"No soy un genio, solo soy un soldado del cine"

Con todas las precauciones posibles considerando la alerta por el coronavirus se realizó durante solo dos días la 60º edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (Ficci), en aquella ciudad colombiana. Luego la alcaldía local ordenó suspender los encuentros masivos para evitar el contagio por el covid-19 y el festival canceló todas sus actividades. En este marco estaban programados homenajes a dos leyendas del cine. Uno a Roger Corman, veterano realizador referente del cine clase B de Hollywood quien ni siquiera llegó a Colombia por la pandemia. El otro tributo era para el legendario cineasta alemán Werner Herzog, también guionista, productor y actor quien ofreció un conversatorio durante una de las últimas actividades que llegaron a concretarse en el marco del encuentro cinematográfico colombiano. El Tribuno de Jujuy fue parte de esta charla durante la cual el ganador al premio a Mejor Director en el Festival de Cannes en 1982 por su película "Fitzcarraldo", habló sobre su trayectoria por muchos calificada de genial aunque él en la oportunidad dijo: "No me llamen genio, yo solo soy un soldado del cine".

 

"Si tuviera que hacer "Fitzcarraldo" de nuevo, no usaría tecnología, volvería a mover un barco real por las montañas como hace 38 años", dijo.

 

El artífice de producciones consideradas clásicos como "Aguirre, la ira de Dios", "Nosferatu" y "Cobra Verde", todas con su actor fetiche, Klaus Kinski, en la ocasión habló del intérprete, recordando su conflictiva relación de amor-odio. Así sobre Kinski dijo: "Me sacó canas verdes -expresó jocoso-. Más que mi mejor amigo era mi mejor demonio pero yo era más peligroso. Él gritaba mucho y yo soy callado. Recuerdo que en el rodaje de "Fitzcarraldo" trabajamos con una comunidad indígena y una vez uno de los jefes nativos me dijo que me tenían más miedo a mí, por mi silencio que al loco que tanto gritaba". Y sobre la relación profesional con el actor contó: "Él era un genio de la actuación y era peligroso en el sentido que exteriorizaba sus emociones, sus locuras. Nosotros nos empujamos el uno al otro hacia un territorio que era riesgoso y que nunca se tornó explosivo, es decir la verdadera explosión nunca ocurrió. Se requería mucha inteligencia callejera para poder leerlo, lo que posibilitó que yo pudiese construir los climas que se generaron en los filmes en los que trabajé con él". Y se juzgó a sí mismo como "el único cineasta clínicamente cuerdo", ideal para sacar lo mejor de Kinski a pesar de que en su vida privada el actor fue considerado un monstruo por sus hijas Nataja y Pola.

"Pola publicó un libro ("Boca infantil"), en el que describió los abusos de su padre. No tengo duda de que ella dice la verdad, pero también creo que no tenemos que cambiar nuestra relación con las películas que hizo Kinski. Creo que podemos separar la bestia, el criminal, de sus logros en la pantalla. Tengo que recordarles que el pintor Caravaggio era un asesino, entonces, ¿tenemos que retirar sus cuadros de los museos? Moisés, el profeta cometió asesinato culposo. ¿Debemos olvidarnos del él?", analizó.

Asimismo, mencionó el caso del productor Harvey Weinstein, acusado de abuso sexual y recientemente condenado a 23 años de prisión. "Por supuesto, él debe afrontar la justicia. Se demostró que la industria del cine está bastante podrida y es bueno ponerle fin a este tipo de actitudes y maravilloso que la Justicia lo haya abordado. Creo que el movimiento Me Too fue bastante saludable y ha puesto punto final a un clima viciado que hay en el cine de hoy".

El veterano cineasta de 77 años con decenas de producciones cinematográficas sobre sus espaldas indicó que su motivación en el trabajo tiene que ver con la vehemencia. "La inspiración viene de películas, de paisajes... me tropiezo con algo y veo toda la película que luego voy a llevar a la pantalla grande y la desarrollo con una vehemencia enorme, no hay musas ni nada de eso, Además, creo que soy un realizador rápido", le confesó al público en la charla que dio en el Ficci. "El largometraje más reciente que hice, llamado "Family Romance LLC", que rodé en Tokyo y en japonés, un idioma que no hablo, fue una experiencia tan auténtica que muchos creen que se trata de un documental y lo hice en 14 días y yo me encargué de todo para abaratar costos. ‘Family Romance" dura dos horas y media y fue rodada en 350 minutos, no 350 horas, y se presentó en el Festival de Cannes del año pasado", recalcó. Y luego añadió: "Cuando me reúno con realizadores jóvenes y escucho que me hablan de horas y horas de edición, mi corazón se encoge porque sé que están perdidos".

Sin falsa modestia se refirió también a su trabajo como guionista, "soy rápido, preciso y fluido al escribir, he escrito guiones en cinco minutos", aseveró. Asimismo, habló sobre su labor como documentalista, donde según sus palabras trabaja con "la verdad estilizada. Yo soy la persona que acuñó el concepto de "la verdad extasiada", es decir inventar cosas para efectos de la verdad", indicó. Y sobre su gran habilidad manejando la música en pantalla aseveró: "Es horrible pavonearse, pero nadie es tan bueno como yo con la música en el cine".

Finalmente, instó a las nuevas generaciones de cineastas a buscar sus propios caminos creativos. "Yo siempre les digo a los creadores jóvenes que tomen la iniciativa, que no esperen a que la industria los invite. Eso nunca va a pasar en realidad. Se puede hacer una película de calidad sin un gran presupuesto, un documental se puede hacer en días con pocos dólares con la tecnología actual", aseguró Herzog quien remató la charla con un precepto que lo guía : "El dinero no mueve montañas, es la fe la que mueve montañas".

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