"Las medidas económicas, hasta acá, no las veo muy inteligentes"

-¿Qué tan importante es renegociar la deuda con el FMI?

-Renegociar la deuda con el FMI y con cualquier acreedor es lo que corresponde hacer, no importa de qué Argentina estemos hablando, si la de Macri o Fernández. Como país, tenemos derecho a plantear cuál es su situación financiera y en qué contexto y condiciones puede pagar y cómo puede enfrentar los vencimientos.

En este punto lo que no se puede discutir es la quita de un porcentaje de deuda. Esa idea es muy infantil y muy típica de los argentinos, que nos creemos muy inteligentes, pero en realidad somos un país inmaduro que plantea recurrentemente ingenuidades. Una de esas es que los acreedores nos tienen que facilitar una quita. ¿Por qué aquel que nos ha prestado tiene que cobrar menos de lo que ha prestado? Si lo aceptara está bien , pero imaginarse que va a haber una condonación de deuda por parte de los acreedores, es ingenuo.

-Por ahí, la gente no se involucra en este tema, para hacerlo más cercano, ¿qué impacto tiene esta renegociación en el bolsillo de los argentinos?

-La deuda impacta en la medida en que la economía está estancada, ya desde hace muchos años. Si esta situación continúa así, si nuestra generación de bienes y servicios y de ingresos no crece, difícilmente se reactive la economía, ahora si la economía crece y de la mano crecen también las exportaciones, las cosas son más fáciles porque, por un lado producimos más bienes y servicios y por otro lado llegan más dólares, que es con lo que tenemos que pagar la deuda, ahí la situación es más aliviada.

Lo grave de esta situación es que tenemos un estancamiento en la economía y un estancamiento en el comercio exterior, que en vez de irse resolviendo se va agravando, porque ahora el Gobierno quiere acentuar las retenciones a la soja, eso va a hacer que haya menos producción, menos cosecha y menos exportaciones, con lo cual esta complicación para pagar la deuda se agrava.

-Respecto a esta medida que usted menciona y pondría en marcha el Gobierno, de aumentar las retenciones al campo un 3%, ¿Es acertado?

-La realidad es que, si esta medida se pone en marcha, de la producción de 100% al productor le quedaría algo así como 92% de lo que produce. Imaginate que esto desincentiva la producción, la cosecha y las exportaciones y a eso se le suma que han restringido ingresos en el caso de los jubilados. Esa pérdida de ingresos complica la actividad económica y el consumo, incluso al propio Gobierno, porque si hay menos consumo hay menos recaudación impositiva

-¿Podría hacer un balance de las medidas dispuestas por el Gobierno en estos dos meses?

-Las medidas hasta acá no las veo muy inteligentes y tampoco funcionales a una economía que debe crecer. Ojalá más adelante se perciban otras medidas, que sean más efectivas o que tengan más razón de ser, más sentido práctico y más efectividad.

-Si las considera desafortunadas, ¿qué medidas tomaría usted para reactivar la economía del país?

-Voy a poner el ejemplo de la química: todos sabemos que cuando hemos comido mucho, la manera en que nos aliviamos de la pesadez del estómago es con un digestivo. En economía, el equivalente de estos digestivos son las expectativas que hay que transmitirles a los agentes de la economía, es decir, básicamente a los consumidores, que son las familias, y a las empresas, que son las que invierten. ¿Por qué?, porque expectativas favorables impulsan e inducen a quienes tiene que tomar decisiones a tomarlas, por ejemplo invertir, comprar y tantas otras, que son necesarias para movilizar la economía.

Yo me pregunto ¿cuáles van a ser las decisiones de los sectores agropecuarios si el Gobierno sigue quedándose cada vez con más parte de los ingresos que ellos generan? Evidentemente, la expectativa no está en producir más, sino en producir menos.

Una medida fácil, es crear expectativas más favorables. Todas estas iniciativas del Gobierno, hasta acá, no están dirigidas a mejorar las expectativas en términos de producir más, competir más, sino todos lo contrario, producir menos y disponer de condiciones oligopólicas más favorables a quienes tienen capacidad de concentración para formar precios. Quitarles ingresos a quienes van a consumir, no es funcional.

-La medida del Gobierno, de congelar los aumentos a jubilados, ¿qué impacto tiene para la economía?

-Los jubilados son varios millones en el país, de esos, a una parte importante se les ha congelado los ingresos, esa medida es aberrante desde una mirada jurídica, porque quita derechos adquiridos, pero por otro lado, en términos de expectativas, es malo. Además de que es una situación de inequidad terrible.

Si con esta medida, la idea es buscar una redistribución del ingreso, una manera muy buena es generar empleo, porque entonces trasladamos a gente que está en negro a gente que está en blanco, que tiene ingresos y que puede hacer aportes, pero no quitarles a quienes hizo esfuerzos legítimos durante toda su vida.

-Informes privados adelantaron que la inflación de febrero llegaría al 2% ¿Es un buen indicio ese número?

-Toda esta batería de medidas que puso en marcha el Gobierno va en esa dirección, bajar la inflación. Con salarios que no se han disparado, una parte fue cubierta por la entrega de bonos, el congelamiento de tarifas, el dólar planchado, precios cuidados y acuerdos con farmacias se espera que la inflación quede más reducida. De todas maneras un 2% mensual es más del 24% anual, porque es acumulativo.

Un 24% de inflación, con tarifas congeladas y dólar planchado no es una tasa de inflación muy alentadora. El problema es qué pasa al momento de que se descongelen las tarifas, el precio del dólar deberá recibir el impacto de la inflación acumulada desde que se estabilizo en los 80 pesos si esas variables que están por ahora estabilizadas, eso va a tener un impacto inflacionario.

Hay otro tema, el congelamiento de las tarifas impacta sobre una porción muy estratégica de la economía argentina de estos últimos años que es Vaca Muerta, congelar las tarifas congela también las inversiones, y en el término de las expectativas de las que venimos hablando, son pésimas, porque hay que ponerse en el papel del que está poniendo plata allí y que no recibe ganancias, la ecuación no cierra.

-El Gobierno inició con los gremios las negociaciones paritarias. En este sentido se puso en observación la "cláusula gatillo". ¿Usted considera que es efectiva?

-Desde el punto de vista macroeconómico, no. Las indexaciones no son auspiciosas porque la economía es como un círculo, lo que llamamos en economía la "Corriente circular de la renta", que es la vinculación que hay entre los recursos productivos que aportan las personas, empresarios o trabajadores, y los productos y bienes que se fabrican con la ayuda de esos recursos productivos.

Claramente si nosotros tenemos en cuanta ese mecanismo, al corregirse los salarios de manera automática, con estas cláusulas, el resultado es que la inflación se retroalimenta, porque los salarios son parte de los costos, entonces subimos los salarios para subir los precios.

Lo que hay que hacer es buscar la negociación con plazos más cortos en todo caso, mientras la inflación sea importante, se renegociación debe tener una mayor frecuencia.

Por otro lado, es sumamente importante descentralizar las negociaciones salariales, tanto en términos sectoriales como regionales o provinciales. No puede ser que los salarios los decidan desde Buenos Aires.

 

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