Uno se resiste a admitir que en algunos casos se convierte -o lo convierten- en el pato de la boda, en el tonto de la película. Pero, lamentablemente, es así. Y lo peor, es que no hay margen para quejarse o al menos para hacer sentir que el rol de estúpidos impuesto, es algo que molesta, algo que duele.

La información de El Tribuno de Jujuy no deja margen a dudas o interpretaciones: volvieron a subir las naftas por tercera vez en 30 días. Poco a poco, de a "puchitos", pero nos van haciendo entender que no fuimos, no somos y quizás jamás seremos tenidos en cuenta para opinar en materia de estos aumentos. Algunas veces se trata de actualizar los retrasos, ajustar algún impuesto suelto, acomodarse al precio internacional, o administrarse de acuerdo al precio del barril o del crudo. Pero lo último, ya es entre ridículo y agraviante: las petroleras, dispusieron que las estaciones de servicio aumenten el precio, entre el 0,8% y el 1,2%.

La razón aducida fue la necesidad de realizar "un redondeo" hacia arriba. Son centavos por litro de combustible, pero en los millones de litros significan que todos volvemos a aportar "generosamente" para la sangría general de los bolsillos, y no faltarán los "rápidos" que usarán el argumento del redondeo para aumentar fletes, precios, y todo lo demás. Lo curioso es que existe una Ley de redondeo, la Nº 25.954, que actualizó y modificó la anterior 22.802, que dice en su artículo 9 bis: "en todos aquellos casos en los que surgieran del monto total a pagar diferencias menores a cinco (5) centavos y fuera imposible la devolución del vuelto correspondiente, la diferencia será siempre a favor del consumidor".

Hoy, la realidad dispuso lo contrario. Y qué raro tener que redondear, cuando el 90% de los pagos de combustibles se realizan por medios electrónicos. Y para los que pagan en efectivo, los que fijan el precio tienen la obligación de dar el vuelto, o "redondear" en beneficio del comprador. Este nuevo "curro", aumento encubierto, o golpe a la maltrecha economía popular ya se consumó. Y con su consiguiente amenaza: "hacemos esto, o viene el desabastecimiento". Y marchen todos -especialmente los jujeños- a pagar el combustible más caro del país, como para ratificar que seguimos siendo, los hijos de la pavota.

 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de opiniones

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...