Escalada agresiva... en el peor momento

Este lunes toda la Argentina amaneció amenazada y Jujuy, nuevamente acorralada por el coronavirus. Los momentos dramáticos se suceden, y cuando debiera ser imperiosa la formación de consensos, la búsqueda de la famosa unidad monolítica y de focalizar objetivos comunes, vemos cómo parece instalarse en la sociedad la maldición de la división cada vez más agresiva. Azuzada por la imprevisión y la soberbia, la incapacidad, el egoísmo político y el oportunismo politiquero, la sordera de unos y la obsesión por los alaridos de otros, el autoritarismo o la indolencia, el ocultamiento y la tergiversación de información, y la desesperación de muchos (hay sayos de todos los gustos y tamaños para que cada quien elija el que le cuadre y se lo ponga), la realidad languidece. Y de paso, pone límites a los titánicos esfuerzos de los que no pierden de vista cuál es el enemigo.

A nivel nacional mientras las encuestas vuelven a mandar, indicando la caída de la imagen presidencial y del Gobierno; la presión económica indicó que la inflación de julio fue de 1,9%, el dólar blue llegó a $138 y amenaza con dispararse ahondando la distancia con el oficial, y la nafta saltó un 4,5%, a cuenta de otro salto inminente, advirtiendo un shock inflacionario. Alberto Fernández pisa el acelerador con proyectos que según dice -sin convencer- le pertenecen a él. Después del multitudinario banderazo nacional en contra de la reforma judicial y por la libertad, actuó como si no hubiese existido. AAF, usando el anecdotario de San Martín, sólo habló elípticamente de "la necedad de los otros" y su jefe de gabinete pidió disculpas al personal sanitario por "no haber podido frenar la marcha", sumergiéndose en un grotesco que podría haberse ahorrado. En cambio apuran en el Congreso las arremetidas por el avance de la reforma; la "comisión Beraldi" va por los cambios de la CSJ y la colisión con la oposición y con los fueros federales de todo el país ya es un hecho. Por ahora logró lo que hasta hace días parecía difícil: unificó a JxC con el lavagnismo que confirmaron que rechazará los proyectos. Y la izquierda se sumó al rechazo. Les dio una generosa dosis de oxígeno que haría falta para otra cosa. El Gobierno parece ver la oportunidad de acelerar para imponerse y el senador Oscar Parrilli se metió en un nuevo choque con periodistas y medios de comunicación, al incluir en la reforma judicial la ahora famosa "cláusula Parrilli": por ella, los jueces quedan obligados a comunicar en forma inmediata al Consejo de la Magistratura cualquier intento de influencia o presión de los poderes mediáticos. No explica que entiende por presiones pero, se tratará de la interpretación que cada cual haga acerca de editoriales, comentarios, investigaciones, opiniones, o simplemente noticias que no les caigan bien. O que disgusten al Gobierno. La perla siguiente fue declarar servicios esenciales a la TV por cable, a internet y la telefonía móvil y les congeló las tarifas hasta fin de año. Naturalmente, la decisión unilateral se justificó diciendo que crean un servicio inclusivo con tarifa social. La discrecionalidad vuelve a ahuyentar inversiones, desalentar crecimiento y avanza en el control de las telecomunicaciones. Y volvió a poner carne en la parrilla de la oposición que mientras prepara los cubiertos, afirma que "ese vamos por todo de AAF y entramos al modelo chavista". Simultáneamente, y para buscar los votos necesarios que le aseguren la aprobación del Senado y lo acerquen a pelearla en Diputados, el Gobierno apeló al recurso de manual (que todos los gobiernos nacionales utilizaron): ofreció a las provincias la zanahoria de arreglarles las deudas con Anses, que se debatirá junto con la reforma judicial. ¿Presión, moneda de cambio, chantaje? Lo que sea, pero nada nuevo. Las miradas se vuelven a los tres senadores Guillermo Snopek (FdT), Silvia del Rosario Giacoppo (UCR) y Mario Raimundo Fiad (UCR) y en el segundo turno a los seis diputados María Carolina Moisés (FdT), Jorge Raúl Rizzotti (UCR), Julio Daniel Ferreyra (FdT), José Luis Martiarena (FdT), María Gabriela Burgos (UCR) y Osmar Antonio Monaldi (PRO). Cada voto valdrá un Perú, porque muchos peronistas están avisando que no son kirchneristas y menos, cristinistas.

El resultado es la creciente agresividad política, mientras Argentina, según la agencia internacional Bloomberg, trepó al segundo lugar del listado que mide el índice de miseria, a través de las expectativas de inflación y desempleo: Venezuela, con una inflación proyectada de 8.000%; Argentina, con 51%; Sudáfrica 32%; Turquía 30,2%. La Uicef, más diplomática, pero igualmente descarnada, anunció que en diciembre, Argentina tendrá 8,3 millones de niños y adolescentes bajo el límite de la pobreza. Frente a esto más las cifras del coronavirus, las preocupaciones de la clase dirigente son una mayúscula chuminada.

En Jujuy, también los misiles se cruzan por sobre la cabeza de los jujeños, dirigidos al pecho de otros jujeños, cuando todos debieran estar apuntados al único enemigo real del momento: el coronavirus. Un informe muy crítico, en algunos rubros lapidario, elaborado por médicos enviados por la Nación a colaborar en Jujuy, sorprendió en Buenos Aires y generó airadas reacciones en esta Provincia. El titular del COE local, Omar Gutiérrez, señaló que "la gente que vino de Buenos Aires no nos ha dado la solución que esperábamos", dichos que también resuenan en despachos de la Caba. También inundaron en redes sociales y en medios graves denuncias de médicos y enfermeros jujeños. Algunas fueron reconocidas por el ministro de Salud Gustavo Bouhid, otras, merecieron su reacción destemplada: las calificó de "fake news" y de traidores al pueblo de Jujuy a los quejosos. Un coro de voces oficiales -como siempre sin una pizca de autocrítica- devaluó las quejas buscando reducirlas a meras herramientas de desestabilización del gobierno. Las llamaron "expresiones de los miserables". Un diputado radical fue muy lejos. En su ira dijo: "Lo que hay que hacer con la gente es trasmitirle seguridad y esperanza, hacer la politiquería barata es faltarle el respeto"; y agregó: "Acá hay cuatro o cinco atorrantes, lacras, rastreros que hacen política por un puñado de votos". Con la última frase al menos separó de su rabia a la enorme cantidad de militantes y dirigentes opositores, que mantienen respetuoso y tolerante apoyo al enorme trabajo del personal del Estado afectado a la dura lucha contra el virus. Sin embargo, se debe reconocer la parte de verdad de los que usan la pandemia para desgastar al Gobierno, como el gran derrape de un grupo de trabajadores de la salud, que le exigieron al presidente Fernández, por carta documento, la intervención de la Provincia y de no hacerlo, adelantan que lo considerarán culpable de "desastre sanitario de Jujuy". Se pueden entender broncas e impotencia, pero se deberían economizar las energías usadas para intentar destruir el orden institucional y canalizarlas en cuidarnos, cuidar a los demás. Si todo mejora, el cronograma electoral comenzará en abril del 2021. Faltan pocos meses y pasarán volando. Pero la memoria de la gente, permanecerá intacta.

Se celebra hoy el Día del Lector, en homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges, hace 121 años. Amable lector, felicidades, y gracias!

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