El racismo: un fenómeno que aún persiste

Si bien el lector semanal de esta columna está acostumbrado a leer reportes musicales, el covid-19 no nos permite salir de casa, por lo cual se han suspendido conciertos, óperas, recitales con mucha gente y las visitas a los museos son muy limitadas a ciertos tickets por día.

Por otro lado, se nos ha abierto la puerta o mejor dicho, muchos museos han abierto sus puertas online y es posible visitar las salas del Louvre, el Prado y otros museos sin movernos de casa, tomando un riquísimo té (recomiendo la variedad Earl Grey, con aromas cítricos que me recuerdan las plantaciones de naranjas de Calilegua) que nos mantendrá calentitos mientras vemos a través de nuestra computadora la Mona Lisa (no podremos acercarnos demasiado en el Louvre tampoco, por la seguridad o por la cantidad de turistas asiáticos que quieren hacerse un "selfie" con la famosa Gioconda), la efigie de la reina egipcia Nofretete, como se la conoce en el Museo Egipcio de Berlín, a la cual no podremos acceder tampoco para una foto de cerca sin que los guardias vengan corriendo a decirnos que las fotos de cerca están prohibidas, pero nuestra visita online sí!

Por otro lado, las protestas han arrasado varias ciudades de Estados Unidos y Europa por el asesinato de un hombre de color en manos de un policía en la ciudad de Minneapolis, en los Estados Unidos.

Las personas de color, o negros, como se les llama en castellano, han tenido una triste historia, en lo que el continente americano se refiere.

Traídos de su lejana y natal África, fueron vendidos allí como esclavos para trabajar en las plantaciones de los señores españoles, portugueses, británicos a fin de abastecer las colonias con mano de obra gratis.

Su huella, sin embargo en la música es muy importante, y es aquí, donde los negros sí han tenido una voz. El lector cultivado sabe que la música barroca navideña de América latina no existiría si no fuese por el aporte africano: son las famosas "Negrillas" o villancicos barrocos que nacieron en suelo americano, en composiciones de grandes maestros de capillas europeos. Aquí sí que se supieron inspirar los compositores en la cultura africana y la forma de su canto.

Si Estados Unidos tiene el jazz y el blues como herencia afro americana, América Latina tiene los ritmos tropicales como la salsa pero también las "negrillas", que son piezas que se cantaban en Navidad, conmemorando la alegría del nacimiento de Jesucristo y demostrado el habla y música de los negros.

Tienen una estructura similar, pues hay una o dos voces solista, que alternan con un coro y que nos recuerda la música tribal africana. Además son ritmos muy vivos, aproximándose a la saya boliviana y con tambores, además de los instrumentos barrocos europeos típicos, como los violines y el clavicembalo, que hacen las melodías y bajos respectivamente.

Muchas de las negrillas se compusieron en Sucre, Bolivia, que era la ciudad más importante para la administración del Virreinato, por su proximidad a la riquísima Potosí.

Una negrilla muy conocida entre los "freekies" del barroco es "Los Coflades de la Estleya", del compositor Juan Araujo. Esta hermosa y alegre obra cuenta cómo los miembros de la Cofradía de la Estrella (una hermandad o agrupación con un pesebre, como los que tenemos en Jujuy y que sale por las calles en la época navideña bailando desde la "sede" de la cofradía hasta la iglesia), se alegran y preparan para seguir la estrella de Belén para ver a "Siolo José" y "Siola María". El coro responde "Gulumbé, gulumbé, gulumbá", y llama al niño Jesús "moleniyo de Safalá", haciendo de Jesús, el portal de Belén y los protagonistas de la historia del nacimiento, todos negros. Incluso se refiere al rey negro como "mi primo Baltasar", que va a traer algo de Angola al guaché, o Niño Jesús.

La integración de las culturas diferentes que poblaron y que pueblan nuestra América estaba ya presente desde su momento.

Todo esto por las discusiones en torno a la destrucción de estatuas de gente que hizo dinero en su momento con el tráfico de esclavos desde África hacia América o se expresó de forma racista, como Churchill y cuya estatua estuvo a punto de ser destruida en Londres en manos de protestantes.

Se habló de destruir la estatua de Colón en Barcelona.

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