Madres de Plaza de Mayo: El estremecedor video que sigue conmoviendo al mundo

En medio del aislamiento social preventivo y obligatorio, se vive un 24 de marzo distinto. Una jornada en la que organizaciones sociales, políticas e incluso el Gobierno Nacional se moviliza con diversas actividades por el Día de la Vedad por la Memoria y la Justicia, ahora se debe sobrellevar en casa. 

Hoy no hubo actos, marchas, recitales, ni eventos al aire libre, por eso las redes sociales se convirtieron en la caja de resonancia de miles de argentinos que recuerdan a las víctimas de la cruenta dictadura militar ocurrida entre 1976 y 1983, y que desarrolló en nuestro país un extenso plan de terrorismo de estado. 

Pero uno de los más destacados, que sigue estremeciendo a quienes lo miran es el de las Madres de Plaza de Mayo siendo entrevistas el 1 de junio de 1978 por un periodista holandés, que en su momento causo revuelo internacional, y que de alguna manera puso en evidencia hacia el resto del mundo, las atrocidades que se comentían en la Argentina mundialista. 

Las Madres al momento del Mundial recién habían cumplido un año. Azucena Villaflor pensaba que Videla no tenía noción de la verdadera dimensión del problema. Por eso se lo tenían que demostrar yendo a la Plaza y escribiéndole una carta solicitándole una entrevista.

Azucena Villaflor, que lideró a las Madres hasta su desaparición en diciembre del 77, arengaba a las demás después de las infructuosas visitas a los despachos oficiales: "Así no conseguimos nada. Nos mienten en todas partes, nos cierran todas las puertas. Tenemos que ir directamente a la Plaza de Mayo y quedarnos ahí hasta que nos den una respuesta. Tenemos que llegar a ser cien, doscientas, mil madres hasta que nos vean, hasta que todos se enteren y el propio Videla se vea obligado a recibirnos y darnos una respuesta".

Decidieron juntarse cada jueves. Para burlar el estado de sitio que prohibía manifestar, iban de dos en dos, tomadas del brazo, dando vueltas alrededor de la estatua de Belgrano. Se juraron no ceder ese espacio. Un día que algunas de ellas salían del Ministerio del Interior, escucharon que dos guardias dijeron: "Mirá, ahí están, de nuevo esas locas". Y el apelativo quedó. Lo popularizó el periodista francés Jean-Pierre Bousquet, ellas lo adoptaron con orgullo (una de ellas, Enriqueta Maroni, dijo: "Y sí: había que estar locas para hacer lo que hicimos") y gran parte de la población se los endilgó como afrenta: Las Locas de Plaza de Mayo.

El primer día de junio del 1978 era el Día D. Era el comienzo del Mundial. La ceremonia inaugural y el primer partido, Alemania-Polonia. Las mujeres discutieron qué hacer. La decisión fue seguir como siempre. Que nada alterara su rutina. Se dirigieron a la Plaza a hacer su ronda habitual. La ciudad estaba desierta. Paralizada. Nadie (casi nadie) estaba en las calles. Se había decretado asueto para que todos pudieran ver -en la cancha, en la televisión o en los cines que la transmitían en pantalla gigante y a color- la apertura.

 

Martha Vázquez recordó esa tarde tiempo después: "Habíamos quedado en ir a la Plaza como todos los jueves. Tomé un taxi y vi que la calle era un desierto, no había nadie. Íbamos por la 9 de Julio y pensé que tal vez estábamos verdaderamente locas".

La plaza estaba desierta. Sólo este puñado de mujeres -menos de un centenar- con sus pañuelos blancos. Y un equipo de televisión. La televisión holandesa tomó una decisión extraordinaria. Como la ceremonia y la Ronda de los Jueves eran a la misma hora, transmitió las dos simultáneamente. A pantalla partida contrapuso la fiesta deportiva con el dolor de las Madres.

El efecto de esta transmisión fue multiplicador. Al jueves siguiente los corresponsales de toda Europa cubrían el evento en la Plaza de Mayo. Las imágenes que ayer se viralizaron probablemente sean del jueves siguiente a la inauguración, del 8 de junio. De fondo a los descarnados testimonios de las mujeres se ve movimiento, gente que pasa. En otras entrevistas de ese mes se ve entrar a cuadro a hombres que atraviesan la plaza y les reprochan a las Madres sus dichos, les recuerdan que perjudican la imagen del país. "Que se vayan, que se vayan", se escucha con nitidez en algunos de esos videos. Jean-Pierre Bousquet lo consignó en Le Monde al día siguiente, el 9 de junio del 78: "Muchos transeúntes las interpelaban: '¿Qué hacen aquí?', '¿Se dan cuenta de la imagen que dan del país?', '¿No ven que hay periodistas extranjeros que van a aprovecharse para atacarnos?', '¿Ustedes no son argentinas?'. No se trataba ni de policías ni de provocadores profesionales. Era, simplemente, gente que pasaba".

Los medios argentinos también hablaron de los hechos. Por ejemplo el Diario Crónica: "Un nutrido grupo de representantes de la prensa extranjera responsables de cubrir el Mundial, se dio cita ayer en Plaza de Mayo para recoger el testimonio de medio centenar de mujeres que afirman ser familiares de personas desaparecidas 'por razones políticas'. La presencia de los colegas, con sofisticados equipos y llamativas vestimentas, motivó que mucha gente ajena al episodio pero que en esos momentos transitaba por el lugar, se detuviera para comentar – y en su mayoría para reprochar- el carácter de la concentración y el tratamiento que suele dar a ese tipo de suceso la prensa extranjera. La primera decepción sufrida por los colegas estuvo referida a la ausencia de represión por parte de los tres policías que en esos momentos recorrían el paseo público. El saldo de lo ocurrido ayer en la Plaza de Mayo puede resumirse así: 1) los representantes de la prensa extranjera acudieron a la concentración pensando en un acto multitudinario y se encontraron con medio centenar de mujeres, muchas de las cuales reclamaban el paradero de la misma persona. 2) Con el correr del tiempo era mucho mayor el número de ocasionales transeúntes que se concentraron en el lugar para polemizar con las manifestantes y enrostrar a los colegas extranjeros el tratamiento que cierta prensa europea da a la realidad argentina. 3) la temida represión policial -tan publicitada en Europa- brilló por su ausencia". James Neilson, una vez más, acertó en su análisis: "El jueves, las pobres 'Madres Locas' fueron sometidas al mismo trato que propinaron las muchedumbres soviéticas, por razones similares, al disidente Yuri Orlov cuando se presentaba ante un tribunal de lúmpenes en Moscú".

Llevado por la curiosidad y los comentarios de los colegas, Italo Cucci, director de Guerin Sportivo, principal publicación deportiva italiana, fue uno de esos jueves a la Plaza. Un transeúnte lo interceptó, tomó la credencial que le colgaba del cuello, la inspeccionó y le reprochó: "Periodista italiano, ¿no? Si vino a ver fútbol, ¿qué hace acá? ¿Por qué no va a la cancha de River y nos deja en paz?".

Fuente: Infobae

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