El NOA es la región con mayor pobreza infantil de Argentina

En la región del Noroeste Argentino existe un 64,3% de niños, niñas y adolescentes bajo la línea de la pobreza según un informe publicado por Unicef que también arrojó una proyección de que esta problemática hacia fines del 2020 podría ascender al 58,6% en todo el país debido a la crisis económica que se acrecentó desde la aparición de la pandemia.

Al NOA le siguen el Gran Buenos Aires con el 61,3% y el NEA el 59,5%, y a nivel nacional la pobreza que afectaba, en el segundo semestre de 2019, al 53% podría escalar al 58,6% hacia fines del 2020. Por su parte, la pobreza extrema hacia final de 2020 sería del 16,3%.

En términos de volúmenes de población, implicaría que entre 2019 y 2020 la cantidad de chicos pobres pasaría de 7 millones a 7,7 millones, y la pobreza extrema, de 1,8 a 2,1 millones.

Es un número muy significativo pero la cuestión central de los datos es que ese 58,6% esconde mucho como ser características de hogares en los que viven esos niños, "de las personas que son su referencia en la vida, y eso cambia todo. Un chico que vive en un hogar donde la jefatura es una mujer que tiene más niños a cargo esa pobreza aumenta al igual que en los que son hijos de inmigrantes. O los que viven en un hogar donde sus padres tienen problemas ocupacionales o si viven en una villa. Son desigualdades muy fuertes que requieren de una mirada en particular porque son situaciones de mayor vulnerabilidad", sostuvo Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social y Monitoreo de Unicef en diálogo con El Tribuno de Jujuy.

Reforzar ingresos

Para combatir este flagelo, desde Unicef plantearon que los ingresos de la familia dependen de lo laboral que este año está muy complicado por eso hay que reforzar los ingresos no laborales que son los mecanismos de protección que provee el Estado.

En ese sentido mencionó que "dentro de esos 7,7 millones de chicos hay un núcleo que es el más problemático que son aproximadamente 2 millones que viven en situación de pobreza extrema. Entonces el planteo que hacemos es que la Asignación Universal por Hijo está llegando muy bien a unos 4 millones pero ese poder adquisitivo no los logra sacar de la pobreza extrema. Por eso el bono que se le agregó es importante que continúe, esa es la primera medida que se debería tomar".

"Esto hace que esos 4 millones estén por fuera de esta pobreza extrema que es la que tenemos que evitar a toda costa. También planteamos que reciban el 100% de la AUH, ellos reciben el 80 y el 20 cuando presentan el certificado de que el chico esté en la escuela. Desde el 2016 hay problemas porque las libretas estas no se presentan porque hay dificultades para las personas presentarlas, no tienen internet, tienen problemas en la casa o ni saben que hay que hacer eso, y más ahora que los colegios no están abiertos. Por eso planteamos que esto deje de existir, todo el trámite que quita acceso, y se les pague el 100%", añadió.

Y por último, desde Unicef recomendaron que, por las tantas diferencias que existen en las diferentes regiones del país y por las condiciones en las que viven algunas familias, es importante hacer diferenciaciones para actuar de forma específica a través de esfuerzos adicionales porque la política pública actual no discrimina por cada contexto de cada chico y hacerlo implicaría que las medidas sean más efectivas en los que están en condiciones más extremas.

Más datos

El informe de Unicef se confeccionó en base a una estimación que está hecha a través de una encuesta permanente en hogares que se realiza de forma trimestral desde hace varios años. Son variables significantes que se sacan para estimar cambios globales en el producto bruto interno. Esto representa una caída en la economía del 2020 de 5,7 puntos y a partir de estos cambios analizaron sus implicancias en los niveles de pobreza. El análisis realizado muestra fuertes desigualdades: la incidencia de la pobreza aumenta significativamente cuando las niñas, niños y adolescentes residen en hogares donde la persona adulta de referencia está desocupada (94,4%), con un trabajo informal (83,9%), con bajo clima educativo (92,9%), migrantes internacionales (70,8%) o con jefatura femenina (67,5%). Si la vivienda está localizada en una villa o en barrios populares, la incidencia de la pobreza a fines de este año alcanzará a 9 de cada 10 niñas y niños.

Según la vivienda

La ubicación de la vivienda es una de las características que más incide en la desigualdad. El Registro Nacional de Barrios Populares de la Argentina indica que 4,2 millones de personas viven en estos lugares: casi el 90% no cuenta con acceso formal al agua corriente, el 98% no tiene acceso a la red cloacal, el 64% a la red eléctrica formal y el 99% no accede a la red formal de gas natural.

“Menor riesgo de infección pero más afectados por el contexto”

“Los chicos son los que menos riesgo de infección tienen pero son la cara oculta de la pandemia porque son los más afectados en términos emocionales, de angustia y preocupación. En los más chiquititos todo es más complejo, también aparece la violencia, en hogares de mayor hacinamiento es peor”, señaló Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social y Monitoreo de Unicef.

Asimismo, indicó que “la pobreza infantil tiene varios condicionantes y son múltiples, en el ámbito educativo tenemos fuertes desigualdades porque hay muchos chicos que tienen conexión pueden continuar con la educación pero otros no disponen de estos recursos y ven paralizada su educación. Si la inseguridad alimentaria se profundiza por esto, también habrá evidencias rotundas que será muy complejo revertir. La pandemia profundiza estas desigualdades por eso la política pública debe ser profunda en los que corren más riesgo”. 

Quince crisis

Argentina tuvo 15 crisis desde el año 1980, “lamentablemente en nuestro país las crisis son algo recurrente, son económicas, sociales y hasta políticas. Esta crisis a diferencia de la anterior es un shock muy externo y tiene una profundidad que no llega a ser de las más elevadas. Quizás lo bueno dentro de este contexto difícil es que después de las crisis tenemos una recuperación que es muy importante, uno espera que en 2001 quizás no sea un buen año pero la economía tendrá un crecimiento, leve o moderado pero será el principio de la recuperación. Claro que todo depende de la duración de la pandemia”, afirmó.

Por último, Waisgrais aseguró que “hay que seguir insistiendo y reclamando para que la protección social llegue. En esto las provincias tienen mucho para hacer y la gente tiene que plantear sus derechos, su situación para que lleguen respuestas. La crisis no nos va a dejar como antes, nos dejará peor, pero después de toda crisis habrá una recuperación en el empleo y en el desarrollo de la familia”.

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