Sixto Vázquez Zuleta escribe, revisa, recuerda

Los sitios son, sobre todo, aquella suma de relatos que escuchamos de ellos, y a mí se me hace que Humahuaca sería muy distinta sin los de Sixto "Toqo" Vázquez Zuleta. Lo llamamos por teléfono para saber cómo pasa la cuarentena, a lo que empieza por respondernos que "desde que falleció mi esposa me vine a Salta y vivo solo, donde hago todo lo que me gusta, principalmente escribir".

Nos explica que "uno no se pone a escribir diciendo que va a ser una novela u otra cosa, sino que va juntando elementos y, poco a poco, cuando tiene bastante material, sabe si es para cuentos o ensayos. Así estoy poniendo en orden mi material, viendo para qué sirve, siempre con el tema del hombre de la Quebrada, de la Puna, de los valles de altura que hay en el contorno, todo lo que conozco muy bien".

Nos dice que "acerca del mundo andino, Jujuy es un reservorio inagotable, historias de gente que vale la pena tomarlas como tema para lo literario. He descubierto que la narración oral ayuda mucho a la literaria, en épocas mejores iba a Tilcara para narrar en una peña, y ahí fui puliendo mucho material que luego volqué en cuentos. Son cosas que estoy reviviendo en estos momentos".

Cuando le preguntamos qué sucede con un relato volcado en cuento, nos dice que "esas reflexiones me han dado material para un trabajo que voy a presentar en un congreso de la Unju, en noviembre. Ahí voy a hablar de un cuentautor, que es lo que yo me considero, así como hay cantautores. Cuando uno cuenta, tiene que adaptarse al público aun cuando ya tenga un cuento escrito. Uno nota lo que le causa más efecto al público y lo toma en cuenta para la vuelta de tuerca del final".

Siente que "este año voy a fallar, por primera vez, a Punta Corral. Yo he promesado a la Virgen, pero la Mamita va a comprender. He comprendido que, aparte de la devoción, hay algo ancestral que tiene que ver con el reencuentro del hombre con la naturaleza salvaje. Eso de trepar montañas ya lo hacía el hombre andino antes de que entrara la religión católica, no hay que olvidar que las montañas, en tiempos prehispánicos, eran los Apus, y lo siguen siendo, por supuesto".

Así llega a anticiparnos que "aprovecho este tiempo para trabajar en la tercera parte de mi trilogía de novelas, que la primera fue Chincanqui, la vida de un curandero. La segunda parte ya está impresa, no distribuida, y se llama Sutiyki, que en quechua quiere decir: perdido, y el segundo quiere decir: el nombre. Ahora estoy juntando material para la tercera parte, que se llama Damián Alajal, que es un nombre árabe, donde de alguna manera empecé a hablar de esto que está ocurriendo".

Dice que "espero que pase todo esto y pueda vender mi novelita en alguna peña", y agrega que "en mis ensayos del libro Pauperología, que estoy corrigiendo para una segunda edición, me refiero a la libre circulación de las ideas. Lo que estamos viviendo ahora debiera servirnos para cambiar un poco el mundo", y ofreció sus libros gratis "a quienes me los soliciten por mail: toqo.zuleta@gmail.com".

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