pudo asistir porque se había agravado de su enfermedad.

Monseñor Fernández señaló que el Papa Francisco le dijo que el padre "Cacho" era uno de esos que él llama "los santos de la puerta de al lado". Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Calilegua.

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