"Esta región es mi cuna verde"

Esta es la primera entrega de esta nueva sección de El Tribuno de Jujuy, "Entornos inspiradores", que se propone entrevistar a fondo a un artista en un lugar especial de nuestra provincia.

Elegimos para comenzar a la artista plástica Cecilia Espinoza, nacida en Calilegua, y actualmente radicada en Libertador General San Martín, ambas ciudades del departamento Ledesma, muy cerca del lugar que buscamos para enmarcar la charla, San Francisco, en el departamento de Valle Grande (subiendo por la ruta provincial 39, desde la intersección de las dos ciudades".

Cecilia es la creadora del Monumento en Homenaje a la Pachamama que preside la localidad de San Francisco, de enormes dimensiones e inaugurado en el año 2009. Al pie de esa enorme Madre Tierra que mira con cariño y ansias de protección y nos regala su desnudez y su fertilidad, conversamos con la artista.

Estamos al pie del Monumento en Homenaje a la Pachamama. Y quiero preguntarte cómo te sentís, ¿sos la madre, la dueña, la qué de esto?

Feliz por haber podido realizar esta escultura en homenaje a la Pachamama, y si bien la imagen es creada desde mis sentires, tiene los aportes de la gente del pueblo, porque cuando me hacen el pedido, hago las maquetas y entre las dos que presenté, fue elegida esta. Uno de los integrantes del comisionado, me pide que en uno de los brazos tenga la ollita, "el yuro". "Doñita, le puede poner el yurito, porque nosotros tenemos a costumbre de ir con la ollita sembrando", me dice. Entonces modifico esa parte, y ese aporte del pueblo es muy significativo para mí.

Para los cabellos de la Pacha, el peinado, me inspiré en el peinado de la mujer vallista. Y en ese peinado están los surcos de la tierra. Ella está mirando hacia donde se pierde el sol, representando el amor de la Madre Tierra fecundado.

Desde que la empezaste a pensar, calculo que ya surgió este sentimiento que te une profundamente con San Francisco. ¿Cómo fue creciendo esa relación y cuál es la sensación que tenés hoy respecto de eso?

Mi obra originalmente se basó en mitos y leyendas por esas querencias de la infancia, y realizar la Pachamama, también tiene que ver con esa responsabilidad de una como ser humano de cuidar nuestro entorno.

Hoy en día estoy pendiente a lo que la comunidad me pida para hacer los retoques. Algunas cositas nomás hay que ver por las inclemencias del tiempo. Pero yo siento que ya es patrimonio del pueblo, y es parte de la gente que la cuida. Para mí es un gusto ver imágenes de turistas que llegan y me contactan, cuando se enteran de que la autora de la escultura vive cerca. Pero la obra es parte de la comunidad, de la provincia, no me siento dueña. Me preguntan a veces si pueden usar la imagen, y sí. No es mía.

Vos estás siempre, no sólo desde tu arte, relacionada con el entorno, con la naturaleza, con la comunidad. ¿Cuál es la filosofía tuya como artista para trabajar de esa manera?

Principalmente es ayudar desde lo que hago, porque para mí el arte ha sido mi refugio desde la infancia. Por ahí ante sucesos que no son buenos, una por ahí de niña busca salidas. De grande por ahí sabemos manejar mejor las cosas, pero ahora miro hacia atrás y me doy cuenta que el arte a mí me ha ayudado muchísimo. Y lo mismo quiero hacer ahora, con lo que a mí me ha salvado, que le sirva a otro. En muchos casos, siento que la energía que pongo en cada obra, en cada línea, en cada color que elijo, o el material, llega en un momento al espectador y me lo dicen o lo escriben en las redes, y me da la pauta de que he podido darle una mano, o ayudarlo a reflexionar en alguna circunstancia especial de la vida, en base a lo que hago.

Vemos en tus redes las fotos tuyas recorriendo lugares, mirando ramitas, hojitas, lugares, ¿cómo forma parte eso de tu creación, de tu arte?

Compartir por las redes me suma mucho porque quiero que el otro vea mi fuente de inspiración, y que vean los detalles, porque saco detalles de micromundos. La vida pasa todos los días y no nos detenemos a ver esos detalles, ya sea en lo cotidiano, en la relación con un familiar, con un amigo, detalles que se pasan por alto. Yo en mis caminatas hago eso, me detengo a mirar una florcita, un yuyito, y lo tomo. Cuando lo ves en una pantalla, aumentado, descubrís bellezas nuevas.

¿En qué momento de tu preparación académica y de tu puesta en ac ción, surge esta decisión de hacer arte en relación con la naturaleza, de estar totalmente relacionada con el entorno, en el sentido de meterse en la naturaleza e incluso obtener de ahí el material?

La verdad que siempre desde chica iba a caminar al río, las salidas eran ahí cerca de las canteras, imaginate Calilegua, lo lindo que es porque es un pueblo chiquitito y es todo naturaleza. Creo que eso siempre ha estado en mí, una siempre explora técnicas, pero el tema de la naturaleza ha estado siempre presente.

Y como llevás esto de usar estos materiales que a vos te inspiran (y salen estas maravillas como las mamitas, los pesebres, las cuñitas), con la durabilidad de la obra, porque me imagino que una raíz, una rama, una hoja, no tiene la misma resistencia que una madera. ¿Cómo lo resuelves?

Inicialmente no pensaba en esas cuestiones del tiempo. Era un disfrute el combinar los materiales y sus formas, y no pensaba en el futuro. Luego, cuando empiezan a adquirir las obras he tenido que prever eso. Por ejemplo, en el caso de las cuñitas, que están trabajadas con un material que en una zona como la Puna o la Quebrada, la sequedad del ambiente hizo que se contraiga. En esos casos voy viendo cuestiones químicas para que no vuelva a suceder.

Terminando este 2020, ¿cuáles son tus proyectos a partir de ahora?

Tremendo el 2020. Pero más allá de las pérdidas en mi familia, ha sido un año en el que empecé a incursionar en la ilustración. Este año me ha enseñado a disfrutar el momento, a no proyectar tanto. Lo más próximo es terminar las esculturas de las cuñitas en sus bases y tal vez realizar otras para la ciudad de Libertador.

Para cerrar, te propongo mirar a tu alrededor y que me digas qué te provocan este momento y este lugar, y qué te llevás de este instante.

Esta región de Jujuy es mi cuna verde. Quería desde el arte que el mundo conozca que Jujuy también es selva, que no es sólo quebrada y puna, que tenemos verdes exuberantes. Y San Francisco es un tesoro en los valles, hay lugares a los que sólo se accede caminando y es muy valioso porque eso hace que se cuide mucho más, porque la gente que llega es la que realmente quiere conocer el lugar y lo va a cuidar. Y este instante, estar aquí con vos, en tu misma cuna porque vos también sos lugareña, hace que sienta orgullo, dicha. Ya tengo 43 y siento que el arte me ha sumado, me ha salvado, y hoy es mi medio y mi modo de vivir porque también soy docente y puedo enseñar lo que amo. Me siento dichosa por eso.

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