Cortadores de ladrillos varados en San Juan apelan a la solidaridad de los jujeños

Sin duda que esta pandemia, de una u otra forma, afectó a muchas personas, a muchos hermanos jujeños, y esta historia, hasta hoy callada, tiene como protagonistas a tres trabajadores golondrinas, Mario, Miguel Ángel y Valeria,  que residen en el ex lote El Quemado, todos cortadores de ladrillos, que desde hace dos meses, se encuentran varados en la provincia de San Juan, viviendo en condiciones infrahumanas, y alimentándose, de lo que merced al gesto de caridad de familias del lugar, reciben agradecidos. Este sábado, volvieron a comunicarse para pedir urgente ayuda, ya que desde hace dos días pasan hambre y frío en la Terminal de Ómnibus de Media Agua en el departamento Sarmiento en la provincia de San Juan, donde aguardan algún micro que los traslade hasta Jujuy. Según indicaron, también hay varios estudiantes en idéntica situación.

 

Una vida de trabajo, de sufrimiento, desarraigo y sacrificio

Las copiosas lluvias de la época estival y la creciente de los ríos, deja totalmente anegadas las cortadas de ladrillo, única fuente laboral que, desde hace muchos años, tienen las familias del paraje El Quemado, cuando se tomó la decisión de hacer desaparecer, ese prospero lote azucarero, la que también era, una de las principales estaciones del Ferrocarril Belgrano.

Desde niños, crecieron en medio de los verdes cañaverales, viendo a sus padres trabajar en el surco, pero luego sobrevino la decadencia en la empresa azucarera de Ingenio La Esperanza y llegó la orden de derribar todo lo que estaba en pie y se quedaron sin nada, sin casas, sin agua, sin luz, sin escuela y aunque parezca difícil de creer, hasta se quedaron sin los árboles que le imprimían una singular belleza al pintoresco sector.

Para quienes se quieran contactar con los jujeños, comunicarse al siguiente número 3886 67-5967 (Miguel Ángel)

Una máquina sin piedad, derrumbó todo, y de no ser por la intervención del padre Miguel Ángel Aquino, también hubiese caído la capilla, el comedor y el puesto de salud, que aún hoy se mantienen en pie, gracias al cura gaucho. Algunas familias, se trasladaron hasta el por entonces, lote Arrayanal y otras se negaron a abandonar su tierra y buscaron refugio en las antiguas casas del ferrocarril, donde viven en la actualidad. Buscaron la forma de sobrevivir y comenzaron a trabajar en la cortada de adobes y ladrillos. Los niños crecieron amasando y pisando el barro para armar los ladrillos y hoy ya hombres y mujeres, continúan haciendo lo que tan bien saben hacer, pero lamentablemente, su fuente laboral se ve sacudida con la llegada de la lluvia y la creciente de los ríos. Por ello, emigran en cada verano, son tres meses de fuerte trabajo que les permite regresar con unos cuantos ahorros, para poder enviar a sus hijos a la escuela y comenzar de nuevo con la cortada.

A causa de esta pandemia que puso en vilo al mundo entero y nuestro país no fue la excepción, los tres trabajadores quedaron varados en la provincia de San Juan, que paralizó toda posibilidad de trabajo. Sin ningún ingreso, se hizo difícil pasar esta cuarentena obligatoria, pero la generosidad de la gente de la localidad de San Martín, les permitió tener al menos un plato de comida al día.

Es por ello que al enterarse que las autoridades de nuestras provincias permitían ya el ingreso de los jujeños que quedaron varados en otros lugares, estos hermanos jujeños se animaron a pedir ayuda para poder volver a casa.

Este sábado, Mario, Miguel Ángel y Valeria, caminaron muchos kilómetros para poder llegar a la terminal de Media Agua, por donde les informaron que pasaría un micro que podría traerlos a Jujuy. Apelando a la ayuda de gente amiga, pidieron prestado para costearse el pasaje, y pasaron la noche y todo el día sin comer, con frío y el medio de movilidad aún no aparece. 

“Pedimos perdón por molestar, pero esta situación es desesperante, no tenemos a donde ir, llevamos dos meses sin trabajar, aquí hay varios estudiantes que también pasan hambre y frío, sólo pedimos que nos ayuden a volver a casa”, dijeron Mario, Miguel Ángel y Valeria. Hoy estos hermanos, necesitan de la solidaridad de todos, piden a las autoridades que les extiendan una mano para poder regresar, cumplir con la cuarentena y poder enviar un poco de mercadería y ropa para sus hijos que quedaron en El Quemado. Los niños tienen 8, 7, 4 y 2 años y un bebé de siete meses, todos viven en el emblemático paraje El Quemado, distante a 15 km al norte de San Pedro de Jujuy.

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