"En base a mis debilidades aprendí a fortalecerme"

Destacada por su capacidad de gestión y por no recibir un "no" como respuesta, es que Ivone Rivera fue invitada por su compañero de trabajo a participar de una reunión de la fundación "Fermín Morales", que él presidía, con la intención que ella formara parte de la misma para ayudarlos a conseguir los recursos necesarios para ayudar y apoyar a los niños con cáncer y a sus familias.

En diálogo con El tribuno de Jujuy, Ivone confesó que su primera reacción fue negativa "cuando escuché que hablaban de cáncer dije ‘ni loca’. Sentí mucho temor y que no estaba a la altura para ayudarlos", contó.

Pero el papá de Fermín la convenció y ella aceptó pero con la condición de no estar en contacto con los niños "porque para mí era muy fuerte y así estuve un año. Me pedían anteojos, alimentos y medicamentos y yo los conseguía y se los mandaba porque yo no iba a la sede. Pero un día un adolescente que estaba en etapa terminal me quiso agradecer personalmente que le habíamos cumplido el sueño de tener su habitación terminada y fui, lo conocí y al otro día él falleció. Pasó lo que tanto miedo tenía, así que estaba por presentar mi renuncia pero antes de hacerlo vi a otro niño que había perdido la vista de sus dos ojos a causa del cáncer. Él me hizo sentir sus inmensas ganas de vivir a través de la alegría que emanaba. Él sentía la vida llena de luz y colores y fue él quien me hizo replantear mi decisión y mi vida entera. Y me quedé", contó.

A partir de ese momento el pensamiento y la forma de vida de Ivone Rivera cambiaron por completo al punto de dejar su trabajo para dedicarse exclusivamente a los niños y a sus familias a los que considera como su nueva familia.

"Dejé muchas cosas de lado a nivel personal, pero no me arrepiento porque crecí de otra forma y en base a mis debilidades aprendí a fortalecerme y sensibilizarme", compartió.

Ivone contó que entre tantos aprendizajes y satisfacciones que le dio la fundación aprendió que en la vida no hay casualidades sino causalidades refiriéndose a aquellos niños que influyeron en su decisión de vida y le hicieron comprender que la vida se vive "un día a la vez". Que pese a las dolorosas pérdidas y a los sentimientos que ellas generan "al otro día tenemos que levantarnos y seguir sabiendo que todavía hay muchas cosas por hacer y muchas ilusiones y sueños por cumplir", reflexionó.

Un pensamiento que adoptó como su forma de vida y que comparte con su esposo y sus dos hijos, sus primeros colaboradores voluntarios.

Actualmente Ivone ya no sólo gestiona recursos para la fundación sino que acompaña a los niños y a sus familias cuando la necesitan. Y les ofrece su oído en largas charlas que casi siempre terminan en llanto y fundidos en un fuerte abrazo.

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