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La pandemia y la pobreza: los que más sufren el virus

Sabado, 11 de abril de 2020 01:01

La pandemia agarró a nuestro país justo cuando intentada salir a flote de una crisis económica y en medio de un alentador mensaje optimista que nos decía que había llegado la hora de estar mejor. Esa crisis acarreó un importante índice de pobreza que hoy se ve doblemente afectado por la cuarentena y requiere de mayor interés del Estado para frenar ese declive.

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La pandemia agarró a nuestro país justo cuando intentada salir a flote de una crisis económica y en medio de un alentador mensaje optimista que nos decía que había llegado la hora de estar mejor. Esa crisis acarreó un importante índice de pobreza que hoy se ve doblemente afectado por la cuarentena y requiere de mayor interés del Estado para frenar ese declive.

Los sectores más vulnerados, los que tienen más necesidades son los que peor la pasan en estos momentos porque la gran mayoría de las personas que componen esta población generan ingresos mediante la albañilería, el trabajo doméstico o la venta ambulatoria. Y al verse afectados estos rubros por la cuarentena, se vieron obligados a dejar de trabajar y a ingeniárselas para subsistir cada día. Lo peor es que en medio de eso hay pequeños que no entienden bien la situación, que no se están educando como deberían y que tampoco se nutren de la mejor forma.

Lamentablemente todo eso impactará en su futuro si no se toman cartas en el asunto, necesitan que el Estado se meta en esos hogares a través de un trabajo mancomunado entre diversos organismos gubernamentales. Si el Estado se mete a esos hogares, interviniendo con sus profesionales, las realidades de estas familias pueden cambiar, y romper al fin con esa pobreza que es estructural y que se potenció con la propagación del virus. Lamentablemente ellos en lo que menos piensan es en el virus porque deben afrontar ese duro día a día.

Hay que decir también que todo esto debe estar sujeto a la realidad que atraviesan el país y el mundo hoy en día. Es difícil generar trabajo cuando la industria está prácticamente paralizada y con justa razón, porque este virus que nos tomó por sorpresa se llevó casi un millón de vidas en el mundo y no hay que subestimarlo, pero sí tomar los recaudos necesarios y claves para combatirlo que son no salir, evitar los amontonamientos de gente, el barbijo y lavarse las manos de forma frecuente.

El rol del Estado es determinante ante esta situación y es comprensible que también haya dudas en cómo reaccionar, pero de lo que estoy seguro y que no debería haber dudas es que además de priorizar la salud de todos con medidas preventivas, que están bien puestas, se debe llegar a los lugares en donde está la gente que peor la pasa durante este período, pero lamentablemente aún eso no sucede como debería.

Los comedores están colapsados, cada vez son más las familias que se acercan a ellos porque no tienen que comer y eso es preocupante. No puedo decir que el Estado provincial y el nacional están totalmente desentendidos de la situación porque estaría mintiendo, se observan medidas y algo de presencia en esos lugares, pero el contexto desbordó y se precisa un poco más de acción.

Hay un trabajo enorme de organizaciones sociales y ongs postradas allí, donde está la mayor necesidad del ser humano, y que, si recibieran más respaldo del Gobierno y de todos nosotros, los que podemos dar una mano, podrían afrontar la crisis y alivianar las dolencias. No solo depende del Gobierno, sino que de todos salir de esta.

Pensemos en cuidarnos, en hacer caso a las medidas sanitarias que las autoridades no dejan de recalcar, pero también pensemos en cuidar a los más necesitados, siempre se puede tener un buen gesto y más en estos tiempos, que la solidaridad debe florecer en todos ya que depende de cada uno de nosotros poder volver a lo que fue nuestra cotidianeidad antes de que aparezca esta pandemia.

Es tiempo de mirar al costado, de abrazarnos fuerte, de darnos una mano, de pedir por quienes la pasan peor y de ayudar a nuestras autoridades a que dirijan de la mejor forma este barco y le den un rumbo, nosotros los podemos ayudar haciéndoles ver las mayores necesidades que tiene la gente y también poniendo nuestro granito de arena para colaborar con ellos.

Nuestra provincia es un ejemplo de solidaridad a nivel nacional, contamos con múltiples espacios dedicados a darles una mano a los sectores más vulnerados de la sociedad y eso se logró por la gran cantidad de personas de buen corazón que viven acá. Hoy se necesita más que nunca sacar fuerzas de adentro y actuar con acciones o críticas constructivas visibilizando cada necesidad.