Preocupa el contacto casi nulo entre estudiantes y docentes

Por estos días, el acompañamiento de los padres a sus hijos a la hora de estudiar está generando más de un conflicto en los hogares, porque por un lado, a los chicos les cuesta comprender algunos contenidos y por el otro, los padres como no son docentes se ven superados por la situación, por cuanto desconocen las normas pedagógicas.

Es sabido que la educación virtual es una novedad para la mayoría de los estudiantes y docentes y, que tuvo que ponerse en marcha a partir del aislamiento generado por la pandemia del coronavirus. No obstante, se sabe que esta enseñanza virtual tiene su trayectoria pero en los entornos rurales.

Hay algunos docentes que se comunican con sus estudiantes a través de Whatsapp o mediante correo electrónico enviando materiales, pero en general no se están dictando clases virtuales tanto en las escuelas públicas como privadas, es decir que no hay un contacto aunque sea a través de la pantalla mediante la cual el estudiante pueda realizar las consultas con su profesor o su maestro.

Otro factor que influye en esta problemática es que en muchos hogares no disponen de una computadora ni de conexión a internet y entonces se ven impedidos de acceder a esta modalidad de estudio. Además, los padres plantean que algunos docentes recargan de copias a los estudiantes y no mantienen una interacción virtual para poder explicarles los temas a los alumnos.

El Ministerio de Educación de la provincia, en su momento al suspender las clases en todas las instituciones de gestión estatal y privada propuso como alternativa organizar la continuidad pedagógica en forma de "clases virtuales" y seguidamente lanzó la plataforma digital "Jujuy aprende" para acceder desde cualquier dispositivo a más de 30 mil contenidos educativos.

Sin embargo, testimonios de padres recabados por el Tribuno de Jujuy, apuntaron que esta modalidad de estudio no está respondiendo las expectativas y se ven preocupados por el bajo rendimiento escolar de sus hijos.

Ahora se agudizó más la incertidumbre a partir del anuncio del gobernador Gerardo Morales durante su discurso inaugural del 59º período de sesiones ordinarias de la Legislatura, cuando dijo que no iba a haber clases en los próximos dos o tres meses.

Entonces, frente a esta posibilidad demandaron a las autoridades educativas que agilicen los canales de comunicación de manera tal que los chicos no pierdan más días de clases.

Poca participación docente

Padres de alumnos de la escuela Nº 415 "CGT" y "Bernardo Monteagudo" se mostraron preocupados porque los docentes delegan tareas a los niños pero no se contactan ni interactuan con los estudiantes, al menos para explicarles los temas.

Miriam Tolaba es madre de un estudiante de primer año de la EET Nº 1 "Escolástico Segada", señaló que el primer día que se dictó la cuarentena, algunos docentes dejaron un práctico de 15 hojas para que los alumnos lo impriman y trabajen. "El Ministerio de Educación dispuso aulas virtuales pero el colegio también cuenta con una y sin embargo los docentes tampoco están dentro de ella", dijo. Mientras tanto, María Solís, madre de un alumno de 1º año del Bachillerato Nº 6, indicó que su hijo recibe tareas diarias a través de una aplicación pero ve necesaria la explicación del docente de forma virtual. Por su parte, Tamara Cortéz sostuvo que su hijo, quien se encuentra en la etapa inicial, el docente se contacta a través de Whatsapp pero no de forma regular.

“La falla es que desconocen el concepto de aula virtual”

Para conocer los alcances de la educación virtual dialogamos con Valeria Furlotti, coordinadora de la Universidad Católica de Salta (Ucasal) con sede en Libertador, en primera medida destacó que al igual que el aula de una institución escolar, el aula virtual es un espacio de aprendizaje, pero en este caso mediado a través de las tecnologías de la información y de la comunicación.

Señaló que la función del docente en esta plataforma, no debe confundirse con el concepto de designar únicamente actividades a los estudiantes o a través de la entrega de copias -como lo habían manifestado a nuestro diario algunos padres- sino que debe existir una interacción entre el docente y el alumno. “El docente debe estar presente a través de la cámara web y conectarse con sus alumnos, interactuar, hablar, preguntar, en el caso de los alumnos de la primaria, los padres también tienen que participar de las plataformas virtuales para poder mejorar todo el sistema educativo porque si no es imposible”, dijo.

Asimismo explicó que la educación virtual para los niños es una experiencia totalmente nueva que está produciéndose en nuestro país, como en algunas partes del mundo. Mencionó que en general, esta ha sido pensada para el uso de la gente más grande, incluso para jóvenes desde el nivel secundario. “La educación para los niños se ha pensado siempre en el aula real. Y de ahí también viene el problema de que docentes del nivel primario como universitarios no están formado lo suficiente para ese tipo de actividad. La ventaja que tiene el docente es que sabe la parte pedagógica, entonces la herramienta tecnológica es algo que pueden aprender todos. La principal falla es que desconocen el concepto del aula virtual que requiere de la presencia del docente”, sostuvo Furlotti al resaltar que una clase virtual no tiene la misma duración que un día de clases en la escuela, sino que esta consiste por lo menos en 15 minutos de interacción virtual docentealumno y luego el abordaje de las diferentes tareas.

La principal diferencia entre el proceso de aprendizaje tradicional y del aula virtual, sostuvo Furlotti, son las tecnologías que se usan en cada proceso. “Ahora nos damos cuenta que ni docentes, ni padres ni alumnos estamos acostumbrados a las nuevas tecnologías”. Más adelante agregó que en todas las casas suelen haber tantos celulares como personas que habitan en ella, pero que eso no significa que tengan conocimiento de la tecnología, “tener un celular y saber ingresar a la aplicación de Facebook no implica estar alfabetizado tecnológicamente”, remarcó.

Asimismo, planteó que en este proceso, los padres deben acompañar al niño o adolescente debido a que también se trata de un problema generacional. “Los niños y los jóvenes tienen una total adhesión a la tecnología y ganas de usarla, la versión debe ser por parte del adulto, los padres y los docentes deben poner mucha energía para facilitarles al niño y al joven usar de una manera productiva la computadora y el teléfono”, indicó Furlotti.

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