Se cumplieron tres años de la muerte de Matías Puca

Un hombre vestido con un delantal salió a la puerta del hospital y con una voz firme dijo ante una multitud que lo aguardaba: "familiares de Puca", todo se volvió en un desgarrador silencio. Fabiola Zerpa se acercó ante los médicos y recibió la peor noticia, que su hijo Matías Benjamín Puca había muerto, luego de haber estado casi dos días en terapia intensiva.

El humahuaqueño Matías "Chars" Puca (18), ese septiembre del 2017 era carrocero, jefe de soldadores de la Escuela Técnica de Maimará y estaba en nuestra ciudad, como cientos de jóvenes festejando la Semana del Estudiante.

La noche del 16 de septiembre salió a bailar juntos a sus amigos a un boliche del barrio Alto Comedero y regresaron al otro día cuando ya estaba amaneciendo. En el colectivo que viajaban, un grupo de jóvenes los insultaba, por lo que decidieron descender al comienzo de la avenida Fascio para evitar problemas y caminar hasta el RIM 20, donde estaban alojados.

El conductor de un vehículo que circulaba a toda velocidad perdió el control, "mordió" el cordón y terminó embistiendo a Puca, quien fue arrojado a más de 4 metros, provocando un fuerte golpe en la cabeza y se dio a la fuga.

De inmediato los generadores de falsas noticias empezaron a hacer circular en las redes sociales versiones e hipótesis que tristemente otros medios de comunicación replicaron y sin fundamentos, empezaron a difundir nombres y apellidos de hijos de funcionarios y hasta se animaron a detallar cómo creían que había ocurrido el hecho.

Una vez que el fiscal de Investigación Penal del Ministerio Público de la Acusación Aldo Hernán Lozano tomó conocimiento de esto, los citó a declarar para que aportaran datos de interés para la causa, pero allí manifestaron que solo escucharon rumores de lo que había ocurrido y que no podían dar fe de lo que publicaron.

Encontrar al responsable de la muerte de Matías Puca fue un camino muy difícil que llevó poco más de dos años de investigación, pero el fiscal Lozano no descartó ninguna de las hipótesis ni pasó por alto ninguna de las pistas que surgían a raíz de la investigación.

Los crímenes perfectos no existen, tarde o temprano se sabe la verdad

En febrero del 2018 una pista llevó a la casa de un programador de sistemas del barrio Belgrano, quien era propietario de un vehículo marca Chevrolet Agile color champagne y trabajaba en Infinito por Descubrir en la Ciudad Cultural. Ricardo Cruz tenía en ese entonces 32 años y puso su auto a disposición de los efectivos de la Brigada. Los investigadores creen que Cruz estaba seguro de que la muerte de Puca iba a quedar impune, porque en las redes sociales, el caso ya estaba resuelto, los culpables eran “los hijos del poder”.

Mientras tanto los efectivos de la Brigada de Investigaciones detectaron que el vehículo tenía una importante abolladura en la zona derecha del capó y cuando Cruz fue consultado, dio versiones muy distintas. “Atropellé a un perro” había dicho primero ante los investigadores, pero luego dijo que se la había caído un pedazo de “durlock”.

La “estrategia” defensiva

A fines de junio del 2018 se dictó la prisión preventiva de Cruz y en abril de este año, el fiscal Aldo Lozano solicitó que la causa sea elevada a juicio. La defensa del imputado lejos de presentar algún elemento probatorio que lo exima de las graves acusaciones, como lo hacían en conferencias de prensa, optaron por llamarse al silencio y como “estrategia” defensiva en el mes de mayo, Ricardo Cruz confesó el hecho ante el fiscal, pero además dio detalles que los investigadores seguían y lograron unir los cabos. “Me dormí al volante y lo atropellé”, fue una de las frases que dijo Cruz ante el fiscal. Por otra parte, el teléfono celular del imputado fue la clave para resolver el hecho.

Se supo que Cruz la mañana del 17 de septiembre, minutos después de atropellar a Puca buscó en Google como cambiar la rueda de un vehículo, como arreglar un neumático que “llanteó”, consultó sobre precios de ópticas para su vehículo y por último se fijó sobre el precio de un capó de un auto marca Chevrolet Agile. El 19 de septiembre del 2017, cuando toda una comunidad lamentaba la muerte del joven, Ricardo Cruz siguió paso a paso lo que se decía en las noticias a través de internet y luego en 2018, optó por borrar estas páginas de navegación, solo estas, de su teléfono celular. Cruz reconoció que la madrugada del 17 de septiembre estaba ebrio y condujo su auto desde un boliche hasta su casa, pasando por avenida Fascio antes de las 7.

El juicio sería a fines de octubre

Esta investigación tuvo, entre otras cosas, el análisis de más de cien dispositivos móviles. Un allanamiento en una finca en el barrio Alto Comedero, donde se buscó un vehículo en una laguna artificial. Además del registro de más de un centenar de propietarios de un vehículo de las características que tenía el imputado. Una alta fuente judicial le confió a nuestro diario que “en las redes sociales se decían muchas cosas”, pero en la investigación “no se descartó ninguna hipótesis” y se trabajó “en silencio” hasta llegar a obtener los suficientes elementos probatorios para imputar, solicitar la prisión preventiva de Ricardo Cruz y solicitar la elevación a juicio del caso que conmocionó a toda la comunidad.

Las fuentes que fueron consultadas por nuestro diario informaron que el juicio sería a fines del mes de octubre, donde Cruz llega acusado de ser el supuesto autor de “homicidio simple con dolo culposo”, que tiene pena. Matías Puca además era padre de un bebé que por aquel entonces tenía dos años, las marchas que se hicieron para pedir justicia y la convocatoria que tuvo dieron cuenta de que era una persona “extraordinaria y solidaria. Un gran hijo y muy buen padre”.

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