"No quitar la mirada en Jesús en esta pandemia"

El obispo César Daniel Fernández, en su homilía de ayer, invitó a los jujeños "a no quitar la mirada de Jesús en este tiempo de pandemia, en esto que estamos viviendo".

Lo hizo poniendo como ejemplo el relato evangélico de San Mateo, de la tempestad calmada y el encuentro de Jesús con sus discípulos, luego de caminar sobre las aguas de un mar bravío al que Él los mandó.

"Es para vivirlo desde esta experiencia de fe, de saber que Él viene a nuestra vida, y si viene a la barca de nuestra vida traerá la paz, la tranquilidad y el sosiego", remarcó.

Agregó que "el Señor permite circunstancias adversas en el tiempo de la vida, porque nuestro tiempo es también, debe ser así, zozobrante, inquieto, hasta que lleguemos al final de la vida y todo será la calma, el gozo, la felicidad eterna con Él en el cielo".

"Mientras tanto, atravesamos mares, campeamos temporales y tormentas, pero con la mirada puesta en Jesús. Ahí es donde tenemos que nosotros mantenernos seguros para no perder estabilidad", remarcó después.

"Pidamos al Señor nos conceda esta gracia a todos los que estamos atravesando ahora en esta parte del mundo, en el hemisferio Sur, las consecuencias de la pandemia. Para que en medio de todas estas zozobras, podamos mantener nuestros ojos en el Señor que nos llama a ir a su encuentro, para que abrazados con Él, tomados de su mano, encontremos la serenidad y la paz, se calme nuestro corazón, y con Él en la barca, como termina diciendo el Evangelio de hoy, el viento cesó y las olas se calmaron", agregó.

Fernández señaló que este Evangelio "lo hemos meditado sobre todo desde que el 31 de marzo, cuando el papa Francisco escogió este texto para ayudarnos a entrar en una mirada sobrenatural y de fe, sobre la pandemia que estaba azotando en ese entonces fuertemente, al continente europeo. Todavía acá no teníamos la situación que estamos viviendo hoy. Pero ciertamente que este Evangelio ha sido leído, meditado, ha sido apropiado por generaciones enteras de creyentes a lo largo de los siglos".

Acotó que en el momento en el que fue escrito ese Evangelio, el mundo conocido pasaba por una tempestad, después de la muerte y resurrección del Señor. Las persecuciones arreciaban y cientos de miles de cristianos tuvieron que dar la vida por Jesús. "La vida era realmente muy difícil, y siempre esta imagen de una barca con los discípulos adentro en medio de un mar agitado y un viento tempestuoso, fue de la Iglesia", dijo para finalizar.

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