"Murió sin que pudiera  conocer cómo es vivir libre"

Raúl Oscari llegó a su juicio oral con un barbijo que le tapaba hasta los pómulos, una gruesa campera amarilla y fuertemente escoltado. Está detenido desde el mismo día que denunció la desaparición de su hija Alejandra y que hallaran su cuerpo calcinado en el acceso a la ciudad de San Pedro, el 5 de mayo del 2017, acusado de ser el único autor del hecho.

En la primera audiencia celebrada en la jornada de ayer en un edificio judicial ubicado sobre calle San Martín al 200, el imputado se abstuvo de prestar declaración, tal como lo hizo en toda la etapa investigativa y su estado de ánimo fue cambiando a medida que escuchaba declaraciones de los psicólogos del Ministerio Público de la Acusación que lo entrevistaron.

Todos los elementos de investigación apuntan a Raúl Oscari como el autor del crimen de la joven que crió desde los 5 años de vida, a la que le dio su apellido. Y es un verdadero misterio, el móvil del hecho. El por qué lo hizo.

La psicóloga María López Castro le dijo al Tribunal que en marzo del 2001 se entrevistó con una niña de 5 años y 9 meses llamada Alejandra Oscari, víctima de violencia familiar por parte de su madrastra Silvia Guerrero y su padrastro, el empleado municipal Raúl Oscari.

El imputado empezó a respirar entrecortado y a cada momento negaba con la cabeza las perturbadoras descripciones que relataba la profesional.

Resultó ser que tanto Oscari como su mujer ejercían violencia física, verbal cargada de descalificaciones y humillaciones hacia una pequeña que aún no había ingresado a la escuela primaria.

Los vecinos del barrio sampedreño Prolongación Sarmiento fueron los que llamaron a la Policía en reiteradas oportunidades para que intervinieran, porque la violencia que sufría Alejandra Oscari era extrema, según lo descripto.

"Era una joven que murió sin que pudiera conocer cómo es vivir libremente", dijo la profesional, haciendo referencia a la vida de la joven estudiante del profesorado de Geografía.

Alejandra Oscari vivió toda su vida aterrorizada de su padre, durante todo el tiempo que la crió se encargó de debilitar su personalidad, de hacerla una persona sumisa. El rol del imputado fue descripto como una paternidad desadaptada, siempre se comportó de una manera coercitiva con su hija, pero era todo lo contrario con otro hijo que tuvo con Guerrero.

La profesional solicitó tratamiento psicológico para los tutores de la entonces niña, pero ellos nunca asistieron y el caso pasó al Juzgado de Violencia Familiar para que se investigue y como suele pasar en estos casos, durmió en esas oficinas.

Personalidad neurótica con rasgos psicopáticos
Raúl Oscari estando detenido fue expuesto a una examen psicológico por una profesional que presta serviciso en el Centro Judicial de San Pedro, la licenciada María del Mar López Calsina, quien en su informe determinó que el imputado es de una personalidad neurótica y rasgos psicopáticos. 
Mientras la profesional leía el informe que fue incorporado como prueba, el imputado empezó a mover de forma intermitente su pie derecho y negaba todo con su cabeza. 
La poca tolerancia a la frutración y el impulso de descarga en el ambiente (arrojar cosas al suelo o atacar a otra persona) son uno de los rasgos de la personalidad del imputado. Además de la falta total de ponerse en el lugar del otro (empatía). 
Además a Oscari se le realizó una serie de preguntas a través de “inventario de sexismo ambivalente”, donde los dos valores dieron muy altos. Uno de los valores estableció que el hombre tiene una visión negativa respecto del género y otro que impone su posición de dominio como hombre hacia una mujer. 
Según este informe, el hombre no manifestó angustia ni culpa cuando fue consultado por la muerte de su hija, pero quedó establecido que sabe lo que dice y lo que piensa. 
Además de estar ubicado en tiempo y espacio y ser consciente del hecho que se lo acusa. 

Estrategia derribada 
Oscari era defendido en primera instancia por el abogado Diego Chacón, quien desde un primer momento puso en la mesa la única carta para desvirtuar la investigación, dudando que el cuerpo carbonizado, hallado en el acceso a la ciudad de San Pedro, se tratase de la hija de Oscari y como estrategia, pidió que se le realice el ADN. 
La licenciada María Cecilia Mioso del Laborotorio Genético Forense del Poder Judicial cotejó los restos de ADN de las piezas dentarias de la joven con un cepillo de dientes secuestrado de la casa de Oscar, que dio positivo.

La joven fue quemada viva
El experimentado doctor Guillermo Robles Ávalos realizó la autopsia al cuerpo de la joven de 22 años y en su informe final determinó que la joven fue quemada viva. 
Además dijo que resulta imposible que los restos carbonizados de un cuerpo pudieran haber sido desplazado de un lado a otro. 
El informe forense además reveló que Alejandra Oscari tenía un golpe entre la clavícula y el cuello, que posiblemente podría haberle provocado un estado de inconsciencia, por lo que se valió su asesino para trasladarla en un vehículo hasta el acceso a la ciudad sampedreña. 
A la joven le introdujeron tres neumáticos por la cabeza y el femicida le prendió fuego ayudado con un líquido acelerante, pero aún estaba viva y murió por asfixia antes que gran parte de su cuerpo fuera carbonizado. 
Casualmente, días previos al crimen, Raúl Oscari le había solcilitado neumáticos viejos a su hermano y los tenía en uno de los galpones del municipio sampedreño, donde trabajaba.
La segunda audiencia se realizará el viernes próximo y se tiene prevista la recepción testimonial de 12 personas, entre las que predominarán los efectivos policiales a cargo de las actuaciones sumarias del expediente.
Por otra parte se supo que en las próximas audiencias, cuando sean citadas a declarar las compañeras del profesorado de Alejandra Oscari, va a ser determinante para la suerte que correrá el único imputado en la causa.

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