A 54 años del golpe de Estado a Umberto Illia

El 12 de marzo de 1963 ante una convocatoria de la Unión Cívica Radical del Pueblo se firma en los salones de las Asociación Italiana Unione e Benevolenza de la ciudad de Bs As, el acta de coincidencia Nacional en defensa de las instituciones democráticas denominada Asamblea de la civilidad, participaron de esta convocatoria el Peronismo, la Ucri, la Democracia Cristiana, la Democracia Progresista, Socialistas Argentinos, conservadores populares. El resultado de ese diálogo fue un documento que se llamó "Acta de coincidencia nacional", este hecho político de la historia Argentina, fue considerado posteriormente, desde la tradición Radical, el primer antecedente de la reconciliación política de peronistas y antiperonistas que maduró años más tarde.

El 7 de julio de 1963 la fórmula de la Unión Cívica Radical del Pueblo Arturo Illia-Perette ganó las elecciones.

El viejo partido de Alem, Yrigoyen y Alvear retorna al gobierno tras 33 años de antinomias y desencuentros y con ello empieza un período de tres años en el que se restablecen las libertades públicas.

Durante el gobierno de don Arturo Illia se vivió una Edad de Oro, en el que la salud, la ciencia y la cultura prosperaron notablemente. El acento puesto en el federalismo fue de vital importancia para expandir el sistema sanitario. Se creó el servicio nacional de agua potable y saneamiento rural para abastecer de agua a poblaciones menores de 3.000 habitantes, beneficiado a más de tres millones de habitantes de las zonas rurales.

Se sancionó la ley de medicamentos, considerando a los medicamentos como bienes sociales al servicio de la salud pública, se crearon dos comisiones: 1) encargada de estudiar la calidad de los medicamentos y 2) para estudiar sus costos.

Tras la investigación de estas comisiones se comprueba que casi todos los medicamentos carecían de muchos de los ingredientes y de las drogas que debía contar dicha medicina. La comisión encargada de estudiar los costos de los mismos descubre un fraude en los libros contables de algunos laboratorios de origen internacional, en una escala en el que el costo de producción un medicamento valía un peso ($1) y su precio de venta sobrepasaba los cincuenta pesos ($50). El Congreso de la Nación aprobó la congelación de los precios de estos, los laboratorios protestaron y acusaron al gobierno progresista de don Arturo de llevar adelante una política antilaboratorios que se entromete en la en la elaboración de los específicos y que ellos eran los expertos. A los 10 días de caer el gobierno de Illia el dictador Onganía decretó precio libre para los medicamentos y derogó la ley Oñativia.

La salud, la cultura y la educación fueron prioridades durante su gobierno, el presupuesto más alto de la historia fue para educación y para la cultura, fue del veinticinco por ciento anual. Se lanzó el Plan Nacional de Alfabetización. La entrada militar en el gobierno derribó todas estas conquistas provocando en la educación superior la renuncia de aproximadamente doce mil profesores (12.000), la dictadura declaró ilegal a la Federación Universitaria Argentina, estudiantes y profesores fueron reprimidos en lo que se conoce como "La noche de los bastones largos".

Se anulan por decretos números 744 y 745 los contratos petroleros suscritos durante el gobierno de Frondizi, declarándolos nulos de nulidad absoluta por vicios de ilegitimidad y ser dañosos a los derechos e intereses de la Nación. Al recordar aquella decisión, Illia aseguró que en una tensa conversación privada respondió al subsecretario de Estado norteamericano, Averell Arriman enviado por el presidente Kennedy, cuando lo amenazó con la suspensión de la ayuda económica al país: "Creo que es un error del gobierno de Estados Unidos (...) La actitud del gobierno argentino es irreversible (...) No tenemos más nada que conversar, hemos terminado la entrevista". Los contratos habían sido otorgados por decreto y por decreto fueron anulados.

Illia disminuye la desocupación, presidente se marcha al pleno empleo, aumenta el producto bruto interno, se establece una equitativa distribución de la riqueza, mejoran los salarios. Hay libertad de prensa, de reunión, de asociación... todos y cada uno de los derechos y garantías constitucionales funcionan a pleno, el presidente y sus ministros pasean su honradez por la calle.

El 28 de junio de 1966 otro golpe de Estado nos deja sin poder concretar la revolución democrática por la que Illia tanto luchó.

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