La reflexión de Lizy Tagliani por el Día de la Mujer: “Me avergüenza mi pene…”

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Lizy Tagliani emocionó a todos con la publicación de la difícil historia de las mujeres de su familia y cómo ellas ayudaron a que pueda convertirse en quien es hoy. Además habló como “hombre” y pidió perdón desde ese lugar. 

“Mi tía, mi abuela y mi mamá. Mujeres de esas que no supieron de un brillito en los labios, un batido en el cabello, unos zapatos caros, ni la mejor cartera, ni el vestido de moda... pero (siempre) limpias y prolijas”, comenzó la conductora de “El precio justo” en su publicación en Instagram.

Junto a una fotografía antigua, en blanco y negro, de sus ejemplos femeninos, Lizy aseguró que “ellas supieron abrirse camino a correr de las pesadillas y buscar sus sueños. Aguantaron, callaron, padecieron, seguro jamás se rindieron, siguieron tras sus sueños, sabían que lo iban a lograr…”. 

“De mi abuelita conozco poco, pero un día me contó que menstruó en el campo y se asustó pensando que se había lastimado. Paró la hemorragia como pudo y siguió trabajando... y después todos los meses corría a esconder el trapo en un árbol bien lejos para que sus hermanos no lo vieran y volvía a buscarlo al mes siguiente”, continuó en su escrito.

Sobre las otras dos mujeres, agregó: “Mi tía se casó bien con un hombre importante. Tuvo cuatro hijas, hasta que descubrió que no se casó 'bien', vivía cosas feas (por respeto a mis primas pongo 'cosas feas') y decidió salir a buscar destino para volver luego por sus hijas y vivir feliz junto a ellas. Bueno, la muerte estaba antes en su destino en vez de ser feliz junto a sus hijas. Pero luchó mano a mano para cambiar su vida... y mamá, mi mamita, la mujer que cambió mi mundo y mi vida, gambeteó a la injusticia. Trabajó sol a sol, peleó, se plantó ante quienes la querían correr de su camino, se desangró de amor y sin embargo nunca dejó de creer en él”. 

“Estaba gorda a base de pan, mate mandioca, hígado y guiso de menudencias de pollos... pero siempre feliz y haciéndome ver que si yo iba a ser mujer no sólo iba a ser fina y delicada sino guerrera y respetada. Un día me dijo 'no importa qué te pongas para salir a la calle pero siempre lleva fuerza de voluntad, honestidad y una pequeña sonrisa, con eso jamás se te cerrará ni una puerta, pero ojo Luisito, no entrés donde te quieran cambiar, solo entrá donde te quieran, respeten y te vean tal cual sos'”, siguió enumerando las proezas de su madre. 

Para concluir, la también peluquera, dejó una importante reflexión: “Ser mujer es lo más lindo que me pasó. Gracias y como hombre y en nombre de ellos desde mi Luis más profundo, les pido perdón. Me avergüenza mi pene pero no por tenerlo sino por creer que nacer con él me hace más poderoso y con derecho de decidir sobre la vida de ustedes”.

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