El triste adiós al periodista Marcelo Pereyra

Con profundo pesar, la comunidad del departamento Ledesma, despidió ayer los restos del periodista Marcelo Pereyra, quien falleció en la jornada del martes en la capital jujeña. Fueron numerosas las muestras de dolor y sentimiento profundo hacia el reconocido periodista, que supo ganarse el corazón de su gente por su espíritu solidario, que lo llevó a emprender numerosas acciones en bien de quienes lo necesitaban. La partida física de Marcelo deja huellas imborrables y páginas que hablan de su nobleza, de un hombre de bien que supo cultivar grandes amistades no sólo en el ámbito periodístico. Buen esposo, excelente padre que acompañó a su familia en cuanto proyecto encaraba. Se fue el querido "renegón", el hombre serio, pero de la sonrisa franca, que hablaba poco, pero hacía mucho, y partió dejando un gran vacío en el corazón de su gente. Se fue Marcelo, y en su paso por la vida, deja como legado su sencillez, su sinceridad, su franqueza, y su hombría de bien con todas las letras.

Las páginas del diario El Tribuno de Jujuy, vieron reflejado su trabajo en el quehacer deportivo, porque si hay algo que lo apasionaba, era estar cada domingo en la cancha, siguiendo a los equipos de la Liga Regional y siempre estaba presente para captar para el recuerdo, la foto de sus colegas realizando su trabajo en cada partido.

Su colega Roberto "Chacho" Cárdenas lo definió como un hermano que le regaló la vida, habló de los momentos compartidos, porque si hay algo que Marcelo amaba, era reunir a sus colegas, recibirlos en su casa, cuya puerta abría generosa para disfrutar de momentos de gran confraternidad.

"Es un dolor profundo el que sentimos, todavía no podemos creer lo que ha pasado. Con Marcelo nos ha tocado vivir experiencias hermosas, viajes por distintos lugares de la provincia para realizar la cobertura deportiva, reuniones familiares, salidas, pesca recreativa, donde escucharlo reflexionar sobre la realidad que vivíamos era apasionante. Marcelo fue una persona noble, siempre se lo veía serio, era renegón, pero demasiado sincero, siempre estuvo cerca, era muy de querer a sus afectos y expresaba su felicidad ante los logros de sus seres queridos, disfrutaba mucho cuando nos iba bien", dijo Cárdenas.

Acotó que Marcelo también se caracterizaba por sus acciones solidarias. "Una vez convocó a todo el grupo para ayudar a los niños de una escuelita rural ubicada en la zona de la Lucrecia en Caimancito, siempre pensando en que había gente que más necesitaba. Queda un gran vacío en Libertador, donde transcurrió su vida", finalizó.

 

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