Objetivos sanitarios vs. objetivos políticos

El tema que preocupa a los ciudadanos de a pie. Mientras vivimos otro default, y cuando casi se había logrado instalar que debemos asumir como prioritarios el objetivo sanitario de cuidar la vida, y el objetivo económico de proteger la calidad y la dignidad de esa vida, se presentan en el escenario, patéticamente, objetivos políticos que degradan las buenas intenciones y entorpecen el trabajo positivo en favor de los primeros. Escondidos tras del apremio por combatir la pandemia, que comienza a hacer sentir sus más terribles azotes y mientras se busca sobrevivir a la feroz riada de pesos sin respaldo (que siembran cierta serenidad hoy pero que se encaminan hacia un agujero negro mañana), infaltables personajes de la vida pública juegan sus fichas esperando ser ganadores en el río revuelto de la actualidad. En Jujuy con características propias, ocurre algo parecido.

Desde ángulos bien respaldados del gobierno, una maquinaria política e ideológica mueve las palancas de un proyecto que buscar consolidar su hegemonía. La diputada ultra K, Fernanda Vallejos, promovió un pedido tan insólito como anacrónico: que cada empresa a la que el gobierno ayuda a sobrevivir, le entregue en devolución una participación accionaria y protagonismo en sus directorios. Detrás del mutis del presidente Alberto Ángel Fernández, es imaginable la satisfacción de la vicepresidente Cristina Elisabet Fernández de Kirchner. Lo patético es ver la urgencia con el que el universo K se desvivió por adherir a la iniciativa, y el silencioso desconcierto del sector albertista. Sin embargo, dos ministros, del riñón de AAF se volcaron a apoyar. Llamó la atención que lo hicieran Nicolás Trotta, de Educación, y Claudio Moroni, de Trabajo. Éste quizá en una jugada para retener su cargo capeando el asedio K que necesita ese espacio para consolidar su avance. (Ya se habla sin tapujos de sus posibles sucesores, los diputados Mariano Recalde, expresidente de Aerolíneas Argentinas, o Vanesa Siley, dirigente sindical de Judiciales de la Caba). El jefe de los abogados del Gobierno, Carlos Zannini, pidió anular el juicio en marcha por el memorándum con Irán y aunque el Tribunal Federal 8 rechazó el intento, eso no va a quedar allí. El ministro de Defensa, Oscar Rossi, presentó un ansiado proyecto K: una reforma militar integral "para adecuarla a las prácticas democráticas". Diplomático, creó una comisión, en la que incluyó a los exministros Nilda Garré cristinista y al radical Horacio Jaunarena. El propio AAF avanzó bendiciendo un proyecto de reforma judicial (casi totalmente dedicado a Comodoro Py donde se ventilan las causas federales que le interesan al gobierno), y como al pasar, también al proyecto de Carlos Heller y Máximo Kirchner de gravar la riqueza (unas diez mil fortunas nacionales que superan los tres millones de dólares), y que ya generó rechazos de eventuales inversores extranjeros y aceleró la fuga de capitales del país. Y que podría terminar afectando a Jujuy, donde buenos proyectos refundacionales se nutren de inversiones extranjeras. Otra nueva idea: eliminar las Paso, instaló terror en Juntos por el Cambio. Reapareció el ultra K Gabriel Mariotto (exAfsca) reclamando reponer en agenda la Ley de Medios y blanqueando todo sin anestesia: "Si Alberto no hubiese sido moderado no ganábamos. Si en el FdT nos moderamos deja de tener fogosidad, yo no me quiero moderar". (Puro estilo Menem: "si les decía qué iba a hacer no me votaban"). Con estos ejemplos, sumados a los de las anteriores semanas ya focalizados, el presidente de la UCR Alfredo Cornejo y el jefe del interbloque de oposición el cordobés Mario Negri fueron claros: "de CEFK no esperamos ningún entendimiento, pero con Alberto teníamos esperanzas". ¿Advirtieron de la cristinización del Presidente? ¿Y lo que hay que esperar para el tiempo postpandemia? Quizás. Pero sí seguro advirtieron que la política con sus peores modos de aprovechamiento, mete la cola en todo lo que puede.

En Jujuy, el PJ tuvo las noticias. El conato de rebelión de un grupo heterogéneo de diputados arremetió contra las autoridades del bloque buscando forzar un recambio. Un diputado "promotor" hasta anunció que Cejas y Cardozo ya estaban como presidenta y vice. Pero las autoridades partidarias y parlamentarias hicieron sentir su peso. "Los cuatro" (Alejandra Cejas, Juan Cardozo, Ruth Juárez y Alejandro Snopek) están con su afiliación suspendida, y de continuar la embestida -que en algunos fue casi injuriosa- manejan la posibilidad de su expulsión del bloque, lo que los limitaría a una vida parlamentaria unicelular. Las rencillas -donde todas las voces se autoerigen como intérpretes de los afiliados, y hasta de grandes porciones de jujeños- fueron totalmente inoportunas. Muy pocos dentro (y fuera) del PJ parecen ansiosos por reconocer y adherir a esas ambiciones personales y circunstanciales. La mayoría sufre la situación sanitaria y sus derivaciones económicas, como para atormentarse por vivir una interna. Quizás cuando la pandemia afloje, el PJ deberá reordenar sus estanterías en un congreso partidario y resolver cómo llegará al año electoral que se avecina.

La quietud del oficialismo se vio recompensada teniéndolos como complacidos espectadores de los líos del PJ. Pero saben que deben cuidar que el gobierno (es decir el Gobernador) no pierda la alta medición favorable de la que hoy disfruta merecidamente en la opinión pública. Todavía no se disipaban las dudas de ciertas decisiones que rozan el autoritarismo como los escaneos de documentos, cuando el GM dijo que asignaría a estudiantes -como carga pública- la asistencia y acompañamiento a adultos mayores. Los más minuciosos creyeron ver una "contraprestación" por recibir educación pública, y comentaron que las cargas públicas (como los deberes cívicos de presidentes o fiscales de mesa) son rentadas. También tomaron nota de que varias voces opositoras comenzaron a sugerir que primero convoque a esta acción solidaria gratuita a las juventudes de Juntos por el Cambio. Se sumaron ahora reclamos por supuestas encuestas de imagen y tono político que se incluyen en los operativos de testeo llamados "C-360º" que asoman innecesarias al objetivo sanitario. Las "cifras políticas" de la pandemia y las acciones del GM, pueden dejar a Cambia Jujuy en una posición fortalecida de cara al 2021, si aceptan que ni el COE es infalible, ni todas las ocurrencias son palabra santa. Muchos radicales y peronistas de Primero Jujuy lo piensan, pero aún no se animan a expresarlo en voz alta. El sábado en Pampa Blanca, el episodio con camioneros mostró una cara de los posibles errores. Exageradas demoras y desconsideración en los controles (que terminaron con fallidos testeos rápidos a transportistas), terminaron en un momento violento. Pablo Moyano advirtió: "no jodan", y amenazó con medidas. El GM pidió disculpas, el ministro Ekel Meyer admitió errores, pero sus voluntades no llegaron "abajo". Cuando el dirigente camionero local y diputado del PJ Jorge Rodrígues buscó respuestas en el COE, un funcionario le respondió que "en un par de días tratarían de resolverlo". La respuesta absurda llegó mientras gigantescos camiones se atravesaban en la ruta. La intervención de Ekel volvió las cosas a la normalidad.

La pandemia es claramente objetivo de legítima preocupación general. Para otros, parece ser simplemente una oportunidad de oro. Son los que comenzaron a mirar todo con proyección política. Un objetivo de tiro corto.

 

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