“La Guerra de Malvinas nos marcó en lo individual y en lo colectivo” 

Dalmiro Bustos y Elena Noseda en abril de 1982 afrontan una situación terrible, su hijo Fabián es enviado a combatir en la Guerra de Malvinas. Pasaron cuatro décadas de aquellos funestos hechos sin embargo los ecos resuenan en esta familia que se completa con Javier y María Elena, los hermanos menores. El filme presenta una serie de emocionantes declaraciones de todos ellos quienes a pesar del tiempo transcurrido llevan en el alma heridas aún abiertas. Además de entrevistas convencionales durante las cuales los protagonistas dejan al espectador adentrarse a su historia, se utilizan recursos relacionados con el llamado “teatro espontáneo” para que a través de éstas técnicas exhiban de una forma poco usual sus problemáticas y conflictos internos. Un viaje a Malvinas que sigue el pasado de Fabián en las islas y una voz en off que  nos deja descubrir sentidos textos escritos por los sobrevivientes, completan una propuesta cinematográfica interesante que nos permite pensar sobre las distintas maneras de sobrellevar lo postraumático  y sobre un dolor sordo que aún punza en toda una sociedad.  

¿Qué recorrido tuvo la película?

Lucas Scavino: Tuvimos un estreno privado para la familia y un grupo de invitados. La película estuvo en el Festival de Trieste en competencia y en el Festival Audiovisual Bariloche (FAB) donde ganó tres premios a la fotografía, banda sonora y color. 
¿Qué opinión tienen de este estreno virtual?


Ana Fraile: Por un lado no se puede apreciar la película cómo fue pensada porque fue hecha para cine entonces hay ciertas cuestiones estéticas y sonoras que no se podrán apreciar, así que en  algún momento nos gustaría poder experimentar la sensación de verla en sala. Pero la contraparte y que apreciamos mucho  (porque debemos valorar lo que uno tiene, no lo que no tiene) es que va a haber más gente que pueda ver la película. Es  muy difícil programar una película  a nivel nacional y creo que la posibilidad que brinda la plataforma del Instituto de Cine es valiosa. 

¿Por qué se inclinaron por esta idea?  

Lucas Scavino: El tema Malvinas nos parece atractivo generacionalmente porque fue algo que de alguna manera nos marcó en lo individual y en lo colectivo. Y la idea surge a mediados de 2011 a partir de conocer a Dalmiro Bustos, él es un médico psiquiatra psicodramatista al que entrevistamos para ganar una licitación para Canal Encuentro en 2011 y conocer su punto de vista sobre lo que era el conflicto de Malvinas a partir de su experiencia personal (él es padre de un chico que fue combatir en las Islas) y a la vez toda su experiencia como coordinador de un grupo de padres de combatientes en la ciudad de La Plata junto a su esposa Elena, nos pareció algo muy valioso, único porque yo no sabía qué que había existido. Nos cautivó su historia y comenzamos a tener encuentros y charlas con él y a pensar en la posibilidad de desarrollar una película porque sentíamos que la historia tenía potencial y era muy interesante y se podía trabajar de manera muy rica, con una mirada distinta a la que habitualmente estamos acostumbrados a ver sobre la Guerra de Malvinas.


¿Cómo trabajaron conceptualmente su propuesta?

Ana Fraile: Después de conocer al Dalmiro (Bustos) comenzamos a estudiar mucho de psicodrama o teatro espontáneo  y lo consideramos como una herramienta posible para contar la historia y ahí profundizamos en el significado de ese tipo de práctica, para qué servía, cuál era el potencial que tenía, cómo podía funcionar dentro de la película. Nos tomó mucho tiempo, años, conocer a los personajes y acercarnos a cada uno de los miembros de la familia y que nos conozcan a nosotros también y que se animen a contarnos las cosas que tenían para contar. Profundizamos también en qué sentido tenía la película, qué era lo que queríamos contar de Malvinas, ¿sería una película sobre la guerra, sobre la familia, sobre lo que queda después de la guerra en una familia que era muy representativo a lo que queda en nuestra sociedad?. Fuimos profundizando en cada uno de estos temas hasta el momento de decidir cómo mostar eso, las entrevistas, el teatro etc. Fue como un devenir de decisiones hasta llegar a tener todo filmado y luego seguimos en el montaje. Tomó mucho tiempo encontrarle la vuelta a todo esto y nos dimos la oportunidad y tuvimos el privilegio de tener ese tiempo para poder procesar toda esta información y poder armar la historia.

