Pro y anti cuarentena:una disputa antipaís

Con qué naturalidad y más aún, con qué facilidad, los bandos en pugna se acusan mutuamente de ser "procuarentena o anticuarentena". Como si ése fuese el eje más trascendente de la vida pública de los argentinos y jujeños. Un día, el coronavirus irá pasando, por acción de los científicos, porque aparezca la vacuna, o simplemente porque al virus se le dé la gana de mutar y se vuelva inocuo como tantos otros a los que se los nombra como una anécdota lejana, como una moda que bajó de cartel, y lo que es más grave, como si ya hubiesen dejado de existir (peste negra, influenza, gripe española, bronquiolitis, sarampión, parálisis infantil, dengue, chinkunguña, hantavirus, cólera, sida, etc). Ese día, cuando la cuarentena comience a ser recuerdo y deje de ser una excusa, todos los que hoy se acusan de ser pro o anti cuarentena, ¿dónde se meterán? ¿Admitirán la gambeta corta de sus afanes politiqueros, persistirán en su libreto de tiro corto, o reconocerán con hidalguía que la salida de la pandemia necesitaba otra calidad más superadora para el debate y de propuestas un poco más serias?.

El país, el 9 de Julio, Día de la Independencia, momento cúlmine y sublime de nuestra nacionalidad, nos encontró presenciando todo tipo de despropósitos. El propio Presidente de la Nación, recuperando su voz cremosa y en tono templado, le dijo a la Nación: "Vine acá a terminar con los odiadores seriales. No vengo a instalar un discurso único. Sé que hay diversidad y la celebro y la propicio, lo que necesito es que sea llevada con responsabilidad". Quién pudo haber creído la sinceridad de esa mise-en- scéne de AAF, en la que igualó mencionando entre sus queridos amigos a los gobernadores Gildo Insfrán de Formosa, Anabella Carrera de Río Negro, Juan Manzur tucumano, Axel Kicillof bonaerense, y a (la siempre querida) Alicia Kirchner de Santa Cruz, y al jefe de la Caba, Horacio Rodríguez Larreta, la figura más fulgurante de la oposición nacional. Esos gestos -o definiciones- no son casuales en el ámbito de la gran política: son estudiadas demostraciones de afecto que muchas veces conducen a una encerrona tramposa. El famoso "abrazo del oso", dejó afuera de todo el resto de JxC, con Mauricio Macri a la cabeza y alimentó la interna entre ellos. Y usando el viejo método K, ya comenzó a puentear gobernadores opositores, convocando al diálogo directo a sus intendentes, como antes había practicado CEFK con jefes comunales y agrupaciones sociales. Jujuy conoce de sobra ese método devastador para los gobernadores. ¿Cómo creerle a AAF su mensaje a los odiadores seriales, cuando desde su soporte político, el FdT, la vicepresidenta y el conjunto de funcionarios y legisladores ha emprendido una campaña feroz en contra de los opositores, de la prensa no militante (medios y periodistas), sin que se haya alzado una sola voz condenando los atropellos, los escraches y las amenazas?. Desde la vereda de enfrente, ¿cómo creer las declamadas actitudes republicanas? si Patricia Bullrich, presidenta del PRO y conspicuos referentes de JxC, como Maximiliano Ferraro, Lilita Carrió, entre otros, aprovecharon con saña la estruendosa muerte del exsecretario de CEFK y actual poderoso empresario santacruceño, Fabián Rodríguez, llevando el asesinato a la estatura de un crimen de Estado. Y aquel mismo 9 de Julio, torpes opositores a los supuestos "anticuarentena" alcanzaron el nivel de los que critican atacando a periodistas y móviles de un canal K en pleno centro de Buenos Aires. Breve ejemplo de múltiples torpezas, exageraciones, utilizaciones imprudentes o descontroladas de las expresiones y las actitudes. Cómo creer en unos y otros que se acusan entre sí de usar los servicios de inteligencia para espiarse con fines espurios. Escuchar cómo se reprochan por lo que ambos siempre hicieron es comprobar que "el muerto se asusta del degollado". Hoy, pretendiendo simplificar, aprovechan la pandemia y se autodenominan cuarenteneros y anticuarentenas. Y la simplificación es mentirosa.

El Presidente AAF de todos modos, había endulzado los oídos de los gobernadores -de todos- anunciando que durante un mes más, la Nación ayudará a las Provincias con envíos especiales de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) que se usan discrecionalmente y no deben ser reembolsados, con el IFE ($10.000 a 167.000 jujeños) y a todas las empresas con el ATP, asistencia para salarios privados. El propio Ministro de Interior, Wado De Pedro, informó a los gobernadores que ya había dispuesto de $10.000 millones de pesos para repartir en los ATN. El nuevo monto se suma a los 60 mil millones del fondo fiduciario de desarrollo provincial, creado por la Nación. Nadie aclaró si esta nueva distribución de fondos postergará definitivamente el pedido del crédito de 6 mil millones de pesos que oportunamente autorizó la Legislatura local. Como sea, el gobernador de Jujuy casi inmediatamente tuiteó un agradecimiento al Presidente por los desembolsos anunciados. El gesto fue cruzado por propios y ajenos. El mundo opositor local aceptó el reconocimiento que derrumbaba ataques sin fundamento. Bolsones oficialistas se sintieron representados por el ácido comentario tuiteado por el radical exministro de Cultura Darío Lopérfido: "Agradezca a los ciudadanos que pagan impuestos. En los países civilizados los políticos no se agradecen entre ellos por medidas estatales. Son fondos públicos. No es una donación. Cariños Gerardo".

En Jujuy, vivimos el momento más crudo de los contagios. Los "cuarenteneros" extrañan la rigidez del encierro y agitan la idea de que son los peores días para aflojar las riendas. También cuestionan la "apertura" de las responsabilidades que dispuso el gobierno hacia intendentes, comisionados, empresas, gremios y comercios, para compartir el cuidado de la gente. Argumentan que la decisión llegó tarde, que puede significar más descontrol, y hasta que es tirar la pelota a un costado. Todo es opinable, pero los "anticuarentena" -arrastrados por la economía en caída libre- deben reconocer que la pandemia pone a todos en un escenario inédito, donde al ser todo nuevo, se debe avanzar necesariamente entre prueba y error. Pero como para "matizar", también en Jujuy, oficialismo y opositores siguen su disputa casi ancestral: la oposición mostrando en detalle de los flujos de fondos que se enviaron a la Provincia para combatir el virus, exigiendo una clara rendición de cuentas de los mismos y exhibiendo las falencias de los planes del gobierno. El oficialismo, acentuando con sus fondos -magros, escasísimos- la ayuda con subsidios a comercios, empresas, artesanos, artistas, orquestas y coros. Quizás improvisando, pero haciendo lo que hay que hacer. La síntesis: todos ponen algo, ayudan con lo que pueden, pero no dejan de echar tierra sobre las acciones de la vereda de enfrente, en vez de utilizarla para reducir la profundidad de la grieta. Y culpándose de ser pro o anti cuarentena, siguen con la vieja fórmula de ser muy duros con el adversario, en vez de unirse y juntos, ser duros con el problema que a ambos se los puede llevar puestos. Porque entre discursos edulcorados, banderazos, acciones solapadas, aprovechamientos al paso, una nueva raza de políticos tuiteros, costosísimas operaciones y otras malas costumbres, no parecen percibir que entre todos empujan a la gente -hoy dolorida, tensa y expectante- a que un día recupere la vigencia de sus antiguos reclamos y salga a gritar "que se vayan todos".

 

 

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