"Fue muy fuerte saber que no veía ni caminaba"

Una fecha que marcó para siempre la vida del joven jujeño Gabriel Zelaya fue el 26 de mayo ya que en 2017 sufrió un accidente laboral que le quitó la vista y lo dejó muy débil. Medio año internado, un tiempo en coma, complicaciones de por medio salió y superó un año y medio de rehabilitación que le permitió caminar. Hoy aprende Braille, tiflología y el uso del bastón blanco, aunque está varado en Mendoza por un estudio médico, no pierde la esperanza de volver a ver.

Tenía 30 años cuando en su labor de mecánico electricista del automotor mientras armaba un aparejo, la caída de una estructura sobre toda su humanidad le significó un antes y un después. El diagnóstico fue traumatismo encefálico craneal que lo llevó a un estado de gravedad, estuvo en estado de coma, con debilidad y las lesiones poco importaban en comparación con la ceguera que le generó el daño en sus nervios ópticos. "Cuando volví a la sala 5 de Neurología caí en que no veía y que tampoco caminaba. Fue muy fuerte saber que no veía", explicó recordando que no podía creerlo porque siempre había sido muy activo. No obstante aseguró que esto lo impulsó a proponerse "tengo que volver a ser un poco como antes, ponerle más fuerza y energía a la recuperación y rehabilitación".

Luego de un largo proceso de internación que duró medio año, y además del coma otra de las consecuencias fue adquirir un virus intrahospitalario que le generó neumonía. Eso no le permitía respirar al punto que le tuvieron que hacer una traqueotomía, que luego devino en una disfagia en la garganta, y que significó tratamiento fonoaudiológico para poder hablar y evitar ahogos, producto de la retención de comida que tenía.

El alta marcó el inicio de otro camino destinado a la rehabilitación que pudo hacer en Appace cuya labor ponderó. Es que estaba hemipléjico, en silla de ruedas a consecuencia del tiempo que estuvo hospitalizado.

"Lo importante no fue sólo la terapia sino también la familia. No me dejaron nunca solo desde que me accidenté hasta hoy", expresó Zelaya destacando la compañía de su hermana Jimena Zelaya y su madre Ester Espeche. Entonces tuvo que dedicarse a su recuperación y rehabilitación general. "Lo más emocionante fue cuando volví a caminar, a dar unos pasos solo sin que nadie me ayudara", recordó precisando que le llevó más de un año lograrlo.

Actualmente se dedica a otro proceso de rehabilitación visual, que implica orientación y movilidad. Supone poder desenvolverse solo con el bastón blanco.

Actualmente se encuentra varado en Mendoza, a donde viajó con su madre y su hermana para consultar un oftalmólogo de modo de evaluar sus nervios ópticos. La visita no fue en vano, le devolvió la esperanza de volver a ver en unos años, ya que el especialista le aseguró que con los avances lo que hace algunos años era impensado podría en poco tiempo hacerse realidad tratarse de la mano de las células madre.

No obstante, y atento a su realidad sigue aprendiendo a desenvolverse no sólo en la movilidad autónoma sino en incorporar conocimientos debido a sus limitaciones por la ceguera y desarrollar sus capacidades.

Asiste a "Unju Prodis" un programa de la Universidad Nacional de Jujuy (Unju) que de la mano del profesor Adán Cáceres aprende orientación y movilidad, además de tifotecnología, una serie de soluciones mediadas por la computación e informática para la integración de personas con discapacidad visual. "Estoy haciendo Braille, ya aprendí a Dios gracias", agregó explicando que no le fue difícil y que también usa un celular con un programa que activado por la voz le permite buscar contactos para llamar o escribir mensajes. "Quiero manejarme bien con el bastón y ser cada vez más independiente", finalizó.

La rehabilitación fue paulatina

Luego del accidente de las dimensiones que sufrió Gabriel Zelaya le significó entre otras cosas una falta de circulación de oxígeno a nivel cerebral por el traumatismo cráneo encefálico.

Entonces le afectó produciendo una hemiplejía además de la ceguera por el daño a los nervios ópticos. Es por ello que fue tratado para su recuperación por un equipo interdisciplinario de especialistas locales de Appace por su hemiplejía que luego se transformó en una hemiparesia que lo dejó en silla de ruedas. Se recuperó más rápidamente en su parte motriz ya que volvió a dar sus primeros pasos en alrededor de seis meses y luego continúo su rehabilitación. Alrededor de un año y medio después recuperó las funciones principales para movilizarse. Debido a que podía desarrollarse en su vida diaria y por decisión del equipo multidisciplinario que lo atiende comenzó su rehabilitación sensorial, por la ceguera que le causó el fuerte accidente, De esta manera actualmente el joven Zelaya se encuentra en otra etapa de rehabilitación sensorial, agudizando el oído, el olfato y tacto para poder moverse y en un futuro pueda llegar a reinsertarse en otras funciones.

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