Crece la demanda para  crear huertas familiares

El fuerte impacto económico de la pandemia comenzó a generar mayor interés y a demandar asistencia, semillas e información para crear huertas al programa homónimo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). Las que están en desarrollo comenzaron con motivaciones distintas, un desafío, hoy algunos mitigan la incertidumbre y se proveen, mientras que otros le buscaron la veta comercial.

"Hay mayor demanda. Pro Huerta es un programa que ejecuta el Inta y tiene fondos de Desarrollo Social de la Nación y está dirigido a familias vulnerables, de escasos recursos. Estamos trabajando con esa población objetivo y hemos notado que sí hay una mayor demanda, no hemos analizado aún a qué se debe, seguramente porque la gente está más en su casa y dispone más tiempo por eso hay demanda de semillas", dijo Daniel Lamberti, del Programa Pro Huerta de la Agencia Perico del Inta.

El programa suele entregar un kit de semillas para esta temporada otoño invierno, de 12 a 13 hortalizas de las más comunes: zanahoria, repollo, lechuga, acelga, remolacha, puerro, cebolla, etc. Son insumos considerados críticos, valiosos porque las semillas son caras y se facilitan gratuitamente y en ciertas regiones no tienen modo de conseguirlas.

Ahora se los asiste en forma virtual, por redes o teléfono, ya que se suspendió la actividad presencial.

"Cada año va creciendo la demanda de semillas, siempre se suma gente, es el comportamiento histórico del programa", precisó. Explicó que la asistencia depende del tipo de huerta que se quiera encarar, trabajan con las familias que ya lo vienen haciendo y otras lo que implementan en macetas, balcones y demás.

Desde Pro Huerta brindan pautas para ser eficientes en el manejo y la planificación del espacio. Para obtener cosechas saludables y abundantes el objetivo del programa siempre fue hacer una huerta agroecológica, y debido a que trabajan con familias de escasos recurso proponen que a la hora de utilizar plaguicidas sea de origen casero.

Es que planteó que estos plaguicidas son fáciles de realizar, accesibles para las familias y de baja toxicidad, para evitar el mal uso, que sea tóxico para niños y debido a que se trata de gente no profesional. Entonces no los envían a comprar nada sino que los instan a que ellos mismos fabriquen los productos que van a aplicar, según la enfermedad o plaga que surja, y según los materiales que dispongan también para controlar plagas.

Las experiencias son disímiles y en distintas escalas dentro del concepto de huertas. El caso de Laura Godoy, de Palpalá, sintetiza las circunstancias actuales en las que la falta de empleo la impulsó a buscar una salida económica a la huerta que ya trabajaba. En tanto la familia de Marcela Mormina, de Perico, comenzó a incursionar en la cuarentena en la creación de una huerta, aprendiendo de tutoriales sobre cómo cuidar lo que sembró en macetas y de las que ya tuvo cosecha: mientras que con una larga experiencia como exproductor tabacalero, Javier Aprile en La Ovejería tiene la satisfacción de cosechar diversidad de productos todo el año, y complementarlo con criadero de gallinas.

 

¿Qué te pareció esta noticia?

Últimas Noticias

Últimas Noticias de Informacion General

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...