Jeanine Áñez anunció que se contagió de coronavirus

La presidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, informó ayer que se contagió de coronavirus, que entrará en cuarentena, pero que se siente bien y seguirá trabajando aislada, según un video difundo en sus redes sociales.

"Junto con todo mi equipo hemos estado trabajando por las familias bolivianas todo este tiempo y, dado que esta semana muchos de ellos dieron positivo al coronavirus, me hice la prueba y también he dado positiva", contó la mandataria desde lo que parece ser su residencia.

"Voy a estar en cuarentena durante unos 14 días hasta que me haga una nueva prueba para ver cómo estoy. Me siento bien, me siento fuerte y voy a seguir trabajando de manera virtual desde mi aislamiento", agregó.

Bolivia volvió ayer a registrar un récord diario de contagios por coronavirus que hizo subir esa cifra a casi 43.000 mientras la creciente saturación de centros de salud ante el aumento de casos preocupa a las autoridades.

El último reporte del Ministerio de Salud indica que ya son 42.984 los casos confirmados, tras nuevas 1.439 infecciones informadas ayer, en tanto los fallecimientos llegan a 1.577 en la nación andina de cerca de once millones de habitantes.

Áñez asumió la Presidencia en noviembre pasado, en medio de un clima de violencia y protestas, tras ser elegida en una sesión del Senado sin quórum y de la renuncia y denuncia de golpe de Estado del ahora exmandatario Evo Morales.

La exsenadora prometió dirigir el Gobierno solo de manera temporal hasta convocar a nuevas elecciones, pero con la pandemia la fecha electoral se postergó hasta septiembre próximo, aunque Áñez continúa criticando el llamado a las urnas por considerar que la posibilidad de contagio es muy alto.

No ceden contagios

Las principales ciudades de Bolivia, Santa Cruz, El Alto, La Paz y Cochabamba, reportan cada día situaciones que llevan a hospitales y otros centros de salud a declararse en emergencia por falta de recursos humanos y materiales para atender el aumento de enfermos, advirtiendo que se ven obligados a cerrar o a limitar sus servicios a las emergencias.

La ciudad de Cochabamba, con más de 600.000 habitantes, registra casos de personas que fallecen en la calle y de familias que deben esperar días para poder enterrar o incinerar a fallecidos por Covid-19, ante la saturación del cementerio, con protestas sociales ante las autoridades en demanda de soluciones.

Cochabamba y Santa Cruz tienen cementerios en los que se excavan fosas de urgencia, al igual que sucedió en otras ciudades bolivianas como la amazónica de Trinidad cuando se produjeron brotes de la enfermedad.

Bolivia tiene declarado estado de emergencia sanitaria desde fines de marzo, con una cuarentena que se ha ido flexibilizando y endureciendo de nuevo por fases en función de un mapa de riesgo por regiones y municipios del país, que está ampliada a todo julio.

La Covid-19 afecta incluso al Gobierno interino del país, con al menos tres miembros del gabinete contagiados, varios en aislamiento preventivo, y ahora la presidenta Jeanine Áñez contagiada.

Diputados chilenos aprobarían retiro anticipado de fondos de pensión

La Cámara de Diputados de Chile aprobó una iniciativa destinada a legislar una reforma a la Constitución que permita a los ciudadanos retirar parte de sus fondos previsionales mientras dure el estado de excepción constitucional de catástrofe que el Gobierno declaró por la pandemia de coronavirus. Con 95 votos a favor, 25 en contra y 31 abstenciones y tras una maratónica jornada, los legisladores de la Cámara baja dieron media sanción al proyecto de ley que permitiría a los trabajadores retirar hasta un 10% de los fondos de pensiones privados.

Se necesitaban 93 votos para aprobar el proyecto, el cual se someterá ahora a otra comisión inferior y, posteriormente, al Senado, consignaron los diarios La Tercera y El Mercurio. El modelo de pensiones de Chile, de capitalización, se basa en el ahorro individual obligatorio en el que cada trabajador aporta un 10% mensual de su salario bruto a un fondo de pensiones del que puede disponer cuando se jubila y que es gestionado por las denominadas Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

El sistema, heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973- 1990), es fuertemente criticado y su eliminación fue una de las consignas que concentró los reclamos del estallido social iniciado en octubre de 2019 en el país. El resultado de la votación es un duro revés para el Gobierno de Sebastián Piñera, que no logró neutralizar el desmarque de 13 diputados oficialistas y sufrió una histórica derrota en la Cámara.

Minutos después de la votación, el ministro del Interior Gonzalo Blumel advirtió sobre un “quiebre con consecuencias insospechadas en la gobernabilidad de la coalición”, en un intento por graficar la gravedad de que diputados de sus propias filas se desmarcaran de la postura fijada por La Moneda y respaldaran el proyecto.

En medio de la crisis económica por la pandemia, el domingo pasado Piñera presentó un paquete de medidas destinadas a ayudar a los chilenos de clase media, que incluyó préstamos blandos, moratorias, ayudas para alquileres y préstamos estudiantiles, pero la oposición criticó las medidas que solo endeudaban más a los hogares. En medio del estallido social y el rechazo que genera el sistema jubilatorio, el Gobierno prometió una reforma del sistema que impulsaría las pensiones, aunque no eliminaría a los gestores privados.

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