Cada resto identificado es un triunfo de la verdad

Por KARINA BATTHYÁNY, CONSEJO LATINOAMERICANO DE CIENCIAS SOCIALES.

El prestigio ganado por el Equipo Argentino de Antropología Forense no sabe de fronteras. Nacido en la Argentina en 1984, su acción se extiende en la actualidad a más de 60 países de los cinco continentes, donde no solo interviene en el trabajo de campo, también se preocupa por formar profesionales locales en las ramas de la antropología, la arqueología, la informática, la genética y las nuevas tecnologías, entre otras disciplinas.

El Eaaf surgió hace 35 años por iniciativa de las Abuelas de Plaza de Mayo y bajo el ala de Clyde Snow, eminente antropólogo norteamericano que en 1984 juntó a un puñado de estudiantes argentinos que constituyeron el germen de un equipo de mujeres y varones reconocidos en el mundo, tanto por sus aportes científicos como por el componente humano en el trato con los familiares y en el respeto por las costumbres de regiones tan diversas como América Latina, el Caribe, África, Asia, Oceanía o Europa.

Cada hueso recuperado, cada resto identificado, es un triunfo de la verdad y la justicia que alimenta la memoria tan necesaria en el devenir de los pueblos. Argentina, El Salvador, Guatemala, Haití, pero también África del Sur, Etiopía y Vietnam, los caídos en Malvinas, las víctimas de feminicidios y los migrantes muertos en sus travesías, son algunos ejemplos de que su labor no se agota en las exhumaciones, se prolonga en devolver nombres e historias y aportar pruebas irrefutables para la justicia. El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) apoya y reconoce desde hace años la labor del Eaaf. En noviembre de 2018, en el marco del Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico que hemos organizado en Buenos Aires, junto con la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) le hemos otorgado al Eaaf el Premio Latinoamericano Juan Gelman “por su demostrada e indiscutible versación y rigor científico; su compromiso, honestidad y ética en la tarea dedicada a la búsqueda de la Verdad y la Justicia en el campo de los Derechos Humanos, con una activa y enorme relevancia”. Parte del reconocimiento fue la edición del libro “Ciencia por la verdad. 35 años del Equipo Argentino de Antropología Forense” y la realización de una serie de audiovisuales que retratan su rica trayectoria.

Como ejemplo, valgan dos de los testimonios de familiares recogidos en el libro. Bertila, madre del salvadoreño Carlos Alberto Osorio Parada, migrante desaparecido en marzo de 2011 en México, camino a los Estados Unidos, e identificado por el Eaaf a fines de 2013, dijo: “Me siento totalmente agradecida con el Equipo Argentino. Los familiares de los migrantes desaparecidos sólo confiamos en ellos. Yo llevo al Equipo en mi corazón, están muy entregados a las familias de los desaparecidos, los sentimos como parte de las familias, ellos entienden el dolor que llevamos en nuestro corazón y nos echan la mano”. Como una lógica continuidad al justo reconocimiento al Eaaf, junto con Alejandro Villar, rector de la UNQ, hemos postulado al Equipo al Premio Nobel de la Paz 2020, lo que de forma inmediata suscitó múltiples apoyos. El galardón sería un justo reconocimiento a la huella que vienen dejando desde hace más de 35 años y un indudable impulso de cara al futuro, para el incansable trabajo que abarca desde desapariciones forzadas a casos de violencia étnica, política, institucional, de género y religiosa, tráfico de drogas, trata de seres humanos y crimen organizado.

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