Arte, koa y comparsas

En Tilcara, las comparsas empezaban a recorrer las últimas invitaciones de Carnaval grande, los disfrazados ya no brincaban como en los primeros días y los sones de las bandas llamaban desde distintos rincones del pueblo, mientras el perfume de la koa se esparcía por el aire aportando la identidad del día, porque en paralelo al festejo callejero hay otro familiar, algo más íntimo: el de la chaya.

Los puestos de la plaza y del mercado tenían braseros bajo los tablones, algunos comercios armaban sus parrillas en las puertas, otros juntaban tierra en latones para hacer las pachamamas donde chayaban y enfloraban, los autos cargados de talco, bañados en cerveza y enflorados, los invitados agradeciendo y augurando.

Tres días "puente"

Era el ocaso del feriado de Carnaval, y las mismas calles semejaban las de antaño, cuando una multitud acaso fuera un par de decenas, algunas invitaciones se animan a ofrecer picantes, y se prepara la víspera de un impasse porque el miércoles comienza la Cuaresma y son pocas las comparsas que siguen en esos tres días "puente", un paréntesis que se retomará el próximo sábado cuando, con fuerzas renovadas, se encaren los metros finales de alegría.

En la plaza Chica de la localidad quebradeña, tras el asado, los músicos celebran también su chaya a las puertas de la casa de Tukuta Gordillo, comenzando con la ya habitual y profunda voz de Adriana Tula, acompañada por Peter Wurschmidt y Roberto Cora, mientras una cantidad de buenos músicos aguardaban su momento de pasar al frente y ofrendar su arte, y en las esquinas las comparsas se detienen, batiendo banderas, arrojando talco, entrecruzando sonidos por la tarde de Tilcara.

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