Laberintos Humanos: La esperanza

El padrecito sostenía que en el mundo había cosas más graves que el error, como aseguraba Pierre Donadou Quispe, de decir que el test dio negativo cuando la persona está sana, lo que es a todas luces un hecho positivo. No digo que no haya argumentos para llamarlo así, dijo entonces Pierre, porque sería necio negarlo.

Entiendo que lo negativo está referido a que no hay virus en ese cuerpo, pero pienso que el mundo sería distinto si dijéramos que el hecho de estar sano es algo positivo, argumentó. Usted debería saberlo bien, le dijo al religioso, porque su libro de cabecera dice que el Verbo creó al mundo y que Dios y Adán tuvieron, como uno de sus primeros trabajos, el de ponerle nombres a todas las cosas. Qué se yo, dijo ya un poco cabizbajo. No espero que me hagan caso, pero no saben cómo me gustaría que en los próximos anuncios del COE se dijera que los positivos son los sanos y los negativos son los casos infectados. Capaz que al otro día la gente empezaría a ser un poco más feliz, dijo bajando la mirada hacia el mantel de la mesa.

Qué pobres son las esperanzas de los poetas, aseguró el comisario Pierro pero acaso lo hiciera para pelearlo. Por ser pobres es que justamente son las mejores, dijo el padrecito imbuido de espíritu evangélico y Blanca agregó que el mundo sería mejor si hubiera más gente que creyera que pudiera serlo tan fácilmente. Pierre Donadou Quispe, por su parte, nos miró a todos con una sonrisa pícara, casi traviesa, y nos preguntó si nos imaginamos que alguien me escucha y me hacen caso.

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