"El sentimiento al colegio  no se lleva en el distintivo,  sino en el corazón"

Por los años 50, algunas carrozas ya se lucían en la plaza Belgrano de la capital jujeña. Llegaba la primavera y con ella los estudiantes de los colegios y escuelas secundarias se transformaban en arquitectos de sus obras. Lucían sus espléndidas carrozas realizadas en equipo, con mucho color y brillo. En aquel entonces, las carrozas de las escuelas técnicas deslumbraban con movimientos que realizaban manualmente los estudiantes. Éstos se ubicaban debajo del chasis y efectuaban entre uno o dos desplazamientos de la obra que se ganaba la ovación de los presentes. Así recordó aquellos años de docencia Luis Pedro Jesús Tarifa, quien estuvo enseñando 40 años y 23 como asesor en la Escuela de Educación Técnica Nº 1 "Escolástico Zegada". Alrededor de siete en la EET Nº 2 "Jesús Raúl Salazar" y en la Escuela de Minas "Doctor Horacio Carrillo". Hace dos años se jubiló, pero sostiene que su pasión por la educación sigue más viva que nunca.

En el marco de la 69° edición de la Fiesta Nacional de los Estudiantes que por la pandemia del Covid-19 este año es recordada de forma virtual, Tarifa contó cómo fueron perfeccionándose las obras de los colegios técnicos. De forma manual, así empezaron a realizar sus movimientos en las obras que luego de unos años pasaron a ser exhibidas en la avenida Córdoba. Relató que, en aquel entonces, la parte eléctrica de las carrozas se hacía mediante un sistema de iluminación, (juegos de luces con un reóstato manual). Luego de realizar una vuelta por aquel espacio público, los chicos debían beber leche, dado que el grupo electrógeno que estaba en la obra, largaba gases y para evitar que se intoxiquen tomaban el producto lácteo. "Creo que ésa fue la primera etapa cuando nació la carroza técnica con movimientos", expresó Tarifa.

Obra que llegó a Buenos Aires

En el año 1977, la carroza de "Las ardillas" de la Escuela de Educación Técnica Nº 1 "Escolástico Zegada" marcó un antes y un después en la FNE. Esta obra icónica fue la primera en salir de la provincia para ser exhibida en la ciudad de Mar del Plata, Buenos Aires, donde maravilló a miles de personas. "Realmente fue un cambio, los movimientos empezaron a hacerse con motores eléctricos. También se empezó a incursionar en otro sistema de juegos de luces en la parte eléctrica", recordó el docente durante la entrevista.

"El Ballet de Cascanueces"

Al cabo de unos años, el profesor Tarifa se convirtió en unos de los artífices de la carroza "El Ballet de Cascanueces" o "La Bailarina", en el año 1980. Comentó que uno de los cambios que se empezó a incorporar fue el trabajo con fibra de vidrio y la transmisión de los movimientos con engranajes, poleas y cadenas, a fin de lograr mejores articulaciones y movimientos combinados. Dijo que luego se empezó a usar programas en computadoras para hacer el juego de luces. Es decir, todas las carrozas técnicas empleaban el mismo sistema y se iban innovando. "Nuestra escuela venia alrededor de 20 años consecutivos ganando y en el año 1979 salió tercera, yo había ingresado ese año a trabajar en la docencia. ‘La Bailarina’ fue mi primera carroza como profesor asesor y fue un orgullo recuperar el 1º premio", dijo emocionado y agregó que, al transcurrir los años llegaban también los movimientos en hidráulica, neumáticas y la iluminación automatizada y con secuenciadores.

Otro escenario y técnicas

Desde 2016, el desfile de carrozas además de ser trasladado a la Ciudad Cultural, trajo también la incorporación de un nuevo sistema de iluminación para las obras. Además de que las temáticas de las carrozas ya venían experimientando diferentes propuestas. El docente señaló que se trató de "un cambio extraordinario", dado que permitió apreciar las obras con mayor comodidad y los estudiantes contar un espacio más seguro para emplazar su obra.

Antes de finalizar la entrevista, fue consultado sobre si hoy el contexto de pandemia no estaría presente ¿iría a colaborar con los estudiantes en la construcción de la carroza?. "Seguro que sí, yo siempre le dije a mis alumnos que el sentimiento no se lleva en el distintivo, sino en el corazón. Creo que todas las escuelas deben tener las puertas, los brazos y el corazón abierto a sus exalumnos, como a los exdocentes".

 

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