Tonada italiana

La dama, sentada a la mesa de la casa de Blanca, nos contó, con ese dejo de tonada italiana, que su representante le había conseguido la juventud eterna, pero no por ello consiguió que el público quisiera ver siempre el mismo tipo de películas. Con el paso de los años se fueron cansando de las mismas comedias y los mismos dramas.

Es cierto que, pese al avance de la tecnología, el cine no ha avanzado mucho. Las historias son más o menos las mismas, pero los estilos son diferentes, y mi sola presencia señalaba un erotismo que ya no excitaba a nadie, que incluso era rechazado porque los espectadores se daban cuenta, al verme, de que también para ellos había pasado el tiempo.

Ya les dije que un funcionario jujeño que visitaba Roma dejó olvidado algunos Tribunos en la habitación, y así supe de estos Laberintos y de la sagacidad de Pierro y de Solón. Les aseguro que son mi última esperanza, ya gasté mi fortuna pagándole a detectives, magos y aventureros de cualquier calaña que jamás pudieron devolverme el paso del tiempo.

Pierro se le acercó para encenderle un nuevo cigarrillo que había ensartado en la boquilla, pero se incorporó al instante al recibir un codazo de su esposa. Tratando de no perder la compostura, le pidió algún dato de ese representante que la condenara a la eterna juventud. Murió hace años, muchos, dijo la dama.

Como buen dealer, no consumía de la droga que vendía, nos dijo, así que me dejó la belleza juvenil y él sólo se fue, sin dejarme la receta del antídoto. ¿Ustedes creen que podrán ayudarme? 

 

Últimas Noticias

Últimas Noticias de opiniones

Últimas Noticias de Edicion Impresa

Sección Editorial

Comentá esta noticia

Importante ahora

cargando...