Eliminar el "tabú" de hablar de dinero e inversiones

Por MANUEL COUSO

A mayor ahorro, mayor inversión. Por ende incentivar el ahorro se torna esencial y habilitante para el crecimiento de nuestra nación.

Existe un consenso social respecto de que Argentina está transitando una situación profundamente sensible en buena parte de sus variables económicas, políticas y sociales. Para identificar esto no debemos de hacer un trabajo exhaustivo, basta con observar a grandes rasgos los datos de actividad económica (caídas duplicando el promedio) o de crecimiento (PBI per cápita cayendo desde 2011) la grieta política, la calidad de nuestros funcionarios o los datos de pobreza (50% de la población y 60% en el público juvenil).

A la hora de analizar las razones por las cuales llegamos a este lamentable escenario vamos a encontrar, en su mayoría, explicaciones vinculadas a las decisiones de política macroeconómica. Si bien esta disciplina puede diagnosticar con precisión aceptable los contratiempos de nuestro país, hoy vamos a darle otro enfoque. Vamos a hablar de nuestro déficit en torno a la educación financiera.

Permítanme adelantar que la formación financiera no tiene únicamente un efecto individual en la vida al permitirnos una mayor estabilidad económica, sino que también, es condición necesaria para el desarrollo de un país.

Se estarán preguntando por qué. El argumento central radica en el hecho de que donde los ciudadanos están más y mejor educados en contenidos económico/financieros toman la decisión de invertir en empresas o títulos para obtener rentabilidades sobre su capital y así participan de un círculo virtuoso donde financian actividades productivas que mejoran la rentabilidad de las empresas produciendo aumento de empleo y mejoras en los salario reales.

En segundo lugar, y no menos importante, está demostrado que las economías con tasas de crecimiento más elevadas son aquellas donde hay más inversión en términos de producto. Entonces el desafío es entender cómo elevamos la inversión, y acá la teoría económica es contundente. A mayor ahorro, mayor inversión. Por ende incentivar el ahorro se torna esencial y habilitante para el crecimiento de nuestra nación.

Habiendo demostrado la relevancia pública y social de la educación financiera debemos conocer el estado de situación de nuestro paciente: Argentina. En las provincias unidas del Río de la Plata menos del 4% de la población invierte, siendo así de los mercados de capitales menos desarrollados del mundo. Vemos como en países como Brasil donde 4 de cada 10 personas invierte, o España donde este número asciende a 5 o Estados Unidos donde el 70% de los ciudadanos participa de los mercados financieros, la vigorosidad de la economía es notable.

¿Cómo encaramos este problema?

Debemos remitirnos a experiencias exitosas. Repasando empíricamente los países con mejores resultados en la implementación de programas de educación financiera, vemos como la puesta en funcionamiento de talleres y/o materias obligatorias en los colegios de nivel inicial y nivel medio son una pieza sustancial en este cambio. Asimismo, esto contribuye a eliminar el "tabú" de hablar de dinero. Hemos escuchado en reiteradas ocasiones la frase "queda mal hablar de plata", "no hables de este tema en público". Nada más dañino que la ausencia de conversación de un tema presente en la vida de todos y cada uno de los habitantes de un país.

En nuestra sociedad hay una falta de educación y lugares de contención en donde podamos hablar de inversiones y el manejo del dinero. Por eso impulso desde mi consultora la provisión de las herramientas para que puedan acceder a las inversiones, que logren estabilidad financiera en sus vidas y que puedan acceder a la certidumbre económica.

Con $500 pesos cualquier persona puede invertir porque el mercado no tiene mínimos.

En los países desarrollados, donde hay un mercado más incentivando, un 40% de la población logra invertir su dinero. En cambio, en la Argentina menos del 3% de la población lo hace. La gente no sale de los dólares ni del plazo fijo. El país tiene un desafío enorme, debe generar credibilidad y confianza. Para finalizar, los invito a que cada vez que puedan, difundan estos contenidos y no tengan miedo de hablar de plata con sus padres, hijos o amigos.

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