"Quisimos poner luz sobre  problemáticas adolescentes serias"

 

¿Cómo nace este proyecto?

Todo surge de una obra de teatro musical. Hace 15 años me dedico hacer teatro para el público adolescente. Cuando hicimos la obra "Mi amigo hormiga" que se estrenó Mendoza hace dos años tuvimos la posibilidad de hacerla en varias provincias (inclusive iba a llegar a Jujuy) con distintos directores y elencos, se estrenaría en 15 ciudades en simultáneo. Pero llegó la pandemia y esto se cortó. Y como ya teníamos un elenco confirmado que venía trabajando con mucha fuerza, comenzamos a ver otras posibilidades y transformamos el material a lo que se denomina una precuela, es decir que la gente apreciará lo previo a lo que se verá en el teatro. Lo hicimos audiovisual y junto al coguionista de la serie Jeremías Magnaghi Rudy empezamos a diagramar la historia y luego comenzamos con la tarea de producción sin freno. La semilla fue la obra teatro musical sobre el mundo adolescente y cuando vino la pandemia, se alinearon los planetas para poder hacer esta serie con Flow.

¿Cómo fue la experiencia de rodar en pandemia?

La experiencia fue muy sorpresiva y de mucho temor. De acuerdo al protocolo audiovisual se debían hacer las cosas en grupos reducidos (no más de 10 personas en el mismo espacio), los distanciamientos debían ser de dos metros, los objetos no podían ser tocados por nadie hasta el momento del rodaje, no nos podíamos tocar entre nosotros, ni se podían tocar entre los actores. Era todo muy raro, pero tratamos de respetar todas las disposiciones. Luego los protocolos se fueron flexibilizando, se permitían más acercamientos y sobre el final del rodaje se pudo generar algo un poco más orgánico. Primero fue con mucho temor pero después como les pasa a los seres humanos con todo, nos adaptamos.

¿Cómo fue el trabajo con los actores?

 

Los protagonistas ya estaban elegidos a través de una audición para la obra de teatro, entonces ya conocían los personajes, lo que fue sorpresivo para ellos tuvo que ver con que la serie narraba algo previo a lo que se contaba en el teatro, entonces hicimos un trabajo sobre todo en la emocionalidad y la psicología de los personajes, a cada uno le fui dando las directivas y trabajamos con objetivos a corto plazo porque ellos ni siquiera sabían cuál sería el final, les decía "confíen" y se generó un vínculo. Además, ellos se acercaron a los textos a su manera, con sus modos de hablar, con su leguaje. Intentamos que la serie retratará la mirada de los adolescentes, sin juzgarlos, ni ponerle brillantina, sino que intentamos reflejar su visión con verosimilitud.

Y personalmente, ¿cómo fue la experiencia de trabajar con los chicos?

 

Aprendí mucho, siento que los jóvenes de hoy tienen un chip distinto. Yo estoy en los 40 años, soy padre, estoy en un mundo adulto y ellos tienen una frescura y un movimiento interno y externo sobre lo que sienten y como lo expresan con el cuerpo que me cargaban de vitalidad. Y el aprendizaje fue mutuo porque yo también desde mi rol de adulto, pude ofrecerles una mirada diferente. Me sentí bendecido de trabajar con ellos en un momento tan duro.

 

Se trata de una serie muy actual. ¿Qué le aporta al espectador?

 

La serie invita a tener una mirada distinta sobre las cosas, los cuatro personajes tienen problemas profundos, quisimos poner luz en problemáticas adolescentes serias y sobre la importancia de comunicar, de decir lo que uno siente, creo que la serie retrata cosas muy honestas.

 

¿Cómo fue el trabajo con Flow?

 

Yo hace unos años fui parte del equipo de la serie "El mundo de Mateo" y conozco a su director Mariano Hueter, él me invitó al estreno y ahí conocí a Felipe Becerra, gerente de contenidos de Flow y siempre quedamos en contacto. Y cuando generamos un pequeño teaser, un material que cada uno filmó con su teléfono, le propusimos a Flow la posibilidad de hacer esto y quisieron sumarse. Yo soy docente de teatro y les digo a mis alumnos que el trabajo no está en el trabajo mismo sino en las personas que uno va conociendo, porque se generan este tipo de vínculos. Todo tiene que ver con animarse a soñar. Todo tiene que ver con sembrar semillas y las cosas aparecen. Y después desde lo formal, yo creo que todo sale bien con un 90% de trabajo y después está el talento y el ingenio. Hay que trabajar, no es magia, hay que tener disciplina y entusiasmo esto influye en la manera de concretar cosas.

¿Qué nos puede contar de su actualidad profesional?

 

Estrenamos en diciembre una obra de teatro musical que se llama "Vacío" en el Centro Cultural San Martín de Buenos Aires y nos fue bien, gustó mucho y en estos días vuelve. Es una obra que habla sobre un futuro distópico, hasta dónde podemos llegar los seres humanos si no implementamos un cambio. Y este tiempo estuve haciendo trabajos para Microteatro, escribí y dirigí dos obras. Y después estamos viendo si existe la posibilidad de hacer la segunda temporada de "Mi amigo hormiga".

¿Conoce Jujuy?

Conozco Jujuy, fui cuatro años conductor de la TV Pública con Festival País y a Jujuy fuimos varias veces y tengo relación con gestores culturales y autoridades de allá.

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