Sugerencia para vivir la Semana Santa en las casas

Por Miguel David Aciar Diaz, Párroco de San Pedro y San Pablo.

Querida Comunidad:

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha hecho llegar estos días una serie de indicaciones generales y sugerencias sobre cómo celebrar la Semana Santa "considerando el impedimento para celebrar la liturgia comunitariamente en la iglesia según lo indicado por los obispos para los territorios bajo su jurisdicción" y que afecta de lleno a nuestra Diócesis, donde se han suprimido las misas con fieles por la pandemia.

La Santa Sede deja claro desde un primer momento que la Pascua es el "corazón del año litúrgico, no es una fiesta como la demás", por lo que no puede ser trasladada de fecha. Sí permite, sin embargo, que la Misa Crismal pueda posponerse según decisión del obispo.

Iniciada la Semana Santa con el Domingo de Ramos y con respecto

al Triduo Pascual, que comprende Jueves Santo, Viernes Santo y noche de Pascua, se deben informar de la hora de inicio para que puedan sumarse desde sus casas, siempre mediante transmisiones en directo. Aquí en nuestra Diócesis, desde la Catedral Basílica las celebraciones las presidirá el Sr. Obispo para que puedan unirse espiritualmente como familias desde sus hogares.

Domingo de Ramos: conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén. Para que puedan seguir la transmisión en directo desde sus casas, ya desde el sábado 4 de abril en horario vespertino, subiré al muro

del Face de la parroquia San Pedro y San Pablo, la bendición de ramos para todos. Para tal fin se propone a los fieles tomar este año un ramo de olivo, palmera o laurel (que son los tradicionales) o en su lugar una pequeña ramita de cualquier árbol o planta, y colocarla en el lugar habitual de nuestras casas. De esta manera cada uno podrá actualizar, desde el deseo, el fin de este sacramental: expresar la decisión de seguir a Jesús como centro de nuestra vida. También sería lindo como signo externo que nos una a todos colocar a la entrada de nuestras casas un cartel alusivo a la Semana Santa.

Jueves Santo: la misa de la Cena del Señor es la apertura del Triduo Pascual. La principal novedad es que el Vaticano permite la celebración de la Misa en la Cena del Señor sin pueblo, algo prohibido hasta ahora por la tradición de la Iglesia. Por razones obvias, se omite el rito del lavatorio de los pies.

A la hora de la cena, se puede poner en la mesa un pan y una copa de vino, recordando la Cena del Señor. En ese momento podemos

leer algún pasaje evangélico (el lavatorio de los pies Jn. 13, 1-20 o el pasaje de la institución de la Eucaristía Mt. 26, 17-29; 1 Cor 11, 23-34) y rezar juntos la oración del Padre nuestro dando gracias a Dios por los regalos que ese día conmemoramos: la Eucaristía, el Sacerdocio y el Amor Fraterno.

Viernes Santo: Se celebrará la Pasión del Señor (nunca se dice la Santa Misa este día) y, en el momento de la oración universal, se establecerá una intención especial por los enfermos, los fallecidos y por quienes

han sufrido alguna pérdida a causa del coronavirus. Por este tiempo de pandemia. Oremos por todos los que estamos atravesando este tiempo de pandemia, especialmente por los enfermos, por los que están en situación de riesgo, por los que han perdido a un ser querido, por los que están viviendo estos días en soledad, por los que han muerto a causa de esta enfermedad, por el personal sanitario y por todos los que por su oficio o trabajo se exponen para servirnos, para que frente a esta tormenta inesperada y furiosa

que nos sorprendió como humanidad, podamos sentir, como los discípulos en la barca, la presencia del Señor que no nos deja solos y nos dice que no tengamos miedo.

Colocar en un sitio significativo de la casa una cruz. En el momento en que se considere oportuno nos podemos juntar en torno a ella escuchando algún relato de la Pasión del Señor, guardando un poco de silencio, orando por los crucificados que siguen sufriendo hoy, especialmente los enfermos de coronavirus y sus familias, y concluyendo con la oración del Padre nuestro.

Los invito especialmente este día a rezar en familia El Santo Vía Crucis, pidiendo a Dios la gracia de su fortaleza y la fuerza de su esperanza.

Noche del Sábado Santo (Vigilia Pascual): solo se celebrará en la Catedral y en las parroquias. No se realizará la bendición del fuego, se continuará con el pregón pascual. La

liturgia de la Palabra se desarrollará con normalidad y en la liturgia bautismal sólo se renovarán las promesas bautismales. La liturgia eucarística, última parte de la celebración, se hará con normalidad.

Por la noche, se puede encender una vela, dejando toda la casa a oscuras. Permanecer un momento en silencio descubriendo que es Cristo quien ahuyenta la oscuridad. Somos hijos de la Luz y encontramos en Cristo nuestra luz porque ha resucitado y ha vencido a la muerte. Podemos concluir cantando juntos el Aleluya Pascual: es la Pascua del Señor, su paso por nuestras vidas. Y esa luz la podemos dejar colocada prudentemente junto a nuestro altar familiar.

Domingo de Pascua: Se celebrará sin participación de los fieles. El precepto de comulgar una vez al año se cumplirá durante el tiempo pascual o en otro tiempo del año según indica la norma de la Iglesia.

A mediodía nos uniremos todos en el rezo del Regina Caeli, al toque de las campanas. Juntos con el rezo alegre a María, oramos unidos por el cese de la pandemia y porque la Liberación que nos viene de la Pascua pueda llenarnos de paz y gozo. Con mi bendición, y fortalecidos en la oración.

 

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