"Todos vamos a ser más pobres como consecuencia de esta pandemia"

-¿Cómo está la provincia con la coparticipación federal?

-La recaudación impositiva nacional que se coparticipa ha caído en todo este tiempo de pandemia, justamente por la falta de actividad económica. Se fue recuperando a partir del piso que hizo en abril y mayo, a partir de junio empezó a recuperarse. Todavía de todas formas está por debajo de los montos del año pasado ajustados por inflación. Creo que el último mes, si mal no recuerdo, estaba a un 8% por debajo. O sea que todavía no ha cubierto el crecimiento de la inflación, estamos un poco más abajo. Se va recuperando, probablemente septiembre que está terminando y octubre lleguemos más o menos al nivel, ajustado por la inflación, del año pasado. Pero esto ha significado una quita importante de recursos para la provincia, la cual tuvo, como todas las otras provincias, una ayuda del Gobierno nacional, que fueron 65 mil millones de pesos para todas las provincias. A Jujuy fueron algo así como 550 millones de pesos.

Y luego tenía otra posibilidad de un monto similar con un préstamo del Fondo de Desarrollo Provincial. Pero obviamente que estas cifras están muy lejos de la pérdida de recursos que tuvo la Provincia, no sólo de la coparticipación federal sino también de la recaudación propia, que también cayó. Por lo tanto la Provincia este año, seguramente, terminará con un déficit mayor incluso al que se había estimado en la Ley de Presupuesto, y la forma en que esto todavía se está manejando o controlando es mediante un no incremento de los salarios de los empleados públicos, porque no hay margen para aumentar, porque si los recursos son todavía menores a los del año pasado, y ya el año pasado faltaba plata, así que este año está faltando más dinero todavía, con lo cual probablemente el ajuste de los salarios se demore y sea muy distinto a la inflación.

Creo que el ajuste fundamental va a venir por ese lado, que por otra parte prácticamente es el único rubro que tiene para ajustar la Provincia porque los salarios representan gran parte del gasto corriente, o sea, 75, 80% del gasto son salarios, y no hay mucho más para ajustar por otro lado. Así es que creo, la situación, como lo dije al inicio de esta pandemia, es que todos vamos a ser más pobres como consecuencia de esta pandemia y la consecuente cuarentena. Y algunos van a ser más pobres que otros, pero creo que hay una pérdida de riqueza general. Incluso hasta los que tienen bienes, por ejemplo inmuebles, cuyo valor también han caído, y más si lo medimos en dólares, ahí hay una pérdida de valor muy importante, hay un efecto pobreza que genera esta situación.

-Mientras tanto, ¿qué está pasando con el dólar?

-Con el dólar tenemos un problema histórico en la Argentina, un problema estructural de décadas, de setenta años fácil. El único momento en que no hubo este tema fue cuando Argentina tuvo el régimen de convertibilidad, donde había un libre cambio entre el dólar y el peso, el famoso uno a uno, que la gente no buscaba comprar dólares porque tener dólares o pesos era lo mismo y si uno iba al banco y quería comprar dólar se los vendían y si querían venderlos se los compraban al mismo tipo de cambio, a uno, con lo cual no había ningún tipo de inconveniente. El problema es que la inflación afecta a la Argentina setenta años por lo menos, pero fuertemente desde el ‘74 en adelante, ya vamos camino a los cincuenta años, con episodios muy fuertes con las dos hiperinflaciones del famoso Rodrigazo del ‘75 y la del último año de Alfonsín en el ‘89 y primer año de Menem en el ‘90. Y luego, la otra gran inflación del 2002, con la devaluación a la salida a la convertibilidad.

Esto hace que los ahorros de la gente, pocos o muchos, se deterioren, es decir, uno pierde poder de compra. Si uno tenía mil pesos y lo guarda un año, luego no le sirve para comprar las mismas cosas que le servían un año atrás. Entonces, con una actitud absolutamente lógica y racional, la gente lo que hace es tratar de proteger ese ahorro lo más posible. Cuando hay cifras grandes, por ahí la gente decide comprar un bien durable, o compra una heladera, un lavarropas, renueva la cocina si la necesita, o compra un auto o una moto o un inmueble, dependiendo del monto de su ahorro. Pero si no tiene para estas cosas o no quiere, la forma más práctica es comprar una moneda extranjera, y lo más práctico es comprar dólares, que es una forma de resguardar el poder de compra de ese ahorro. Sabemos que podremos comprar la misma cantidad de cosas dentro de un año vendiendo esos dólares y por eso hay una demanda creciente de dólares.

En cuanto mayor es la inflación, y ahora venimos con los diez últimos años inflacional de no menos del 25% anual, con picos del 54% desde dos años, con más razón hay mayor precaución en la gente y trata de defender lógicamente su ahorro. Y estos pedidos del gobierno de decir, piensen en peso y demás, pienso en pesos, pero como en pesos no me responde, no me cubre mi ahorro, tengo que pensar en otra moneda. Si hubiésemos ahorrado en pesos bolivianos los últimos diez años, hubiésemos ganado más plata que con el dólar; tendríamos más dólares hoy que comprando dólares. Hoy estaba viendo publicaciones de casas de cambio de Paraguay o Uruguay que no reciben pesos argentinos. Entonces mientras que el gobierno diga hay que pensar en pesos, tenemos que defender nuestro peso, esto no se declama, si el peso se protegiese contra la inflación, nadie pensaría en otra moneda. Entonces, yo creo que acá hay una cuestión que no asumimos los argentinos, y que somos una economía bimonetaria, pensamos todo en dólares, y para operar tenemos que tener pesos.

Por eso fue un éxito la convertibilidad, porque respondía a la necesidad de la gente. La convertibilidad después tuvo otro problema pero no de la convertibilidad que siempre se la estigmatizó y se la quiere hacer aparecer como la generadora del gran mal del año 2001. El problema de por qué explotó, como se dice, es porque hubo un exceso del gasto público. Hubo un déficit enorme, y la convertibilidad es una regla monetaria que no permite tener déficit, sino que hay que gastar lo que se tiene. Y detrás del afán re reeleccionista de Carlos Menem se empezó a darle a la maquinita, y eso se cubrió con deuda, se tomaron fondos del exterior, y eso generó explosión en el régimen de convertibilidad. Ha sido una pena porque durante once años vivimos en la Argentina sin inflación.

-¿Eso sería un buen aporte para mejorar esta situación?.

-Creo que primero hay que eliminar el déficit. El Estado en 2002 -2003 gastaba un 25% del Producto Bruto. Después creció y hemos llegado al 46%. Es decir que ese aumento es lo que nos tiene mal, porque entonces a pesar de que los impuestos han subido, y permanentemente se inventa algún impuesto nuevo, o la ampliación o la creación de otro, así y todo no alcanza, así y todo seguimos teniendo déficit.

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