Cuál es el momento más oscuro de la noche

Actitud mental positiva no es estar sonriendo todo el tiempo, ni mantenerse insensible ante los hechos nefastos que ocurren. Tampoco se trata de estar alegre frente a las desgracias o dejar pasar todo como al agua corre bajo del puente. Antes bien, actitud mental positiva es tener el claro discernimiento de que por más difícil que sea la situación todo problema tiene solución. Para eso, precisamente Dios o la Naturaleza -según se sea creyente o no- nos ha dado a los humanos inteligencia, razonamiento y lógica. Toda dificultad puede resolverse.

Y, en el peor de los casos, si tal resolución fuera imposible por su estado avanzado, siempre será factible modificar o cambiar el rumbo. Obviamente que, así como en la administración de Justicia, ninguno puede argumentar su torpeza para su propia defensa, tampoco en la vida cotidiana el error personal puede ser presentado como ejemplo de problema imposible de resolver. En esto, el ejemplo más acabado es el de las enfermedades. Hay quienes habrán de preguntarse cómo puede resolverse el problema de una enfermedad terminal. Pero la cuestión no es esa. Sino otra. Se trata de comprender qué es lo que provoca tal padecimiento. Y, en la mayoría de los casos, veremos que si se hubieran atendido a tiempo las "señales" que da el cuerpo habría sido factible encontrar soluciones.

Por lo habitual lo que impide encontrar respuestas a los problemas de la vida cotidiana es la falta de previsión, la incapacidad personal para desplegar un proyecto de vida y lo más importante: conductas rígidas y prejuiciosas. La vida, siguiendo las leyes universales, requiere de actitudes elásticas y plásticas. De matices. Pero lo usual es que la persona se mueva entre extremos, cual un péndulo. Blanco o negro. Día o noche. Todo o nada. Son estos desaciertos que, más bien antes que después, se pagan muy caro. Allí aparecen, entonces, los arrepentimientos -que pueden provocar cierto alivio a la consciencia pero en modo alguno resuelven algo- y comienzan a producirse esas frases hechas que solemos escuchar cuando ya es tarde: "¿Cómo no me di cuenta antes?", "¿Cómo pude haber actuado así?" Y tantas otras. Otro factor que arruina la toma correcta de decisiones -y que es fundamental tener en cuenta para lograr una adecuada actitud mental positiva- es lo emocional. Nuestros mayores nos enseñaron que "las decisiones se toman con la cabeza fría". Nosotros podríamos completar el dicho agregando "y con el corazón en el freezer".

Caso contrario las emociones turban la razón e impiden pensar claramente. A su vez "pensar claramente" requiere una comprensión total de la cuestión. Tener bien analizado cómo se generó, qué la provocó, de qué manera fue desarrollándose y cuáles son los elementos necesarios para disolverla, modificarla o conseguir su transformación. Pensar en positivo es -además- tener siempre en cuenta que toda situación desfavorable encierra algún aspecto provechoso al que sólo una persona capaz de utilizar correctamente su inteligencia sabrá encontrar. A esto debe agregarse el factor "tiempo". Sólo las mentes infantiles quieren que las cosas negativas cambien de la noche a la mañana. Es lo que denominamos en Psicología "pensamiento mágico". Como si usando una varita mágica fuera posible transformar -de inmediato- una desgracia en hecho maravilloso. Todo proceso de cambio requiere ideas nuevas (diferentes esquemas de conducta a los usados hasta ese momento), decisión de actuar acorde a tales nuevas ideas y un proceso que implica tiempo. Claro está que nada de esto es posible sin convicción. Tal convicción no es otra cosa que la puesta en práctica de la actitud mental positiva. Actitud mental positiva implica haber entendido que el momento más oscuro de la noche es, exactamente, un segundo antes que empiece a clarear.

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