Laberintos Humanos: Al afeitarse

El comisario nos contó que su reflejo, al afeitarse, le había advertido del romance del novio de la víctima con la Bendiquia, pero lo cierto era que la moza no era tan víctima desde que había desaparecido, pero hasta el momento no había hallazgo de su cuerpo. No podíamos acusarlos, nos dijo Pierro, pero si presionarlos para que confesaran.

Será por la culpa que sentían de haberse amado en medio de semejante dolor, la cosa es que sus dos relatos eran de lo más incoherentes. Al fin, sin tener certezas, tuvimos que dejarlos ir, y el caso parecía diluirse en el vacío cuando la madre de la moza entró al cuarto de su hija y la vio sentada en el borde de la cama.

¿Qué hacés aquí?, le preguntó entre sorprendida y enojada, y la moza no tuvo mejor idea que serle sincera y confesarle que había estado todo el tiempo tras el reflejo del espejo, donde había pasado y de donde no pudo regresar hasta recién. Se imaginarán, nos dijo Pierro, que nadie le creyó.

Se tejieron las más raras conjeturas. Algunos aceptaban unas, otros preferían las otras, pero nadie pensaba que pudiera ser cierto lo que ella nos contaba y, como tantas veces, llenamos los informes del caso con algo de temor de que alguien nos tomara por locos a nosotros. Hay cantidad de planillas que relatan hechos tan extraños como este, ustedes no lo creerán pero son muchos.

Los archivamos, pasó el tiempo y con ello, no digo el olvido pero al menos la lejanía lo fue diluyendo, pero yo siempre tuve la sospecha de que algo de lo que decía la moza era cierto.

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