"El miedo que se siente al salir está  generando problemas digestivos"

¿El estrés, la ansiedad y los nervios generados por el aislamiento pueden afectar al aparato digestivo?

Esta es una consulta casi habitual en el consultorio. No es raro atender pacientes con trastornos digestivos y que lo primero que piensan es que tienen una enfermedad.

Los trastornos digestivos que se presentan como síndrome de intestino irritable, gastritis, reflujo, etc exigen primero descartar una causa orgánica a través de un estudio como una ecografía o una endoscopía.

Y una vez descartada la causa orgánica se empieza a indagar lo relacionado a la alimentación en tiempos de cuarentena que inducen al consumo de alimentos que no son parte de nuestros hábitos y a indagar en las emociones.

La ansiedad es un temor o miedo excesivo ante cosas cotidianas que se manifiestan habitualmente con síntomas respiratorios e incluso en casos extremos los pacientes tienen ataques de pánico y es en esta variedad de síntomas que aparecen los digestivos.

Entonces sí. Todas estas situaciones tienen una íntima asociación con los problemas emocionales que si no son tratados los síntomas van a seguir apareciendo.

 

¿Es por esto que se suele escuchar a menudo que el intestino es nuestro segundo cerebro?

Es cierto que las personas somatizamos constantemente las cuestiones emocionales malas o difíciles que nos pasan pero particularmente en el aparato digestivo hay algo muy interesante que se llama cerebro intestinal.

La asociación del sistema nervioso y el intestino explica cómo el estrés emocional genera los síntomas. Es que el intestino tiene una red neuronal y ganglionar parecida a la del cerebro, y es por eso que se habla del cerebro intestinal.

Dicha red de ganglios y neuronas que están en el intestino se comunican en forma directa con el cerebro y es por eso que el cerebro puede afectar al intestino y el intestino puede afectar al cerebro.

Por ejemplo, si estoy mal emocionalmente en forma subconsciente envío estímulos negativos que hacen que aparezcan síntomas a nivel intestinal.

¿Cuáles son los principales síntomas o los más comunes?

El más frecuente es cuando la gente indica que se siente con la panza hinchada, con gases y malestar. Eso significa que el trastorno emocional está afectando al intestino en su motilidad, es decir su función de movimiento.

Y cuando eso ocurre aparecen síntoma como por ejemplo: si se acelera el movimiento del intestino se produce diarrea, si se frena el movimiento hay constipación y si altero la frecuencia de su movimiento se genera la hinchazón de la panza, distensión, gases, etc.

Aquí se puede ver cómo lo psicológico y emocional tiene una explicación fisiológica de cómo el cerebro afecta al intestino. Pero a la vez, el intestino puede afectar al cerebro también.

Por ejemplo alguien que está constipado por haber comido arroz durante toda la semana, esa situación le genera preocupación al paciente generando un aumento de la ansiedad y los miedos.

Todo esto demuestra que la comunicación entre el cerebro y el intestino es recíproca.

Y otro punto muy importante es que el intestino no lo necesita al cerebro para funcionar, es decir que puede hacerlo autónomamente.

Si cortamos la conexión que hay entre ambos, el intestino funciona como él quiere y puede hacerlo normalmente.

¿Cuáles son las propiedades de este cerebro intestinal?

El cerebro intestinal tiene propiedades muy interesantes, una de ellas es que tiene la capacidad de modificar la sensibilidad del dolor. Este manejo que se hace a nivel neuronal y tienen que ver con sustancias químicas, hace que uno perciba más los síntomas digestivos.

Otra de las propiedades del cerebro intestinal es la memoria. Se ha visto en pacientes operados del apéndice que años después sienten dolores en el mismo lugar como si tuvieran de nuevo apendicitis. Entonces cuando el intestino siente algún malestar en el mismo lugar a veces lo asocia al episodio de la operación y se manifiesta con síntomas similares.

 

¿Cómo mitigar las consecuencias del estrés emocional?

En el caso del estrés emocional hablamos de la ansiedad como una de las causas. Es una ansiedad que se convierte en miedo y temor a cuestiones cotidianas y que se presenta en forma crónica porque llevamos dos meses encerrados en nuestras casas, hace que tampoco podamos descargar toda la energía que estamos juntando.

Entonces a los pacientes que vienen al consultorio con todos los síntomas atribuibles al colon irritable yo le puedo hacer los estudios correspondientes e indicarles que no coman ciertos alimentos pero ahí está faltando algo. Además de ver el cuerpo tenemos que ver el alma.

Es necesario brindarle al paciente apoyo psicológico, que no necesariamente tiene que ser ir a terapia, puede ser indicarle hacer yoga, pilates, musicoterapia, momentos de esparcimiento, actividad física, etc. Todos mecanismos a través de los cuales se puede descargar todas las tensiones que se están canalizando a través del aparato digestivo, además refrescan a la persona y ayuda a las personas a tener otros pensamientos y otras ideas.

Entonces si una persona tiene este estrés emocional durante todo el año, primero tienen que ocuparse de las emociones para que mejoren los síntomas digestivos.

Todas estas recomendaciones tienen comprobación científica. Hay un estudio que demuestra cómo los juegos de mesa y para pensar elevan los niveles de sustancias como la adrenalina, los corticoides, entre otros, que son protectoras del estrés. Y con esto no queremos decir que el yoga o los juegos de mesa resuelvan todos nuestros problemas sino que ayudan a fortalecer al sistema nervioso para tener una mayor resistencia ante los elementos de estrés.

¿Estos síntomas generados en el sistema digestivo pueden llegar a exteriorizarse en forma de brotes en la piel?

El estrés es un tema estudiado desde la época de Hipócrates y Sócrates los primeros médicos de la historia. Ya en ese tiempo se conocían seis enfermedades relacionadas al estrés como por ejemplo la psoriasis, enfermedades generales que se manifiestan mayormente con problemas cutáneos que se presentan como lesiones en la piel que producen mucha picazón y que tienen que ver con la autoinmunidad de cada paciente pero que se sabe que está activada por el estrés. Por ejemplo una persona que está bien y que al tener un episodio estresante se brota entero de ronchas.

Otra de las enfermedades activadas por el estrés son la hipertensión que tras un episodio estresante la presión queda elevada toda la semana, también el vitiligo que una vez que se padece ante situaciones estresantes se les agrandan las manchas. Y entre las enfermedades más nuevas derivadas del estrés está el desprendimiento de retina y otras muy frecuentes son las enfermedades inflamatorias intestinales, la más conocida es la colitis ulcerosa. Todas enfermedades autoinmunes pero que característicamente se activan luego de un estrés.

 

Durante el aislamiento ¿Han aumentado las consultas por estos síntomas generados por el estrés?

Aumentó un poco pero no mucho. De diez pacientes que van al consultorio, habitualmente seis son pacientes con problemas funcionales es decir que sus estudios salen normales. De ese total, los relacionados a la ansiedad son cuatro, seguro. Es decir que un 40 % de las consultas se relacionan con este tipo de alteraciones.

Pero la particularidad de estos tiempos es que en primera instancia el paciente ya manifiesta abiertamente el temor que le genera salir a la calle y sobre todo la gente mayor expresa el temor a morir ante un posible contagio del Covid-19.

La ansiedad, como ya lo dijimos antes, es el temor y miedo excesivo ante cosas cotidianas. Y ahora cosas cotidianas como salir a comprar pan y otros alimentos están generando temor, y ese temor está generando síntomas digestivos.

 

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