Lucas Scavino: Incorporamos la práctica del psicodrama o teatro espontáneo a la forma de narrar y para aproximarnos a los personajes con todo lo que eso le aporta a la película. Y por otro lado una forma narrativa presente en el filme son los dos textos escritos por Dalmiro y por Fabián (Bustos) uno durante el conflicto en La Plata y otra una serie de notas en las islas durante la guerra. Y eso para nosotros planteaba como cierto diálogo a la distancia sobre lo que estaban haciendo padre e hijo y cómo observaban y vivían el conflicto. Eso de alguna manera también lo teníamos muy presente desde el comienzo para incorporarlo en la forma narrativa de la película.  Son varias líneas de relato: el psicodrama y el teatro espontáneo, el registro de las islas en su paisaje y sus espacios y las reflexiones a través de la voz de Rafael Spregelburd y el testimonio directo de Elena y de Dalmiro. Esos fueron los materiales con los que decidimos trabajar toda la estructura dramática y narrativa de la película. 

¿Los protagonistas ya vieron la película?

Ana Fraile: Sí la vieron la vieron y varias veces, incluso la primera versión de la película la compartimos con ellos para ver qué les parecía, porque después de todo es su vida y como realizadores, si bien tenemos una visión de la historia, la pusimos a consideración de ellos, les consultamos, conversamos, escuchamos sus opiniones para mejorar lo que ellos pensaban que se podía mejorar y después hicimos una nueva proyección, una suerte de preestreno privado en el marco del aislamiento cuando no sabíamos si íbamos a poder estrenar, entonces nos juntamos por Zoom a ver todos la película y fue muy emocionante escuchar lo que tenían para decir. Se sentían gratificados de estar viendo la película, de tener esa historia y las personas que los acompañaban, sus amigos y familiares también estaban muy contentos de poder ver  esa historia en la pantalla. Yo creo que la recibieron muy bien, con amor y con satisfacción.

¿En todo este proceso que fue lo que más recuerdan?

Lucas Scavino: Toda la experiencia de comunicación y contención emocional que  se desarrolló la ciudad de La Plata, eso para mí fue algo inédito, conocer eso a mí me cambió mucho la perspectiva de lo que había hecho la gente, los padres, los familiares, los afectos de los conscriptos durante la guerra y verlos tan movilizados y  activos, es un gran aliciente, un ejemplo de cómo elaborar una situación de conflicto y de angustia, la inacción no conduce a nada y en todo caso todo ese movimiento que generaron Dalmiro y Elena en La Plata junto con otros padres de  conscriptos  fue asombroso y admirable. Por otro lado conocer a Fabián también fue una experiencia muy fuerte,  es un ser humano único, tiene una mirada muy particular y bella sobre el conflicto mismo y sobre su propia experiencia en Malvinas. También haber viajado a las islas fue una experiencia interesante, fue importante estar ahí y vivenciar los espacios y los lugares que uno tenía vistos solamente a partir de los materiales de archivo televisivos o fotografías. 

Ana Fraile: Yo rescató además de todo lo que dijo Lucas, algo qué es muy importante. Cuando uno se mete en una historia así, durante tantos años, la historia pasa a ser parte de la vida de uno, entonces yo siento que conocí un mundo nuevo con ellos, en estos días que estamos acordándonos de todo lo que hicimos durante tantos años, siento que estoy en un mundo aparte y me gusta un montón este universo que construimos con la película, un mundo de vínculos con toda la familia Bustos y eso termina siendo como un regalo. 

¿Sienten que la Guerra de Malvinas es una deuda pendiente?

Lucas Scavino: Si es algo que  duele todavía y a muchas generaciones, no sólo de los protagonistas sino que sus hijos y sus vínculos están atravesados por la experiencia en lo individual y en lo colectivo, en lo social. Es un tema muy silenciado, poco transitado o transitado desde lugares comunes como el heroísmo que clausuran la discusión, no la llevan a ningún lado productivo. 

Ana Fraile:  No sé si es una deuda o si más bien es un saldo de una decisión política, la de no profundizar en una discusión y en un conflicto que es muy complejo, una guerra en el marco de una dictadura militar y sin contemplar lo que sucede después, solamente tener como una narrativa que aprendimos, porque en realidad hablamos todo el tiempo de Malvinas, en los actos, aniversarios. Pero después hay un montón de otras cosas que están sucediendo ahora mismo, muchos otros niveles de los que es muy difícil hablar o sacar a la luz en los medios de comunicación. Hay una disputa muy grande sobre qué se habla y qué no se habla sobre Malvinas. Me parece que está películas y muchas otras acciones, son intenciones de poder ver otra cosa, hablar de otros temas. Es un granito de arena.

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