Los perros y gatos son una amenaza a la biodiversidad

La tenencia responsable de perros y gatos sigue siendo una condición fundamental, no sólo para garantizar una buena calidad de vida a las mascotas sino para preservar a numerosas especies de la fauna silvestre que suelen ser presa fácil de caninos y felinos. Y es que lamentablemente, pese a ser animales domesticados, motivados por su instinto, suelen cazar desde insectos, aves, roedores, e incluso en el caso de los perros animales de mayor porte, representando así una amenaza a la biodiversidad.

Numerosas investigaciones a nivel mundial demuestran esta teoría con cifras más que llamativas. En la provincia se da la misma situación, especialmente con gatos domésticos que, no sólo dañan vertebrados silvestres, sino también invertebrados. Así lo señaló Miriam Morales, investigadora del Conicet y miembro del Instituto de Ecorregiones Andinas (Inecoa) de Conicet-Unju, quien explicó los severos daños que causan perros y gatos en la fauna.

“La gente está acostumbrada a tener perros y gatos domésticos y los deja salir de la casa y no tiene idea del daño real que hacen estas especies a la fauna silvestre. Hemos detectado corzuelas muertas por ataques de perros, hurones, y los gatos hacen un daño terrible porque consumen muchísimas aves, lagartijas, ranas, y muchas especies están en peligro de extinción”, dijo Morales. En igual sentido, explicó que hay ataques por parte de perros, que llegan a cazar presas más grandes.

“A diferencia de los gatos que cazan solos, los perros suelen hacerlo en manada, la estrategia de caza es diferente, pero el nivel de daño por ambas especies es muy alto”, señaló advirtiendo que se llegaron a detectar ataques de perros a tarucas en Volcán, un animal declarado Monumento Nacional y provincial, en riesgo de extinción. Asimismo, explicó que es sumamente importante fomentar la tenencia responsable para evitar que las mascotas no anden deambulando, más aún en zonas cercanas a los montes.

En este sentido, además recomendó colocar cascabeles en los collares en los gatos a fin de alertar a sus posibles presas. “Los cascabeles permiten que, al momento de cazar, al moverse el gato el sonido del cascabel alerta a las presas para que puedan escapar; ésta es una buena forma de evitar ataques a la fauna silvestre”, indicó. Esta conducta depredadora no está vinculada con una falta de alimentación. El hambre y el instinto por cazar residen en distintas áreas del cerebro y están regulados por diferentes controles neurológicos.

Más de 400 especies afectadas

La depredación de fauna silvestre por parte de gatos y perros genera a nivel mundial una pérdida muy grande de biodiversidad. Se estima que unas 430 especies de vertebrados silvestres han sido afectadas, de las cuales 63 ya fueron extintas por esta causa. Si se realizara un cálculo con base en el número de gatos que hay en las ciudades y la frecuencia con la que cada uno de ellos captura animales silvestres, se tendrían una ligera idea del daño exponencial que provocan.

Sumado a esto, es importante resaltar que el daño no sólo se provoca por la matanza de animales silvestres a través de la caza, sino por la transmisión de enfermedades que puede ocurrir. Tanto perros como gatos pueden ser transmisores de enfermedades que afecten a distintas especies que no tienen como defenderse y muchas veces se generan epidemias dentro de las poblaciones silvestres, a raíz de la fauna doméstica. Es por eso que es fundamental fomentar la tenencia responsable, obligando a mantener a los gatos y perros en casa, por su propia seguridad y la de la diversidad silvestre.

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