Sacrificar hipopótamos, una hipótesis que gana peso en científicos de Colombia

El reconocido narcotraficante Pablo Escobar, supo acumular una suculenta suma de dinero, la cual se ganó comercializando drogas y realizando demás actos criminales. En su afán de vida de multimillonario supo darse lujos extravagantes y exóticos, eso incluye a hipopótamos, cuatro más precisamente, que se encontraban en su finca y que fueron liberados en 1.993 en un allanamiento que se realizó en ese domicilio.


En ese momento cuatro hipopótamos no parecían representar un peligro para la naturaleza, mucho menos para el ecosistema tropical colombiano. Hoy el presente es diferente y estos animales representan un gran interrogante para los especialistas.

Para las tareas de castración tuvieron que inyectar al hipopótamo con un potente tranquilizante para elefantes antes de que fuera seguro acercarse. Incluso con el animal inmovilizado, fue sorprendentemente difícil localizar sus partes.

Pero castrarlo fue una tarea heroica. “Fue horrible”, recordó David Echeverri López, investigador de la agencia ambiental regional Cornare, grupo que dirigió el proceso de esterilización en 2013. “No se puede simplemente ir a Internet y buscar en Google, ‘¿qué hacer con un hipopótamo?’”

Después de todo, la criatura pertenecía al otro lado del océano, a las sabanas y bosques del África subsahariana. A pesar de esto los lugareños ven a los hipopótamos como un tipo de mascota. Pero para los científicos son una amenaza ecológica que compite con la vida silvestre nativa y contamina las vías fluviales locales. En algunas oportunidades incluso han atacado a los humanos.

 

Un estudio pronostica que para el 2040 la población de hipopótamos invasores aumentará a casi 1.500 individuos. En ese momento los impactos ambientales serán irreversibles y el número será imposible de controlar. Hay que hacer algo, y pronto.

En su hábitat natural, los hipopótamos pasan las largas temporadas de sequía reunidos en estanques que se han reducido a charcos. Allí son vulnerables a las enfermedades y los predadores, sin mencionar el mal temperamento de los otros miembros de su grupo.

Pero la Colombia tropical es el “paraíso de los hipopótamos”, dijo Echeverri. La lluvia es abundante, la comida es numerosa y no hay carnívoros lo suficientemente grandes que representen una amenaza. Los animales pasan cinco horas al día pastando y el resto del tiempo disfrutan de las refrescantes aguas del río Magdalena y los lagos circundantes.


Los principales problemas a resolver hacen hincapié en el surgimiento de nuevas enfermedades y contagios por lo tanto la comunidad científica no descarta en un sacrificio. 

“A nadie le gusta la idea de dispararle a un hipopótamo. No me gusta “, dijo Castelblanco-Martínez. “Pero ninguna otra estrategia va a funcionar”.

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